00:01A veces las situaciones más retadoras de la vida llevan a descubrir talentos ocultos
00:06en cada persona. Esa es la historia del señor Javier Hernández, quien en uno de sus momentos
00:12más vulnerables, al terminar viviendo dentro de una cueva en un cerro, descubrió que sus
00:17manos tenían la capacidad de crear arte en muros de tierra. Una pluma, un desarmador
00:23o cualquier otro elemento a su alcance se convirtieron en sus herramientas para crear
00:28figuras al pie de los cerros de la ciudad de Tijuana, Baja California.
00:51Además del estable pulso con el que Javier cuenta, una habilidad que desarrolló al trabajar
00:57toda su vida como albañil, también pone a prueba su memoria, como si se tratara de una fotografía en
01:04su cabeza. Recuerda cada detalle de las figuras que sus ojos vieron alguna vez en la vida.
01:10La última cena es la obra principal que talla en una ladera ubicada en la carretera libre Tijuana
01:16Rosarito. Sin embargo, relató que una de las piezas con mayor significado para él es una
01:22sirena con el rostro de su exesposa.
01:48A sus 60 años, esculpir la tierra se convirtió en una terapia para él,
01:53alejado del estrés, logró conocerse mejor a sí mismo al moldear con suma paciencia cada figura.
02:01Al menos 21 figuras, incluyendo un autorretrato, se encuentran salladas en esta ladera,
02:07las cuales han despertado la curiosidad de quienes transitan por ahí y se detienen
02:11para observar con mayor detalle. Diariamente acude a este mismo lugar
02:15después de trabajar durante las mañanas como albañil. Desde mediodía hasta que la luz del
02:21comienza a ocultarse, Javier trabaja en ampliar este paisaje, el cual mantiene la esperanza de
02:26replicar en otros espacios donde cada grabado perdure y no se encuentran expuestos a las
02:32inclemencias del tiempo que amenazan con borrar estas creaciones.