Artemis II: ¿A Qué Huele el Espacio Exterior, Qué Comen los Astronautas y Cómo Van al Baño?
Elisa de Gortari | N+
Los astronautas de la misión Artemis II enfrentarán un viaje hacia la Luna lleno de peripecias; te contamos qué comerán, cómo dormirán, cómo irán al baño y a qué huele el espacio exterior

¿Cómo es la vida cotidiana en el espacio? Esto vivirán astronautas de Artemis II. Foto: Reuters
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Ahora mismo, los cuatro astronautas de la misión Artemis II se encuentran en su camino hacia la Luna. Durante diez días vivirán en un ambiente muy distinto al de la Tierra, sin gravedad, y donde hasta dormir es un reto.
Te contamos cuál es la comida de los astronautas, cómo van al baño, qué son las luces que ven al cerrar los ojos y cómo huele el espacio.
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¿A qué huele el espacio exterior?
Sí: el espacio tiene un olor especial. En el libro de memorias Resistir, un año en el espacio (Debolsillo), el astronauta Scott Kelly recuerda el viaje que hizo en 2015 hacia la Estación Espacial Internacional (EEI), donde permaneció un año entero.
Scott Kelly menciona que después del ascenso en la nave rusa Soyuz, en la cabina había “un fuerte olor a metal quemado, como el de las bengalas” que encendemos en Año Nuevo. Según explica el astronauta, este olor no se debe solo a las fuerzas que enfrenta la nave en el ascenso, sino que es exclusivo del espacio mismo:
“Los objetos expuestos al vacío del espacio desprenden este olor característico, como el de una soldadura: el olor del espacio”.
No es descabellado suponer que los astronautas de la misión Artemis II percibieron este olor al ascender en el cohete SLS hacia la órbita terrestre.
El estadounidense menciona que la Estación Espacial Internacional posee también un olor específico: a coche nuevo. Este aroma se debe “a los gases que despide el equipamiento”. No obstante, sería más intenso que en la Tierra, porque “las partículas de plástico están en ingravidez”.
Por su parte, el astronauta canadiense Chris Hadfield recuerda en el libro Guía de un astronauta para vivir en la Tierra (Ediciones B) que la EEI huele, más bien, “a limpio, como un laboratorio ordenado, con un toque de máquina”.
La tortilla mexicana al rescate de la comida espacial
En cuanto a la comida, desde 1985 los astronautas dependen de un alimento especial para los mexicanos: las tortillas.
Desde que Rodolfo Neri Vela llevó tortillas en su misión espacial, la NASA ha privilegiado la presencia de este alimento en todas sus misiones. La razón: a diferencia del pan común, las tortillas no dejan moronas. Al respecto, Hadfield explica:
“Como a bordo no hay pan (las migas serían un verdadero problema), consumíamos tortillas empaquetadas para la ocasión y resistentes al moho”.
Por su parte, Scott Kelly menciona haber comido tacos con tortilla de maíz en su primera noche en la EEI. No obstante, por lo general, se emplean tortillas de harina.
En el caso de la misión Artemis II, los astronautas accederán a un menú mucho más variado que sus antecesores. Además de un kilo de tortillas, sus comidas incluyen almendras, fruta, ensaladas empaquetadas al vacío, café, té y sidra.
¿Cómo se va al baño en el espacio?
Durante la noche del 1 de abril, la astronauta Christina Koch reportó a Houston que tenía un problema con el retrete. No habían pasado 24 horas del despegue y el baño de la cápsula Orión se había descompuesto.
El problema fue solucionado, pero sirve como un recordatorio de lo complejo que es ir al baño en el espacio. Ante la falta de gravedad, los retretes suelen contar con un sistema de succión que atrae los residuos antes de que puedan flotar en la nave.
La orina no se envía al vacío fuera de la nave. En realidad, se recicla, al igual que la humedad del aire, y se convierte en agua. “No me gustaba pensar demasiado en la parte de la orina cuando disfrutaba de una fría bolsa de agua”, recuerda Chris Hadfield.
¿Por qué los astronautas ven resplandores al cerrar los ojos?
Dormir es una de las molestias más inesperadas para los astronautas. Scott Kelly recuerda la incomodidad de querer acurrucarse en una bolsa de dormir que flota y que está amarrada a la pared. La extraña experiencia fue compartida por Hadfield: “Dormíamos en sacos atados a las paredes, una guarida extrañamente macabra de crisálidas”.

Al momento de intentar dormir, la tripulación también enfrenta un fenómeno que puede ser perturbador. Cuando los astronautas cierran los ojos, pueden ver de forma súbita resplandores que se encienden al interior de sus párpados. Al respecto, Scott Kelly rememora:
“Aunque tengo los ojos cerrados, cada cierto tiempo iluminan mi campo de visión unos destellos cósmicos debido al impacto de la radiación con mis retinas, que crea la sensación de luz”.
Las naves viajan bajo un bombardeo constante de radiación que proviene de todas direcciones del espacio. Además del viento solar, la cápsula Orión también es impactada por rayos cósmicos.
A diferencia de la radiación solar, que es detenida por el casco de la nave, los rayos cósmicos atraviesan el metal y el cuerpo de los astronautas. Se les considera uno de los principales peligros que debe enfrentar una tripulación. Las luces que ven los astronautas al dormir solo son el recordatorio de que el espacio, en realidad, nunca está vacío.
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