“NO NOS QUEDA DE OTRA, CONFIAR EN UN PASANTE”
La comunidad del Ejido Jalisco, ubicada en el estado de Coahuila, enfrenta una situación de riesgo en la atención médica oportuna. Con una población aproximada de 70 familias, el único centro de salud del lugar es operado por dos pasantes de medicina: una enfermera y un médico.
Por la falta de personal, la atención está restringida al horario de lunes a viernes de 9:00 a 14:00 horas.
“No tenemos atención médica los fines de semana, en emergencias pagamos un flete para ir a Nazareno, pero cobran mucho, si es en la noche todo se complica más”, dice uno de los pobladores.
Ante la falta de ambulancias y servicios de traslado oficiales, los residentes deben recurrir a vecinos con vehículos particulares y cubrir costos de hasta 600 pesos para ser trasladados al Hospital General de Torreón, ubicado a más de una hora.
“Pasa de que no alcanzan los auxilios y de aquí a que la lleven pues muere”, lamenta el poblador.
La clínica, además de contar con personal limitado, opera con carencias graves de materiales médicos. Esta situación impide la atención de emergencias y limita a los pasantes a realizar consultas generales, recetar medicamentos básicos o referir a los pacientes a los hospitales más cercanos.
Esto pese a que en el Ejido Jalisco no faltan las emergencias. “Son muy frecuentes los accidentes, el ejido está a pie de carretera y pasan camiones, pasan tráileres, también la población viaja mucho en moto, sobre todo niños, ya ves que los niños se van en moto a la escuela”.
En julio de 2022, cerca de 200 pasantes y estudiantes de medicina de la Comarca Lagunera realizaron una marcha silenciosa en Torreón y Gómez Palacio para exigir “servicio social seguro” y justicia tras el asesinato del pasante Eric Andrade en Durango, ocurrido dentro de una clínica rural.
Durante la manifestación se recordaron consignas como “¡Ni una bata menos!” y se posicionaron en contra de enviar a jóvenes médicos a comunidades inseguras, sin respaldo ni acompañamiento.
“Hace algunos años nosotros realizamos una marcha para exigir, un servicio social seguro. Sí ha habido avances en ese sentido, pero todavía hay comunidades que son hostiles. Hay comunidades en las que de plano no te puedes quedar”, cuenta uno de los pasantes.