Pinta Historia en los Muros de Todo México, Pero Aún lo Rechazan: La Cruzada de Rafael Medina

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Arturo de la Sancha

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A través de murales en CDMX, Oaxaca y más, Rafael rescata la identidad mexicana mientras lucha contra el olvido, la censura y el prejuicio

Mural urbano que rescata identidad cultural mexicana

Mural urbano que rescata identidad cultural mexicana. Foto: N+FORO

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En la alcaldía Cuajimalpa, Ciudad de México (CDMX), un artista urbano transforma paredes comunes en lienzos de memoria y tradición. Se trata de Rafael Medina, un muralista que ha dedicado su vida a retratar la identidad mexicana a través del arte callejero. Pero su trabajo no ha sido fácil: algunas de sus obras han sido borradas y su esfuerzo no siempre es valorado.

"Pintar murales para mí es una forma de mantener viva la cultura popular de México", dice Rafael, quien combina su amor por el folclor con el boxeo, deporte favorito de su hijo.

Sus murales están en todo México, pero no siempre sobreviven

Rafael Medina ha pintado en diversos puntos del país. Desde murales en el Segundo Callejón de Nezahualcóyotl, en el Centro Histórico de la CDMX, hasta paredes en la calle Eucalipto, en su natal Cuajimalpa. Pero su arte también ha dejado huella en estados como Baja California, Quintana Roo, Oaxaca, Jalisco y Baja California Sur.

He pintado en Polanco, en el Centro Histórico, y en varias ciudades de la república. En Tijuana, Bacalar, Playa del Carmen, Oaxaca, Guadalajara, La Paz… He tenido la oportunidad de dejar mi arte en todo México y aprender de cada comunidad.

Sin embargo, no todos aprecian su trabajo. Rafael relata que varias veces le han borrado murales, incluso aquellos que consideraba parte fundamental de su vida.

Muralista Rafael Medina Lucha por el Arte Mexicano a Nivel Internacional

De pintar ilegalmente por identidad, a convertirse en un homenaje a la cultura

La historia de Rafael con el muralismo comenzó cuando tenía solo 15 años. En ese entonces, lo que lo motivaba era pertenecer a un grupo de jóvenes que salían por las noches a pintar grafitis. Pero lo que empezó como rebeldía terminó convirtiéndose en una vocación profunda y autodidacta.

Me inspiró que quería pertenecer al grupo de los que echaban más relajo. Empecé de lo básico, saliendo a pintar en las noches, pintando un poco de forma ilegal. Luego empecé a pedir permiso a la gente, y me fui formando solo. Visitaba museos, estudiaba la historia del arte... cada paso me llevaba al siguiente nivel.

Retrata personas reales, historias reales: "A una señora de 91 años la pinté como homenaje"

Además de retratar elementos históricos y deportivos, Rafael busca inmortalizar a las personas comunes que se cruzan en su camino. En una ocasión, durante un viaje a Oaxaca, conoció a una mujer de 91 años que lo inspiró profundamente.

Era una señora muy grande, nadie fuera de su comunidad la conocía. Pude retratarla como un homenaje. Me gusta darle valor a esas personas que no aparecen en los libros de historia, pero que también construyen este país.

Mural de Rafael Medina en Cuajimalpa. Foto: N+FORO

Aún hay prejuicios contra los murales: "Hay gente que me pregunta por qué pinto eso"

Aunque el muralismo mexicano ha sido reconocido a nivel internacional con figuras como Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros, los artistas urbanos contemporáneos siguen enfrentando rechazo.

Rafael lo sabe bien. Afirma que, aunque los murales ayudan a recuperar espacios públicos y a transformar zonas peligrosas, aún hay quienes los consideran una molestia.

Hay personas que no están familiarizadas con la recuperación de espacios. Muchas veces nos dedicamos a limpiar basura, a embellecer zonas rojas con murales. Pero aún hay gente que pasa y te dice ‘¿por qué pintas eso?’. Me han borrado algunos murales que me dolieron muchísimo. Para mí, pintar es mi vida. No me imagino un día sin hacerlo.

El arte urbano como resistencia cultural

El trabajo de Rafael Medina es más que pintura: es una forma de resistir el olvido. Sus murales son homenajes visuales a las tradiciones, los personajes cotidianos, los deportistas y la historia que vive en las calles. En cada trazo, busca sembrar orgullo y pertenencia en las comunidades que visita.

Yo quiero que cuando la gente vea un mural mío, sienta que su historia también merece ser contada.

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