Un Año de Guerra: El Infierno de los Soldados Rusos en Ucrania
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AP verificó más de 2 mil llamadas realizadas en marzo de 2022 por soldados de una división militar que, según los fiscales ucranianos, cometieron crímenes de guerra en Bucha

Soldados rusos en la ciudad de Rostov el 19 de febrero de 2023. Foto: Reuters | Archivo
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¿Cómo es posible que personas que han crecido con un sentido del bien y del mal acaben implicadas en actos terribles de violencia contra otros? Ese es el misterio humano en el corazón de unas 2 mil llamadas telefónicas interceptadas de los soldados rusos en Ucrania.
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Las escuchas, obtenidas por The Associated Press, revelan una perspectiva nueva y desgarradora de la guerra que libra desde hace un año el presidente ruso Vladimir Putin, vista a través de los ojos de los propios soldados rusos.
La AP verificó las llamadas, realizadas en marzo de 2022 por soldados de una división militar que, según los fiscales ucranianos, cometieron crímenes de guerra en Bucha, una ciudad en las afueras de Kiev que se convirtió en un símbolo temprano de las atrocidades rusas.
Muestran lo poco preparados que estaban los jóvenes soldados -y su país- para la guerra que se avecinaba. Muchos se unieron al ejército porque necesitaban dinero y se les informó de su despliegue en el último minuto.
Les dijeron que serían bienvenidos como héroes por liberar a Ucrania de sus opresores nazis y sus patrocinadores occidentales, y que Kiev caería sin derramamiento de sangre en una semana. Las escuchas muestran que, a medida que los soldados se daban cuenta de lo mucho que los habían engañado, aumentaba su miedo.
La violencia, antes impensable, se convirtió en algo normal
Los saqueos y el consumo de alcohol ofrecían momentos de un raro respiro. Algunos dicen que cumplían órdenes de matar a civiles o prisioneros de guerra. Les cuentan a sus madres cómo es la guerra en realidad y sobre el adolescente ucraniano al que le cortaron las orejas.
Cómo el ruido más aterrador no es el silbido de un cohete que pasa volando, sino el silencio que significa que viene directamente hacia ti.
Cómo las armas modernas pueden destruir de tal manera un cuerpo humano que no queda nada que devolver a casa. Escuchamos cómo sus madres se esfuerzan por conciliar su orgullo y su horror, y cómo sus esposas y padres les ruegan que no beban demasiado y que por favor llamen a casa.
Estas son las historias de tres de esos hombres: Leonid, Ivan y Maxim. La AP no está usando sus nombres completos para proteger a sus familias en Rusia.
La AP confirmó que estuvieron en las zonas donde se cometieron las atrocidades, pero no tiene pruebas de sus acciones individuales más allá de lo que ellos mismos admiten. La AP habló con las madres de Ivan y Leonid, pero no pudo comunicarse con Maxim o su familia.
AP verificó estas llamadas con la ayuda del Dossier Center, un grupo de investigación en Londres financiado por el disidente ruso Mikhail Khodorkovsky. Las conversaciones han sido editadas para efectos de extensión y claridad.
Leonid se convirtió en soldado porque necesitaba dinero. Estaba endeudado y no quería depender de sus padres.
"Yo simplemente no estaba preparada emocionalmente para que mi hijo fuera a la guerra a la edad de 19 años", declaró su madre a la AP en enero. "Ninguno de nosotros había experimentado algo así, que su hijo viviría en un momento en el que tiene que ir a luchar".
La madre de Leonid alega que Rusia necesita protegerse de sus enemigos, pero, como muchos otros rusos, esperaba que su país se apoderara rápidamente de zonas en el este de Ucrania. En cambio, la unidad de Leonid se quedó atrapada en Bucha.
"Nadie pensó que esto sería tan terrible", manifestó su madre. "Mi hijo sólo dijo una cosa: ‘Mi conciencia está tranquila. Ellos abrieron fuego primero'. Eso es todo".
En las llamadas, hay una evidente disonancia moral entre la forma en que la madre de Leonid lo crió y lo que está viendo y haciendo en Ucrania. Aun así, defendió a su hijo, insistiendo en que él nunca estuvo en contacto con civiles en Ucrania.
Aseguró que todo era tranquilo y civilizado, que no hubo problemas en los retenes y que no ha pasado nada malo. Sostiene que la guerra no cambió a su hijo.
Ella se negó a escuchar cualquiera de las grabaciones: "Esto es absurdo", alegó. "Simplemente, no intentes hacer que parezca que mi hijo mató a personas inocentes".
Leonid le dice a su madre que el plan era que se apoderaran de Kiev en una semana, sin disparar una sola bala. En cambio, su unidad comenzó a recibir disparos cerca de Chernóbil. No tenían mapas y los ucranianos habían quitado todas las señales de tránsito.
"Fue tan confuso", dice. "Estaban bien preparados".
Sin haberse esperado un ataque prolongado, los soldados rusos se quedaron sin suministros básicos. Una forma de obtener lo que necesitaban -o querían- era robar.
Muchos soldados, entre ellos Leonid, hablan de dinero con la cautelosa precisión que surge de no tener suficiente. Algunos reciben pedidos de amigos y familiares de conseguir zapatos de ciertas tallas y repuestos para autos específicos, orgullosos de volver a casa con algo para dar.
Cuando Leonid le cuenta casualmente a su madre sobre el saqueo, al principio no puede creer que esté robando, pero se ha vuelto normal para él.
Con información de AP
HAVJ