Crisis del Agua: Gobierno Olvida Pequeñas Obras; Gasta en Megaproyectos

Este año, tres grandes obras tendrán más de 25 mil millones de pesos, pero a decir de expertos, se han olvidado de invertir en sistemas de gestión integral del agua

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Andrea Vega | N+

Fuga de agua potable en la alcaldía Gustavo A. Madero en 2016

Fuga de agua potable en la alcaldía Gustavo A. Madero en 2016. Foto: Cuartoscuro | Archivo

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Fugas de agua, drenajes en mal estado, obras hidráulicas inconclusas son resultado de la poca inversión que ha hecho el Gobierno por años en esas “pequeñas obras” que afectan directamente al ciudadano, mientras los recursos se concentran en unos cuantos proyectos de gran infraestructura y en reaccionar, más que prevenir, ante las crisis hídricas que se presentan.

Mientras solo tres proyectos de gran infraestructura tendrán este año un presupuesto de 25.8 mil millones de pesos, el programa S074 Agua Potable, Drenaje y Tratamiento tiene apenas un monto de 3.4 mil millones de pesos.

Este es un programa federal a cargo de la Conagua que apoya el financiamiento de acciones para la prestación de los servicios de agua potable, drenaje sanitario, drenaje pluvial, saneamiento y para el desarrollo de los organismos Operadores de Agua, Alcantarillado y Saneamiento de los municipios.

“Justamente este programa que va directo a apoyar a esos operadores es el que tiene las disminuciones más importantes de presupuesto, cuando muchos de estos organismos están operando en número rojos”, dice Hugo Rojas,  consultor internacional en temas de gestión del agua y exdirector de la Asociación Nacional de Entidades de Agua y Saneamiento de México (ANEAS).

Para el programa S74, el Gobierno federal generalmente aporta un 50% de los recursos, el Gobierno estatal un 40% y el municipio 10%.

Sebastián Guzmán, coordinador del área de Ciudades del Futuro del Think Tank Ethos, señala que el Gobierno cree que el tema hídrico se mantiene o se mejora con invertir en gran infraestructura pero se han olvidado en invertir en sistemas de gestión integral del agua; es decir en dar financiamiento a planes y proyectos que mejoren problemáticas de infraestructuras y políticas en los organismos operadores y de saneamiento urbano a nivel subnacional.

N+ buscó a la Conagua para hablar sobre las obras y el presupuesto del sector hídrico pero no hubo respuesta.

Los múltiples problemas a resolver 

Además de que su distribución es dispar, los recursos para el sector han tenido caídas y son insuficientes. Las autoridades han presumido que este año el presupuesto de Conagua tiene un incremento y es verdad, pero no basta con el monto asignado. 

De acuerdo con el informe Perspectivas del Agua en México, de la UNAM, el presupuesto para recuperar al sector hídrico en el país debería rondar los 80 mil millones de pesos anuales, por los próximos 50 años. 

Para este 2023, la Conagua tendrá 68.4 mil millones de pesos, que es apenas el mismo monto que se gastó la comisión hace una década, cuando había 13 millones menos de habitantes en el país y las sequías eran menores. El año pasado en el mes de marzo, 30.4% del territorio nacional presentaba sequía extrema o moderada, este 2023 ese porcentaje subió a 51.08%. 

Presupuesto Conagua

A eso hay que sumarle que de acuerdo con el informe de la UNAM, una parte importante de los componentes de la infraestructura hidráulica del país han sobrepasado su vida útil o han sido superados por los avances tecnológicos, por lo que es necesario reemplazarlos o sustituirlos por equipo más moderno y eficiente.

“Hay mucha infraestructura física, como son las presas, las 210 presas del país, que presentan falta de mantenimiento, de asolvamiento y esto limita su capacidad productiva de agua. Los acueductos también requieren mantenimiento y otro tanto para el caso de las fugas, en las que se pierde hasta 40% del agua. 

“Además, en el país hay alrededor de 3 mil 600 plantas de tratamiento, pero se estima que un poco menos de la mitad no sirven”, dice Eduardo Vázquez, director de la organización Agua Capital.

Está además el reto de llevar agua a todos en un país con diversidad de climas, orografías y poblaciones. 

“El 77% de la población está asentada en zonas de bajas lluvias y casi dos terceras partes de la población está en solo 74 áreas metropolitanas que crecen rápidamente; en cambio hay una enorme cantidad de pequeñas comunidades, alrededor de 180 mil, que además están dispersas geográficamente”, explica Fernando González Villareal, coordinador técnico de la Red de Agua UNAM.

A qué se destina agua en México

Otro problema es la alta demanda de agua para producir alimentos. El 76% del agua concesionada se destina a usos agrícolas -agrícola, pecuario y acuacultura-, un 15% al uso público urbano -doméstico y otros usos conectados a las redes de agua potable-, un 5% al uso no doméstico autoabastecido -industria, comercio y servicios- y el 4% a la generación de electricidad -excluida la hidroelectricidad-.

“La escasez de agua tiene que ver principalmente con la falta de atención al derecho humano a su acceso, con solo el 14% de toda la que se usa para la agricultura, la producción, los usos recreativos, con solo eso se lograrían satisfacer todas las necesidades de la población”, dice Pedro Moctezuma, de la Coordinadora Agua para Todos, Agua para la Vida. 

Pero hay una mala distribución, agrega, “La dinámica de manejo de las presas, por ejemplo, discrimina el consumo humano, se vacían primero para otros usos y no se blindan el mínimo necesario para el consumo de la población”. 

Está además el punto de que en la agricultura se desperdicia hasta el 50% del agua que se usa y en fugas se va el 40%. 

Y está también el asunto de la contaminación de cuerpos de agua, casi 60% de ellos tiene ya algún grado de contaminación, precisa González Villareal.

El presupuesto destinado a Conagua es insuficiente para solucionar todas estas problemáticas, más porque están concentrado en un puñado de obras. 

“Hay una bolsa para proyectos de infraestructura, pero buena parte se va a los proyectos prioritarios del presidente, como Agua para la Laguna, la presa Santa María y a ciertos distritos de riego, en tanto que los programas federalizados que apoyan a los prestadores de servicios siguen con recursos muy limitados”, dice Eduardo Vázquez, de Agua Capital.

Reacción y no prevención 

Hugo Rojas dice que además de que se invertirá una buena parte del presupuesto solo en los proyectos prioritarios del presidente, el resto de la inversión que se hará es en reacción a las crisis y no algo preventivo. 

“La forma de actuar del gobierno es totalmente reactiva: si hay una crisis hídrica en algún lugar ahí es en donde se aplica el recurso; si una ciudad tiene un problema de agua, entonces le ayudan al organismo operador específicamente, pero el punto es cómo vamos a poder evitar estas crisis, porque el año pasado fue una ciudad nada más, este año van a ser más, están en riesgo: Nuevo León, Aguascalientes, Chihuahua, Sonora, Tamaulipas y Coahuila”

Guzmán señala, y en esto coinciden el resto de los entrevistados, que los gobernantes y la población se preocupan por el tema del agua solo cuando escasea.

Es algo que explota de manera temporal, llega marzo, abril, no llueve, entonces estalla el problema, se habla en los medios, se sacan campañas para ahorrar agua y después pasa la temporada de secas y se olvida el tema como si ya se hubiera resuelto el problema

Víctor Orlando Magaña, investigador del Departamento de Geografía Física del Instituto de Geografía de la UNAM, dice que en estos momentos las autoridades están llevando la discusión al tema de la sequía, “y eso hace que desaparezca el tema de que son malos administradores de los recursos hídricos, que se usa agua en exceso para la agricultura, que se están contaminando las fuentes de agua”.

La discusión que se requiere, dice Magaña, es qué han hecho las autoridades para resolver el problema de una mayor demanda de agua, cuando no incrementa necesariamente la cantidad de lluvia.

Por ejemplo, con base en series de datos largas y del análisis de presas como El Cuchillo, precisa Magaña, se ha visto que la evaporación en esa zona parece disminuir, porque la humedad en la atmósfera aumenta y pierde la capacidad de recibir más vapor de agua. 

“Eso nos llamó mucho la atención; si así ocurre, ¿por qué los embalses, las presas, los cuerpos de agua, tienen cada vez menos agua? La explicación es que cada vez se extrae más líquido de esos sistemas”.

A dónde se irá el dinero 

Buena parte de los incrementos al presupuesto de Conagua se van a dos programas: el K141 Infraestructura para la modernización y rehabilitación de riego y temporal tecnificado, que pasó de un presupuesto ejercido en 2022 de 10.3 mil millones de pesos a uno aprobado para este año de 23.1 mil millones de pesos, lo que representa un incremento de más del doble.

En este programa están considerados proyectos de infraestructura como el proyecto Baluarte-Presidio, Presa Santa María, en el Estado de Sinaloa, que tiene aprobado un presupuesto para este año de 10 mil millones de pesos.

El presidente Andrés Manuel López Obrador se comprometió a que este proyecto, que beneficiará a alrededor de 430 mil habitantes, quedará terminado este 2023. La obra, que inició en 2015, ha estado detenida en diferentes momentos por problemas con comuneros.  

Otro proyecto que tiene un elevado monto para este año es la Ampliación del Distrito de Riego 018 del Pueblo Yaqui, en el estado de Sonora. Su costo total es de 8.2 mil millones de pesos y su presupuesto para 2023 es de 7.2 mil millones.

Este proyecto es parte de lo que se conoce como el Plan de Justicia para el Pueblo Yaqui. Apenas el 19 de febrero de 2023, el presidente López Obrador, en su último día de trabajo en su gira por Sonora, señaló que son prioridad las obras para llevar agua a los diez pueblos yaquis y el distrito de riego.

Otra obra prioritaria para el presidente es el proyecto Agua para la Laguna, que beneficiará a 1.6 millones de habitantes de diversos municipios de la Región Lagunera de Coahuila y Durango, y tiene un presupuesto para este 2023 de 8.6 mil millones de pesos, y su costo total será de 14 mil millones de pesos. 

Esta obra está considerada dentro del programa K007 Infraestructura de Agua Potable Alcantarillado y Saneamiento, que pasó de un monto ejercido hasta el cuarto trimestre de 2022 de 6.1 mil millones de pesos a un presupuesto asignado para este 2023 de 19.6 mil millones de pesos, esto es un aumento de más del triple.

Infraestructura de agua potable y saneamiento

Ya en el grupo de las obras que son más bien una reacción a la crisis hídrica del año pasado, está el proyecto Construcción del Acueducto Cuchillo II para abastecimiento de agua en bloque a la Zona Metropolitana de Monterrey, Nuevo León; con un costo total de 4.7 mil millones de pesos y un presupuesto para 2023 de 2.1 mil millones de pesos. 

También está en esta lista el proyecto de la Construcción de la Presa Libertad para abastecimiento de agua en bloque al Área Conurbada también de la Zona Metropolitana de Monterrey, Nuevo León; con un costo total de esta obra de 2.6 mil millones de pesos y un presupuesto asignado para este año de 1.1 mil millones de pesos. 

Los entrevistados aclaran que no es que estos proyectos no sean importantes, pero las necesidades de atención en el tema agua abarcan a todo el país, después de años de baja inversión, y no sólo a unas cuantas regiones ni a infraestructura de gran escala. 

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