Elecciones: ¿Qué Papel Juega el PRD en Va por México?

Especialistas coinciden con que las muestras de desdén por parte del PAN y el PRI confirman que el peso del partido en la coalición es prácticamente nulo

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Roberto Hernández | N+

El papel del PRD en la coalición Va por México de cara a las elecciones

Jesús Zambrano, líder del PRD, durante el Foro de Gobiernos de Coalición. Foto: Twitter @Jesus_ZambranoG

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La noche del pasado 1 de febrero las dirigencias de los tres partidos que integran la coalición Va por México publicaron una foto, con apenas unos minutos de diferencia, en la que aparecen sus dirigentes nacionales: Jesús Zambrano Grijalva (PRD), Alejandro Moreno Cárdenas (PRI) y Marko Cortés Mendoza (PAN) con el mismo mensaje: “Así lo quiere la gente. Vamos juntos”.

Durante al menos 10 días, el perredista fue el único que tuvo anclada la imagen en su cuenta de Twitter, también fue la única voz ausente en un comunicado que emitió la alianza apenas unas horas antes.

La publicación conjunta puede ser el resumen de la relación que hay al interior de Va por México, la coalición con la que PRI, PAN y PRD participan en las elecciones en Coahuila y el Estado de México, además de mantener acuerdos legislativos: los hermanos mayores terminan por consolar al más chico.

La fotografía en la que aparecen los tres fue una respuesta a una alarma que saltó cuando apareció un comunicado de Va por México en el que solo aparecían los partidos Acción Nacional y Revolucionario Institucional, quienes refrendaban el acuerdo para elegir las candidaturas: al PRI le tocan las gubernaturas del Estado de México y Coahuila, mientras al PAN la Presidencia de la República y la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México.

“Es evidente que el PRD no cuenta con la fuerza electoral, ni parlamentaria para poder exigir una participación más activa o más decisiva en la designación de la candidatura presidencial.

“Es obvio que a él no le tocaría decidir o definir al candidato, queda claro, eso no es secreto, sin embargo, entiendo la posición del presidente Zambrano en razón de que ellos estarían buscando algunas carteras, quizá alguna secretaría, alguna otra posición que les permita crecer como partido”, comenta Christian Salazar Montiel, maestro en Estudios Sociales y especialista en procesos electorales y teorías contemporáneas de la democracia, en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

La posición de Jesús Zambrano a la que hace referencia el también catedrático es la frase que el pasado 2 de febrero dijo el líder perredista: “No andamos pidiendo limosna a nadie”, en alusión a la ausencia de su partido en el comunicado que emitieron el PAN y el PRI, y remató: “Eso era absolutamente irrespetuoso para el PRD”.

Sin embargo, Salazar Montiel considera que el PRD tiene un par de cualidades en su favor que le permiten tener cierto peso dentro de la coalición.

La primera es dos o tres liderazgos que todavía son importantes dentro de la izquierda, donde mucha gente se identifica con ellos, por ejemplo, Silvano Aureoles Conejo, Miguel Ángel Mancera y por ahí alguna otra figura relevante que de alguna manera se podría complementar con otros liderazgos del PAN y del PRI para formar una coalición competitiva 

La otra que menciona es que el PRD aún significa una alternativa dentro de la izquierda, ya que agrupa una serie de militantes o es parte de la ideología de izquierda más moderada que se identifica más con la parte del libre mercado, de no ser una izquierda radical sino una izquierda propositiva que acepte las reformas y eso abre la posibilidad de que la coalición se enfoque a una ideología más moderada.

Lucha interna, el talón de Aquiles

Salazar Montiel señala que el declive perredista es víctima de una constante en la izquierda mexicana: la falta de acuerdos internos y la lucha de egos.

“Hemos visto que cuando un líder o un personaje que cree tener la posibilidad de aspirar a la candidatura no la consigue, pues se sale del partido o reivindica sus propias causas fuera del partido, aunque no rompa con él es una característica de la izquierda en México, no solo del PRD sino de los (procesos desde los) años 70". 

El principal elemento de escisión que llevó a la fractura del PRD fue que no se logró institucionalizar la coexistencia de las expresiones

El especialista en procesos electorales señala que una de las principales cualidades del partido también fue el motivo de su declive.

“Era el único partido que reconocía en sus estatutos, o que reconoce todavía, estos grupos internos que coloquialmente se les conoce como corrientes y lo que se hacía era repartirse los puestos de la dirigencia, de las delegaciones o los órganos distritales, todo lo que conformaba la estructura del partido y en función de la fuerza que tenían al interior del partido se repartían las candidaturas”.

En peligro de extinción

De acuerdo con Christian Salazar, pese a ser parte de la alianza, el perredismo corre el riesgo de desaparecer, pues hablando en términos de votaciones necesita trabajar de a pie para lograr tener una base sólida de votantes.

Hay que recordar que actualmente la Ley Electoral señala que la votación se obtiene por partido, independientemente de si van juntos o con un mismo candidato, entonces tendrán que trabajar para obtener su votación. Puede darse el caso de que incluso ganando la coalición el PRD no consiga el umbral que marca la ley electoral y eso le lleve a tener problemas con el registro

Salazar Montiel asegura que aunque el PRD resulta más beneficiado con la integración de la coalición, la fórmula con la que se reparten los votos al momento del conteo terminan por favorecer al PAN y al PRI.

“Se distribuye en función de la propia votación que obtengan y es evidente que la fórmula favorece tanto al PRI como al PAN y de manera residual le van a dar unos votos al PRD, pero en mis cálculos serían mínimos, es una fórmula compleja”.

Marko Cortés, Alejandro Moreno y Jesús Zambrano, al anunciar la alianza Va por México. Foto: PRI

“Condición marginal”

La imagen del disgusto quedó plasmada el pasado 12 de enero, cuando Cortés Mendoza, Moreno Cárdenas y Zambrano Grijalva salieron a anunciar que iban en conjunto para los procesos electorales venideros: Coahuila, Estado de México, Ciudad de México y la Presidencia de la República.

Ese día, justo en el momento en que Marko Cortés anunció triunfante que le corresponde al PAN el proceso para designar la candidatura para la Presidencia de la República y la jefatura de Gobierno el único que se mantuvo prácticamente inerte entre la algarabía fue Jesús Zambrano.

“El PRD tiene una condición completa y absolutamente marginal y en términos puros y duros de estrategia política realmente el apoyo es muy pequeño como para pensar que van a tener la fuerza para negociar algo”, considera Enrique Gutiérrez Márquez, profesor investigador de tiempo completo en la Universidad Iberoamericana, en el Departamento de Ciencias Sociales y Políticas, y analista político.

De acuerdo con el reporte que muestra Instituto Nacional Electoral (INE), hasta 2020 el PRD tenía un millón 242 mil 410 personas afiliadas; el PRI, dos millones 65 mil 161, y el PAN, 252 mil 140. Lo mínimo para mantener el registro son casi 233 mil 945 afiliaciones válidas.

En México existe una figura de alianza político-electoral, pero que a diferencia de lo que ocurre en otros lugares no se consolidan en alianzas de gobierno, es decir, en donde haya proyectos compartidos

 El politólogo remarca que en nuestro país la ley no obliga a nada una vez que una coalición resulta con la victoria.

“En las alianzas electorales, al finalizar, seguramente ese candidato o candidata muy probablemente atienda los intereses del partido que le impulsó y las alianzas realmente juegan un papel bastante marginal”.

El PAN, el posible perdedor

Enrique Gutiérrez critica que el proceso para decidir ir en alianza quizá no estuvo del todo analizado, particularmente por la bancada del Partido Acción Nacional.

“Yo creo que en su momento pensaron que era una muy buena estrategia, pero lo que hemos visto es justo lo contrario, no sé si ha habido una reflexión realmente profunda del Partido Acción Nacional porque el PRD le suma algunos votos, creo ya muy pocos, pero el que sí le afecta en términos electorales es el PRI, como un instituto político relacionado con la corrupción, con ese viejo vínculo en donde hay muchos implicados o por lo menos señalados en temas de corrupción. Me parece que el PAN es el gran perdedor y los grandes ganadores serían el PRI, que trata de mantener también su registro”.

Y considera que la alianza se va a mantener mientras discursivamente se muestren como un gran bloque integrado, pero una vez que el PRD ya no le sirva a la coalición será relegado.

Por otro lado, afirma que la estrategia de la alianza no solo es equivocada sino carece de valor.

Creo que la apuesta es sumar todo lo que pueda sumar aunque sea un punto porcentual, en lugar de plantarse y plantearse como una oposición que dialoga”. 

Y concluye: “La alianza ha sido una apuesta que es electoral, pero completamente vacía en términos alternativos (…) a la oposición le está costando en muchos sentidos esta falta de presencia en las discusiones públicas porque la estrategia se ha centrado en la crítica sistemática al Presidente y a Morena, y se han olvidado por completo de construir un proyecto alternativo”.

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