¿Por qué en México no puedes usar la bandera como quieras?

¿Es verdad que está limitado el uso que se le puede dar a la bandera de México? Aquí te decimos lo que marca la Ley.

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En México la bandera tiene ciertos usos que están prohibidos

La bandera de México como la conocemos en la actualidad. Foto: Archivo

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En México existe una protección a los símbolos patrios que se llama “Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales”, que limita los usos de estos emblemas nacionales. Según esta ley, casi todos los usos que nos gustaría darle a la bandera (o que algunos le dan en eventos deportivos y marchas) están prohibidos.

 

¿Cómo se inventaron las banderas?

Las banderas como símbolos de unión política se inventaron muchas veces y en muchos pueblos distintos. La primera cosa que podríamos asignar como “bandera” es una placa metálica hallada en Mesopotamia con 5 mil años de antigüedad. Algo similar ocurrió en Egipto o en China, años después. Existe una leyenda antigua que dicta que el primero en usar una bandera como elemento militar fue Nemrod, un rey legendario a veces identificado como el Gilgamesh y otras veces como el constructor de la Torre de Babel.

 

“Los Topos

Las banderas tienen un sentido político importante. Desde la perspectiva de los que gobiernan, tiene sentido construir un símbolo que identifique a un gran número de personas como pertenecientes a un régimen político. Después de todo, las guerras, las conquistas, los saqueos y otras muchas tácticas políticas milenarias se hacen bajo la idea de que existe un grupo de personas que no se identifican conmigo.

 

Las banderas son la simbolización de que existen “otros” diferentes a nosotros; otros a los que podemos considerar como extraños y con los que no nos liga ninguna obligación. Los símbolos de las banderas están constituidos con esta perspectiva. Por eso es común encontrar paisajes naturales, animales o plantas propias de una región en la bandera que la representa.

 

Incluso los símbolos más abstractos, como colores o formas, se identifican como parte de la historia de una demarcación política. Pero, ¿quién decide cuál es la bandera de un país? Con muy pocas excepciones, elegir una bandera nunca ha sido un ejercicio democrático. Un diseño permanece o cambia dependiendo que el individuo o grupo que gobierne un país. Por eso, las banderas son más manifestaciones de un poder político que se impone sobre otro, que las representaciones fieles de una sociedad.

 

barcelona protestas
Bandera separatista catalana durante una manifestación organizada por asociaciones independentistas en Barcelona, España (Reuters)

Por ejemplo, el escudo nacional nace de una leyenda del imperio que sometió a todo el centro de México: los aztecas. Se supone que donde los antiguos mexicanos encontraran un águila comiéndose una serpiente sobre un nopal, era el lugar desde donde debían regir su imperio. No obstante, aparentemente todo este símbolo viene de un error de traducción.

 

En realidad, para los antiguos la serpiente representaba la sabiduría (al dios Quetzacóatl) y el águila la guerra (al dios Huitzilopochtli), ambos eran importantes porque resumían toda su cultura; pero los misioneros españoles se confundieron, y aseguraron que el águila tenía que comerse a la serpiente. Este cambio se adaptó a su propia simbología, porque para el cristianismo medieval, el águila es un animal que representa a Cristo y la serpiente al Diablo, por lo que el escudo significaría el triunfo de la religión sobre el mal.

 

Lo que podríamos entender, desde una perspectiva histórica, como el triunfo del imperialismo europeo sobre las culturas americanas. Es interesante pensar que para los antiguos mexicanos, en cambio, el águila devorando a un serpiente posiblemente representaría el triunfo de la guerra sobre la inteligencia.

 

Aficionado

Por supuesto, en la decisión de mantener ese escudo no participaron los recién conquistados, fue una decisión de élite, para las élites. Esa no fue la última vez que el símbolo patrio se definió así. Los colores de la bandera no han sido nunca votados por los mexicanos. Incluso, la historia de sus símbolos narra cómo muchos mexicanos actuales habían sido identificados como los “otros” a los que había que combatir y derrotar.

 

Por ejemplo, sus colores originalmente tenía como significado, el verde, la independencia de España; el rojo, la unidad entre europeos y americanos; y el blanco, la pureza de la religión católica no contaminada por ninguna “secta” (obviamente se refieren a otras ramas del cristianismo como los calvinistas, evangelistas, etcétera).

 

Durante gran parte del siglo XIX se mantuvieron esos criterios, a pesar de que gobernaran imperialistas o republicanos. A veces, el águila del escudo aparecía con una coronita y a veces no, pero los colores de religión, unidad con los europeos e independencia de España se mantuvieron.

 

Todo cambió con el triunfo liberal de la República Restaurada en 1867. Como sabemos, Benito Juárez y sus amigos limitaron la influencia política de la iglesia católica, que en ese entonces tenía una agenda imperialista y monárquica. Por lo que los colores se mantuvieron, pero cambiaron de significado a esperanza, unidad y sangre.

 

Sin embargo, nunca se ha establecido un significado oficial, ni siquiera en la Ley sobre la Bandera, por lo que cualquiera puede elegir el que más le convenga. Por ejemplo, no hay ley que limite proponer que los colores simbolicen hierba, terciopelo y azúcar refinada.

 

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Fanático del futbol sostiene bandera modificada para contener a la Virgen de Guadalupe. 18 de junio de 2016. (AP Photo/ Marcio Jose Sanchez)

Las convenciones actuales se acordaron en 1968, probablemente influidos por las Olimpiadas que vendrían a México. No es sorpresa que las estrictas reglas de manejo de la bandera se las debamos a Gustavo Díaz Ordaz, un presidente autoritario que ordenó la matanza de Tlatelolco ese mismo año.

 

Otra feliz casualidad histórica nos dice que, en esa ley, además, se establece que la institución encargada de vigilar el buen uso de la bandera de México es la Secretaria de Gobernación, en ese tiempo bajo el control del exagente de la CIA, Luis Echeverría. Ese equipo de ensueño, junto con el congreso priista de entonces, decidieron limitar el uso de la bandera a eventos deportivos y oficiales.

 

Si tú quieres usarla en tu casa, puedes hacerlo, pero el escudo tiene que ir en blanco y negro, además de que tirarle algo encima y no limpiarlo es causal de multa (Artículo 32).

 

La ley también indica que se tiene que rendir “culto” a la bandera (Artículo 21), lo cual se contradice la garantía constitucional de libertad de culto. Ésta es una herencia directa de la religión católica, pues se desprende del culto a la república que impulsaron los liberales después de que separaron a la iglesia del Estado. Es decir, se trata de una suerte de “religión de la patria”.

 

Es bien conocido que no puedes usar la bandera en una playera o en tu ropa interior; menos conocidas son las indicaciones que estipula la ley para que la bandera “salude” a determinadas personas u objetos (Artículo 13).

 

Aficionados mexicanos

La invención de las banderas tiene sentido porque ayuda a unificar a un territorio políticamente, por eso es un instrumento del poder. No está mal que te guste la bandera o que te sientas identificado con ella. Después de todo, este tipo de símbolos ayuda a consolidar identidades comunes y fomenta valores democráticos como la justicia, la libertad y la equidad.

 

Los símbolos patrios pueden ser una manera de sentirnos parte de una misma sociedad y generar empatía entre personas que nunca se han visto, pero que se identifican como mexicanos.