¿Qué Pasa en tu Cuerpo Cuando Suena la Alerta Sísmica? Experto UNAM Explica Respuesta Corporal

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Especialista de la UNAM da a conocer qué ocurre a nivel fisiológico cuando escuchamos la alerta sísmica o la sirena de una patrulla o ambulancia

Altavoces para la difusión de la alerta sísmica en CDMX

Altavoces para la difusión de la alerta sísmica en CDMX. Foto: Cuartoscuro | Archivo

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¿La alerta sísmica te provoca temor, angustia, ansiedad o hasta pánico? Un experto de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) analizó la reacción del cuerpo humano cuando escucha este sonido característico.

Así que si tú brincas, tu corazón late más rápido o sientes la urgencia de moverte o buscar una salida, aquí te explicamos por qué pasa eso, de acuerdo con información de Rogelio Flores Morales, profesor investigador de la Facultad de Psicología de la Máxima Casa de Estudios.

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Sonidos imitan bramido de animales

En primera instancia, el especialista dio a conocer que las alarmas —como la alerta sísmica y las sirenas de policía y ambulancia— simulan un grito de peligro para salvarnos; fueron diseñadas para generar tensión e incitar a la acción.

Por eso, muchas de ellas comparten características acústicas con los gritos humanos y los bramidos de animales cuando están en peligro: sonidos agudos, cambios abruptos en la frecuencia y alta intensidad.

“Estos sonidos fueron diseñados deliberadamente para generar cierto nivel de tensión y provocar acción. Desde una perspectiva evolutiva, al escucharlos se activan respuestas cerebrales automáticas, particularmente en la amígdala, que regula el estado de alerta. Es como si el cerebro dijera: ‘Ojo, algo está ocurriendo y debes actuar’”, detalló Flores.

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Así reacciona el cuerpo al escuchar la alerta

De acuerdo con la UNAM, el cuerpo responde de inmediato a ese sonido intenso:

  • El corazón se acelera.
  • Los músculos se tensan.
  • Las pupilas se dilatan.
  • El organismo se prepara para la acción.

Esa reacción ocurre aunque se trate de simulacros, y además algunas personas pueden sumar estados de angustia o estrés intenso si han vivido sismos previos. Pueden presentar síntomas asociados al estrés postraumático, como recuerdos intrusivos, evitación o hiperactivación.

“Claro que causa temor e incertidumbre, pero el desafío es cómo manejamos ese miedo. Si tenemos la capacidad de regularlo, estamos mucho más preparados para enfrentar un sismo que si no lo hacemos”, afirmó Flores Morales.

El especialista enfatizó que cada persona reacciona de forma diferente por múltiples factores: rasgos de personalidad, experiencias de vida, antecedentes familiares e incluso vivencias en la infancia.

¿Ataques de pánico?

De igual manera, refirió que cuando se presenta un ataque de pánico intervienen elementos psicológicos y sociales; suele estar vinculado con experiencias previas, memorias traumáticas o estados prolongados de ansiedad.

Ese episodio se caracteriza por miedo intenso, desproporcionado y difícil de controlar, acompañado de síntomas físicos como taquicardia, sudoración, sensación de ahogo o mareo.

Por ello, el académico explicó que se requieren técnicas de respiración y regulación emocional y, en ciertos casos, acompañamiento terapéutico para manejar estas reacciones.

De acuerdo con el profesor investigador de la Facultad de Psicología, en situaciones de exposición traumática la terapia cognitivo-conductual ha demostrado ser eficaz. Ese enfoque permite una exposición gradual y controlada al estímulo desagradable para disminuir la respuesta desadaptativa.

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Con información de N+.

spb