Una nueva prueba genómica es capaz de distinguir qué pacientes con cáncer de mama no quieren quimioterapia. Los investigadores anticipan que este análisis ayude a millones de mujeres a curarse sin tener que padecer los efectos secundarios de los tratamientos más agresivos.
El cáncer de mama es la forma más común de esta enfermedad.
El tratamiento más común es la extirpación del tumor acompañado de quimioterapia, que tiene severos efectos secundarios.
La palabra más temida del mundo
Cuando el dramaturgo Harold Pinter fue atendido por cáncer de esófago, una enfermera le explicó: “Las células del cáncer son aquellas a las que se les olvidó cómo morir”. A partir de aquella explicación, tan elegante como exacta, el Premio Nobel de Literatura escribió un poema sobre la que acaso es la palabra más temida en cualquier idioma.
Cada año, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se diagnostican a 2.3 millones de mujeres con de cáncer de mama. Además de la palabra más temida, muchas de ellas escucharán palabras como cirugía y quimioterapia, pues esta dupla es uno de los tratamientos más empleados.
El cáncer de mama es la forma más común de esta enfermedad donde “las células olvidan cómo morir”, pero no necesariamente indica que la investigación médica favorezca a las mujeres. Las quimioterapias suelen tener efectos secundarios agresivos, que pueden causar un gran deterioro en la calidad de vida de las pacientes, no obstante no se había estudiado a fondo un método para ahorrar a las mujeres este suplicio adicional.
Prueba podría ahorrar la quimioterapia a millones de mujeres con cáncer de mama
Ahora, una nueva prueba genómica demostró ser capaz de discriminar cuáles pacientes ameritaban tomar quimioterapia y cuáles podían tratarse de forma segura solo con terapia hormonal. Se trata del ensayo Optima, liderado por investigadores del University College de Londres.
Este ensayo clínico siguió a más de 4 mil pacientes con diagnóstico reciente de cáncer de mama en el Reino Unido, Noruega, Suecia, Australia, Nueva Zelanda y Tailandia. Según el estudio, aquella mujeres con una puntuación baja en la prueba genómica podían ser tratadas de forma segura solo con terapia hormonal.
Al respecto, Rob Stein, investigador principal del ensayo, declaró a The Guardian:
“Optima aborda un desafío de larga data en el tratamiento del cáncer de mama: identificar quién se beneficia realmente de la quimioterapia y quién no. Nuestros hallazgos demuestran que muchas pacientes pueden evitar la quimioterapia de forma segura sin comprometer sus resultados”.
La prueba genómica se llama Prosigna, y fue desarrollada en colaboración con Veracyte, una compañía con sede en California especializada en los diagnósticos de cáncer. La prueba genómica analiza la actividad de 50 genes en el tejido tumoral. El puntaje que arroja el test revela el riesgo de recurrencia del cáncer de mama en la próxima década. Con esta información los médicos pueden decidir si la quimioterapia es necesaria o no.
Una paciente que participó en el ensayo declaró a The Guardian que esquivar la quimioterapia fue “como un regalo de Navidad”. Al respecto, el investigador Rob Stein señaló esta prueba habrá de beneficiar a las pacientes y a los sistemas de salud:
“Para las pacientes, esto significa que muchas pueden evitar la carga física y emocional de la quimioterapia y sus posibles efectos secundarios a largo plazo. Para los sistemas de salud, representa un uso más eficiente y basado en la evidencia de los recursos”.