Corriente del Atlántico Se Desacelera, ¿Qué Efectos Tendrá en el Clima del Mundo?
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La Corriente del Atlántico, que lleva agua cálida hacia el norte del océano, podría desacelerarse en las próximas décadas debido al cambio climático

Corriente del Atlántico, en riesgo por cambio climático. Foto: NOAA
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Un nuevo estudio advierte sobre la desaceleración de la Corriente del Atlántico durante este siglo. Esta corriente lleva agua caliente al hemisferio norte y su interrupción podría magnificar el actual cambio climático.
- Esta corriente marina lleva agua de la corriente del Golfo hacia el norte del océano Atlántico.
- Su flujo sería responsable del clima templado que mantiene Europa.
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La importancia de las corrientes marinas para el clima del mundo
Los océanos son la herramienta esencial que regula el clima mundial. El agua no se enfría a la misma velocidad que el aire, como lo habrá notado cualquiera que haya notado la temperatura en una playa a lo largo del día.
A mediodía la arena podría estar caliente, al punto de lastimar, mientras que el agua estaría fresca. En cambio, durante la noche, la arena puede sentirse fría mientras que el agua seguiría fresca. Esto se debe a que el agua libera su temperatura con mayor lentitud.
Este efecto se debe a que la capacidad calorífica, que indica cuánta energía se necesita para modificar la temperatura de una sustancia. Para cambiar la temperatura de la arena hace falta poca energía; en cambio, el agua tiene una capacidad calorífica aproximadamente cinco veces mayor. De ahí que se caliente y enfríe con mayor lentitud.
Este efecto se magnifica cuando se considera al planeta. El agua de los océanos se mueve por todo el globo y permite que las diferencias de temperaturas sean menos drásticas entre los polos y el ecuador. Estos grandes flujos tienen patrones identificables a los que llamamos corrientes oceánicas.
Estas corrientes pueden compararse a autopistas que el líquido acostumbra a seguir. Al respecto, la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) señala:
“El agua del océano está en constante movimiento, afectando tu clima, tu ecosistema local y los mariscos que consumes. Las corrientes oceánicas, fenómenos abióticos del medio ambiente, son movimientos continuos y direccionales del agua del océano”.
¿Qué efectos tendrá en el clima mundial la desaceleración de la Corriente del Atlántico?
Pero estas corrientes no son fijas y pueden cambiar con el tiempo. Ahora, los científicos han notado un cambio preocupante en la Corriente del Atlántico Norte.
Según explica la NOAA la cálida Corriente del Golfo, que se origina en el mar Caribe, asciende hacia hasta tocar Europa, donde alimenta la Corriente del Atlántico Norte. Este flujo de agua templada transfiere temperatura desde trópico hasta el Viejo Continente:
“El calor de la Corriente del Golfo mantiene gran parte del norte de Europa significativamente más cálido que otras regiones igualmente septentrionales”.
Un cambio drástico en esta corriente puede modificar de forma severa el clima de Europa y del planeta. De ahí la preocupación de los científicos ante una posible desaceleración. Al respecto, un nuevo estudio publicado en Science Advances apunta a que la Corriente del Atlántico podría ralentizarse en un 51% para el año 2100.
Este cambio ocurriría en escenario con emisiones intermedias de gases de efecto invernadero, pero podría exacerbarse si las fuentes del cambio climático no se modifican. Valentin Portmann, autor principal del estudio, declaró a la agencia AFP:
"Obtuvimos una estimación de una futura desaceleración de la Corriente del Atlántico que es más severa de lo que esperábamos”.
Y añadió:“Estamos más cerca de un estado crítico que es preocupante”.
Para los climatólogos la duda no es si habrá de desacelerarse esta corriente, sino cuánto lo hará y qué efectos tendrá en el medio ambiente. Florian Sevellec, del Centro Nacional Francés para la Investigación Científica (CNRS), declaró a AFP:
“Existe cierto consenso sobre el hecho de que esta circulación se ralentizará. Pero todavía hay bastante debate sobre la intensidad de esa desaceleración”.
Los efectos de esta desaceleración incluirían cambios en los patrones globales de lluvias. Además, su interrupción provocaría inviernos mucho más crudos para el norte de Europa, así como sequías en el sur de Asia.
También podría provocar un aumento del nivel del mar en América del Norte. Aunque estos efectos son difíciles de predecir y estimar, los científicos están de acuerdo en una advertencia clara: los países deben prepararse ante estos cambios.
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Con información de AFP