Cuando se informó que el príncipe Harry y Meghan Markle se mudarían de vuelta al Reino Unido, la narrativa se armó casi sola, los duques de Sussex, cansados de una carrera en el entretenimiento que no despegó como prometían sus contratos millonarios, regresan a casa a "empezar de nuevo". Es una historia ordenada, fácil de contar y, según quienes han seguido de cerca sus finanzas y su entorno en Los Ángeles, incompleta.
El periodista Dan Wakeford, exeditor de la revista People y fundador del boletín Celebrity Intelligence, pasó buena parte de este año investigando el paso de los Sussex por la industria del entretenimiento.
Habló con abogados, consultores de relaciones públicas y fuentes vinculadas tanto a la pareja como a Netflix. Su conclusión: la idea de que Harry y Meghan "están arruinados y desesperados" no encaja con lo que encontró.
El contrato con Netflix, anunciado en su momento como un acuerdo de 100 millones de dólares, en realidad rondaba los 60 millones una vez descontados costos de desarrollo y pagos ligados a la entrega de proyectos, según fuentes cercanas al acuerdo.
El abogado especializado en entretenimiento Jonathan Handel sostiene que buena parte del atractivo para Netflix era, precisamente, tener en nómina a un miembro de la realeza británica.
Con los años, ese vínculo se fue enfriando. A inicios de 2026, Variety reportó un deterioro en la relación, y una fuente citada en ese reporte fue tajante sobre el ambiente dentro de la compañía.
El acuerdo exclusivo de cinco años terminó transformándose en un esquema de "primera opción", donde la compañía productora simplemente tiene prioridad para evaluar nuevos proyectos antes que otros compradores. With Love, Meghan tuvo una audiencia que, según una fuente de la plataforma, quedó "a la par" de otras series de estilo de vida, sin convertirse en el fenómeno esperado.
El balance, sin embargo, no es unánime. La docuserie Harry & Meghan logró el mayor estreno de un documental en la historia de la plataforma, con más de 81 millones de horas vistas en sus primeros cuatro días.
Spare, las memorias de Harry, se convirtió en el libro de no ficción de venta más rápida registrada por Guinness World Records.
Y Cookie Queens, el documental sobre las Girl Scouts que la pareja produjo, ganó el premio del público en SXSW y fue adquirido por Roadside Attractions, después de que su falta de distribución inmediata después de Sundance se leyera como otro tropiezo. En julio, incluso With Love, Meghan consiguió su primera nominación al Emmy, en la categoría de Mejor Programa de Estilo de Vida de los Daytime Emmys.
El consultor de relaciones públicas Mark Borkowski es más crítico y describe el proyecto de entretenimiento de los Sussex como una "industria de vanidad", construida sin colaboradores dispuestos a cuestionar sus decisiones, a diferencia del equipo que rodeó a Barack y Michelle Obama.
Fuentes cercanas al entorno de la pareja añaden otro problema de fondo, con el tiempo se quedaron sin suficientes historias propias que llevar a la pantalla, en parte porque Harry ya no está dispuesto a exponer más su vida dentro de la familia real como material de contenido.
Lo que sí aparece de forma consistente en las fuentes consultadas por Wakeford, sin que se les preguntara directamente, es que Harry extraña su país, su familia y la vida que dejó atrás.
Una fuente lo describió como alguien dispuesto incluso a llevar un estilo de vida más modesto con tal de recuperar parte de lo perdido; otra fue más directa y calificó a la pareja como "profundamente infeliz".
Ese Harry más relajado se dejó ver en julio, cuando apareció en el pódcast de rugby Joe Marler Will See You Now, habló con soltura sobre el duelo y bromeó buena parte de la conversación, en un tono muy distinto al del príncipe pulido de los documentales.
El propio Harry lo había planteado antes en términos casi programáticos. Cuando él y Meghan renunciaron a sus funciones reales en enero de 2020, el príncipe buscaba conservar cinco cosas: el contacto con su familia, sus patronazgos, ingresos propios, control sobre su agenda y una vida repartida entre el Reino Unido y Estados Unidos.
Seis años después, había logrado buena parte de eso, pero con la fórmula invertida: residencia principal en Estados Unidos y viajes ocasionales a Reino Unido. El regreso ahora reequilibra esa ecuación hacia el lado británico, sin llegar a resucitar el esquema de "medio dentro, medio fuera" que la reina Isabel II rechazó en 2020.
Para Wakeford, el disparador del regreso no fue el supuesto fracaso de la pareja en Hollywood, sino el rey Carlos III.
El monarca, que recibe tratamiento por una forma de cáncer no revelada desde principios de 2024, fue informado el domingo 16 de agosto sobre la mudanza y, según trascendió, la recibió con agrado. El propio Harry ha sido explícito sobre la urgencia detrás de su acercamiento:
"No sé cuánto tiempo más le queda a mi padre", dijo a la BBC.
El proceso de reconciliación había tomado forma en julio, con un encuentro privado en Highgrove House, la finca campestre del rey en Gloucestershire, donde Archie y Lilibet vieron a su abuelo por primera vez en varios años.
Harry, Meghan y sus hijos, Archie, de 7 años, y Lilibet, de 5, se instalarán a finales de agosto en una residencia privada, no perteneciente a la Corona, en las afueras de Londres.
Los niños ya fueron matriculados en colegios británicos para el nuevo ciclo escolar. La pareja, sin embargo, no retomará funciones activas como miembros de la familia real, conservará su casa en Montecito, California, así como una propiedad vacacional en Portugal, y Meghan seguirá al frente de su marca As Ever.
Con la carrera en Hollywood tan lejos del éxito arrollador que prometían los contratos iniciales como del supuesto fracaso que citan algunos medios, la explicación que, para Dan Wakeford, mejor resiste el escándalo, no es la del sueño truncado de Hollywood, sino la del hijo que quiere volver con su padre antes de que sea tarde.
Sin embargo, medios como BBC y The New York Post señalan que la caída de sus contratos en Hollywood sí tuvo que ver con la mudanza, pues "demostraron que atraer las inversiones iniciales fue más fácil que poderlas mantener".