Jenna Fischer, quien dio vida a Pam Beesly durante las nueve temporadas de The Office, explicó qué la llevó a dejar de actuar en televisión: un ritmo de trabajo que, según contó, se volvió incompatible con la crianza de sus hijos.
La actriz abordó el tema durante su participación en el podcast Dinner's On Me, conducido por Jesse Tyler Ferguson. Ahí contó que, tras el final de The Office en 2013, su regreso a la pantalla chica en 2018 con la serie de ABC Splitting Up Together le hizo entender que la televisión ya no encajaba con su vida.
Fischer se había convertido en madre de su hijo Weston Lee Kirk en 2011 y de su hija Harper Marie Kirk en 2014.
Para cuando volvió a un set de grabación, sus hijos aún eran muy pequeños y las jornadas de rodaje, de entre 65 y 70 horas semanales, le dejaban poco margen para estar presente en casa.
El choque entre su carrera y su vida familiar la llevó a apostar por Office Ladies, el podcast que lanzó junto a su compañera y amiga Angela Kinsey, con quien coprotagonizó la serie.
El nuevo formato le dio, en sus palabras, un ingreso estable y control sobre su propio tiempo, pudo asistir a entregas y salidas de la escuela, juntas con maestros y eventos de sus hijos.
Fischer describió el cambio como convertirse en la administradora de su propia agenda, capaz de organizar su tiempo según las necesidades de su familia.
La decisión de priorizar a su familia se reforzó cuando, en diciembre de 2023, a Fischer le diagnosticaron cáncer de mama triple positivo en etapa 1.
Reveló públicamente el diagnóstico en octubre de 2024 y más tarde habló del proceso en el programa Today.
Durante el tratamiento, que incluyó lumpectomía, quimioterapia y radioterapia, contó con el apoyo de sus hijos, a quienes ella y su esposo, Lee Kirk, mantuvieron informados en todo momento para que entendieran los efectos visibles del tratamiento.