El nombre de Sean "Diddy" Combs volvió a resonar en la corte de Las Vegas donde se desarrolla el juicio contra Duane "Keffe D" Davis, el hombre acusado de planear el asesinato de Tupac Shakur en 1996.
Aunque el rapero y productor no es un acusado ni un testigo confirmado en el proceso, testimonios recientes reavivaron viejas acusaciones que lo señalan como una posible pieza clave detrás del crimen.
Según reportes de medios estadounidenses, el expolicía de Los Ángeles Daryn Dupree declaró en el juicio que, durante una entrevista con Davis realizada años atrás en el marco de la investigación por el homicidio de Christopher "Biggie" Wallace, Davis le habría asegurado no tener relación con esa muerte, pero sí compartió detalles sobre el asesinato de Tupac. Entre ellos, Dupree relató que Davis le contó que Combs habría intentado pagarle para organizar el ataque contra el rapero, un encuentro que, según esa versión, habría ocurrido en un restaurante de Los Ángeles.
Estas afirmaciones no son nuevas, pues aparecen en el libro de memorias de Davis, Compton Street Legend (2019), pieza clave que la fiscalía ha usado como evidencia central del juicio, así como en la docuserie de Netflix producida por 50 Cent, Sean Combs: The Reckoning, que reavivó la versión de que Combs habría ofrecido una fuerte suma de dinero por la muerte de Shakur y de Marion "Suge" Knight.
Después de que se dio a conocer el testimonio, fuentes cercanas a Combs calificaron la acusación de infundada y reiteraron que el rapero no tuvo ninguna participación en el crimen. De acuerdo con TMZ, personas del entorno del artista insistieron en que sería una pérdida de tiempo llamarlo a declarar, pues no tuvo injerencia ni en la planeación ni en la ejecución del ataque.
Combs nunca ha sido señalado formalmente como sospechoso por las autoridades de Las Vegas, no enfrenta cargos relacionados con la muerte de Tupac y sus abogados han indicado que no forma parte de la lista de testigos que subirán al estrado durante el proceso.
Davis, de 63 años, es la única persona que ha sido formalmente acusada por el homicidio de Shakur, ocurrido el 7 de septiembre de 1996 en Las Vegas.
Enfrenta un cargo de asesinato con arma mortal con la agravante de haber actuado en beneficio de una pandilla, y se ha declarado inocente. La selección del jurado, integrado por 12 titulares y 4 suplentes, concluyó a mediados de agosto, y se espera que el juicio dure entre cuatro y cinco semanas.
La rivalidad entre Combs y Shakur en los años noventa, enmarcada en la disputa entre las disqueras Death Row Records (Costa Oeste) y Bad Boy Records (Costa Este), ha alimentado por casi tres décadas las teorías sobre una posible implicación del productor en el crimen, algo que él ha negado de manera reiterada desde entonces.
Por ahora, ninguna autoridad ha anunciado una reapertura de investigación en contra de Combs. El caso sigue centrado en Davis, mientras el juicio continúa arrojando nuevos testimonios sobre una de las muertes más misteriosas de la historia del hip-hop.