14 Mil Perros Sacrificados en Tecámac: Refugios Gastan Más de 80 Mil Pesos al Mes
Ruth Barrios Fuentes
La falta de esterilización y la baja adopción agravan la sobrepoblación canina en el Estado de México

Refugios de Tecámac enfrentan falta de apoyo. Foto: N+
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En el municipio de Tecámac, en el Estado de México, la crisis por el abandono animal ha alcanzado niveles alarmantes que están rebasando por completo a rescatistas independientes. Mientras miles de perros sobreviven en las calles o son sacrificados, quienes intentan salvarlos enfrentan una lucha diaria contra la falta de recursos, el abandono social y decisiones gubernamentales que han desatado indignación. La situación no solo refleja un problema local, sino una emergencia que se repite en distintas zonas del país.
Refugios al límite: mantenerlos cuesta hasta 80 mil pesos al mes
Detrás de cada perro rescatado hay una historia de esfuerzo económico que pocas personas conocen. En Tecámac, Jaky Baca ha dedicado casi cinco años a sostener el refugio “Peludos Desamparados”, donde recibe animales en condiciones críticas tras vivir abandono, maltrato o enfermedades graves. Su labor depende en gran medida de donaciones y de su propio dinero, lo que la obliga a hacer sacrificios constantes para mantener el espacio en funcionamiento.
La fundadora del refugio explica que los gastos mensuales alcanzan cifras difíciles de sostener. Tan solo la alimentación implica el uso de aproximadamente 50 kilos de croquetas al día, a lo que se suman servicios básicos, limpieza, renta y atención veterinaria especializada cuando los perros llegan enfermos. Estos casos elevan considerablemente los costos, ya que requieren atención privada inmediata para salvar sus vidas.
Jaky Baca, rescatista y fundadora de Peludos Desamparados, ha documentado durante años la realidad que enfrentan los albergues independientes en el Estado de México.
“Son alrededor de 80 mil pesos mensuales. Cuando un perrito llega enfermo, los gastos aumentan, ya que debemos contratar médicos veterinarios privados. Utilizamos 50 kilos de croquetas diario, además de cubrir artículos de limpieza, renta y agua”.
Indignación en Tecámac por la eutanasia de más de 14 mil perros
La problemática tomó un giro aún más polémico tras darse a conocer que durante la administración de la exalcaldesa Mariela Gutiérrez, entre 2018 y 2024, se practicó la eutanasia a más de 14 mil perros. Esta cifra ha generado una ola de críticas entre activistas, rescatistas y ciudadanos que cuestionan la falta de políticas públicas efectivas para controlar la sobrepoblación sin recurrir a estas medidas.
Para quienes trabajan directamente con animales, estas acciones representan una contradicción frente al discurso de bienestar animal. Señalan que, aunque existen normas que regulan la eutanasia, su aplicación debería ser limitada a casos específicos donde el sufrimiento del animal sea irreversible, no como una solución masiva ante la falta de estrategia.
Jaky Baca, quien diariamente rescata perros en condiciones extremas, ha sido una de las voces más críticas frente a esta situación.
“Esta norma de la que tanto habla, la 033, menciona que está hecha y que está creada para el bien morir de los seres sintientes para que no sufran. Es una vergüenza que siendo el propio gobierno use esos métodos tan crueles”.
Los perros que nadie quiere: grandes, mestizos y con discapacidad
Uno de los obstáculos más grandes para los refugios no es solo rescatar animales, sino lograr que sean adoptados. En Tecámac y en gran parte del país, existe una fuerte preferencia por cachorros pequeños o de raza, lo que deja en abandono permanente a cientos de perros mestizos, de talla grande o con discapacidad.
Esta tendencia provoca que los refugios se saturen rápidamente, reduciendo su capacidad de ayudar a más animales en situación de calle. Muchos perros pasan años esperando una oportunidad que nunca llega, mientras otros ni siquiera alcanzan a ingresar a un albergue y permanecen expuestos a enfermedades, hambre y violencia.
Jaky Baca ha observado de cerca este fenómeno y lo considera uno de los principales factores que agravan la crisis.
“La gente no quiere tallas grandes, no quiere criollos, quiere pequeños, cachorros y que no vayan a crecer. Algunos perritos caminan chueco, han sido quemados, algunos están amputados. La gente no quiere adoptar ese tipo de perritos”.
Sin esterilización, el problema seguirá creciendo sin control
Especialistas y rescatistas coinciden en que la raíz del problema no está solo en el abandono, sino en la falta de campañas masivas de esterilización. Sin esta medida, la población de perros callejeros continúa creciendo de forma acelerada, lo que vuelve insuficientes los esfuerzos de refugios y organizaciones independientes.
A pesar de que la esterilización es considerada la estrategia más efectiva y sostenible para controlar la sobrepoblación, su implementación sigue siendo limitada y, en muchos casos, inaccesible para comunidades con menos recursos. Esto provoca un ciclo constante en el que cada día nacen más animales de los que pueden ser atendidos.
Mientras no exista un compromiso sólido por parte de las autoridades y la sociedad, los refugios seguirán operando al límite, y miles de perros continuarán atrapados entre el abandono, la calle o la muerte.
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