Enfrentamientos, incendios y saqueos a gran escala se registraron este sábado durante las protestas en diferentes ciudades de Francia, en protesta por la creciente inflación, el acceso a la educación y los elevados costos de la vida en el país. Ante los enfrentamientos, el presidente Emmanuel Macron dijo que “no hay lugar para la violencia”.
Los niveles de tensión han quedado registrados en imágenes que han dado la vuelta al mundo. La policía utilizó gases lacrimógenos y cañones de agua contra los manifestantes, que acudieron a las movilizaciones no solo con pancartas, sino algunos con proyectiles y fuegos artificiales.
Calles enteras de París "han quedado devastadas", informó el alcalde de la ciudad, Emmanuel Gregoire, mientras jóvenes encapuchados prendieron fuego a vehículos estacionados y saqueaban numerosas tiendas en aquella emblemática ciudad.
Durante las manifestaciones, una serie de grupos de adolescentes deambularon durante y después de las manifestaciones por las calles de París, se enfrentaron con la policía, saquearon tiendas.
De acuerdo con la agencia AFP, en la lista de tiendas afectadas se encuentran decenas de supermercados, farmacias, boutiques de lujo, tiendas de ropa, ópticas, establecimientos de cosméticos y tiendas de electrónica, pero no solo en París, también en Marsella, Niza, Nantes, Burdeos, Limoges, Lille, Toulouse y Estrasburgo.
Precisamente en la ciudad de Limoges, manifestantes prendieron fuego a edificios públicos, incluido el Ayuntamiento. Encapuchados prendieron fuego a patrullas e ingresaron a ese edificio para provocar fuego desde su interior.
Las llamas arrasaron un ala y el techo de la sede municipal, de 143 años de antigüedad, pese a los esfuerzos de cuadrillas de bomberos. Imágenes que han dado la vuelta al mundo en redes sociales mostraron el momento en que colapsa una parte de la cúpula del edificio histórico.
Otros dos templos fueron asaltados y vandalizados en Marsella y Lille. Un recinto policial en Burdeos también fue vandalizado.
En Lyon, la tercera ciudad más grande de Francia, se sumaron unas 20 mil personas a las protestas, en donde inconformes provocaron un incendio en el interior de una oficina de turismo.
En la ciudad portuaria de Marsella, numerosos comercios y una comisaría de policía municipal también resultaron dañados; incluso un pequeño grupo logró ingresar por el vestíbulo del Ayuntamiento.
Asimismo, se registraron disturbios en Rennes, Toulouse, Montpellier y Grenoble, entre otras ciudades.
Macron prometió el X que "quienes hayan cometido actos de vandalismo, atacado oficinas administrativas o empresas, o llevado a cabo saqueos, incluso en nuestros ayuntamientos, serán procesados y castigados".
El primer ministro, Sébastien Lecornu, informó que hasta el momento se han registrado mil 200 detenciones.
Las protestas dejaron a un joven severamente lesionado. Según reportes internacionales, un joven de 17 años perdió la mano derecha luego de que le cayera una granada antidisturbios en la ciudad de Saint-Étienne, ubicada al sur de Francia.
¿Por qué protestan los jóvenes en Francia?
Los disturbios generalizados se producen tras semanas de protestas estudiantiles y profundizan la incertidumbre política mientras Francia alista las elecciones que se celebrarán en seis meses para sustituir al presidente Emmanuel Macron.
La violencia comenzó en los márgenes de las marchas en la capital y otras ciudades contra el costo de la vida, a las que, según el Ministerio del Interior, asistieron 550 mil personas o hasta 800 mil personas, según reportaron sindicatos.
La principal queja es el aumento en el costo de la vida, incrementado en parte por la guerra en Oriente Medio, que ha contribuido a que la inflación se dispare en Europa, al igual que en otros lugares.
Pero también había otros problemas. Unos piden la renuncia de Macron, cuando se encuentra a unos meses de dejar el cargo.
Kamil Alahyan, un estudiante de secundaria de 18 años, dijo a la agencia AFP que protestaba "por muchas razones: las próximas elecciones de 2027, los políticos que mienten, los ultrarricos que han estado acaparando cada vez más riqueza en los últimos 10 años".
Varios manifestantes intentaron establecer paralelismos con la Revolución Francesa de 1789: "¡Es la Revolución, vamos a tomar la Bastilla!", gritaban algunos en Marsella durante la entrada forzosa a las oficinas del alcalde.
En la ciudad occidental de La Rochelle, los manifestantes marcharon tras una pancarta que decía: "Revolución o muerte". Mientras que en Montpellier, ubicada en el sur de Francia, se desplegó un enorme cartel azul con la inscripción "El pueblo ganará" sobre una plaza central.
Presidenciables aprovechan caos en Francia
Los políticos de la oposición que aspiran a suceder a Macron en las elecciones presidenciales aprovecharon el caos.
La candidata de extrema derecha Marine Le Pen condenó a "los alborotadores" y afirmó que el partido de su rival de extrema izquierda para la presidencia, Jean-Luc Mélenchon, había "legitimado la violencia".
Afirmó que, si llegaba al poder, protegería a los franceses "de la violencia de la extrema izquierda".
Por su parte, Mélenchon, quien había apoyado de manera destacada las manifestaciones y las protestas estudiantiles, pidió a los inconformes abstenerse de saquear, describiéndolo como "contrario a nuestros métodos".
Con información de AFP y AP
TLS