La Batalla para Conservar el Maíz Nativo de México
Se estima que existen alrededor de seis millones de poblaciones de maíces nativos en todo México. En San Diego Huehuecalco, Amecameca los campesinos siguen sembrando sus propias semillas
Agricultor de maíz nativo en México
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El maíz nativo enfrenta desafíos económicos, pero su valor cultural y ecológico es incalculable. Esta es batalla de los agricultores mexicanos para mantener viva esta tradición.
El aroma a tierra mojada y aire fresco cobija las calles de SanDiegoHuehuecalco, una pequeña localidad situada en Amecameca, EstadodeMéxico. Aquí solo se escucha el ruido del viento, los perros ladrando y los saludos efusivos entre vecinos. Se nota la familiaridad que tienen entre sí. Todos se conocen.
Los grandes espacios verdes que enmarcan las 517 casas del lugar les brindan sustento económico y comida a los dos mil 79 habitantes. “Todo esto que ve aquí es siembra del maíz nativo”, dice orgulloso el señor GabinoMendoza, agricultor de la zona. Los colores verdes y morados de los tallos, fácilmente se distinguen de otras cosechas, incluso del maíz transgénico que también se puede ver que algunas personas cosechan en la zona. Pero son mínimas, gracias a la resistencia de los locales.
Durante el sexenio de EnriquePeñaNieto, la localidad de SanDiegoHuehuecalco, fue una de las zonas donde el expresidente y la SecretaríadeAgricultura se vieron interesados en comenzar a sembrar maíces transgénicos. “Vinieron a ofrecernos unos programas donde nos ofrecían dinero por sembrar sus semillas, pero la gente se resistió, no lo aceptó y gracias a eso estas plantas siguen vivas en esta zona”.
Don Gabino, desde hace 48 años, le ha dedicado su tiempo, recursos y fuerza al campo y a la concientización y conservación de las semillas nativas mexicanas. “Para mí son unos príncipes, son los que reinan en todo México y los que reinan aquí en mi casa”, la cual es punto de encuentro de todos los procesos de su cosecha. Alberga las semillas, guarda el maíz, las hojas y el elote. Además, ha involucrado a toda su familia en el negocio, incluso a su yerno.
“Es muy bonita la siembra del maíz, porque nos esmeramos para crear vida, por eso cuando voy a mis terrenos y les hablo a mis plantas. Cuídense. Si viene el aire, hágase para allá y si viene el granizo, a ver cómo se protegen”.
Durante algunos años, don Gabino tuvo que abandonar su localidad para migrar a la Ciudad de México. Ahí trabajó en una fábrica cervecera. 20 años después regresó y retomó su vida como agricultor y ganadero. “Soy como un pájaro libre sin ataduras, aquí yo soy el patrón. Aquí puedo dormir a mis anchas, puedo degustar de mi comida. Aquí nosotros somos libres”.
El único problema en el campo es que el maíz ha dejado de ser rentable para el campesino. Tiene que apostar por la diversidad de productos derivados de la semilla para poder obtener una verdadera ganancia.
“Actualmente ganamos más de la hoja del maíz que de la semilla. Con el maíz se tiene una pérdida del 20%; la hoja nos está dando el 80% de nuestra economía. Es la que nos sustenta hoy en día”.
De acuerdo con la doctora MarthaDomínguez, profesora de Ciencia Agrícola Fes Cuautitlán UNAM, este fenómeno ocurre porque el precio del grano está regulado. El precio del mercado es fijo y solo es rentable para los agricultores con grandes volúmenes de producción.
“Mientras que algunos productores tienen más de 11 hectáreas de grano, logrando rendimientos de 3.5% y 3.6%, otros ni siquiera alcanzan a cultivar una hectárea”.
Gracias a esto, muchos de los buenos agricultores de la zona migran fuera del país para ganar mejor, aunque eso signifique dejar todo atrás. “En esta zona oriente muchos campesinos están trabajando en Canadá y EstadosUnidos. Se desprenden de sus hijos chiquitos, de su esposa, de sus terrenos, de su pueblo. Se van porque tienen que comer, tienen que darles educación a sus hijos. Tienen que formar un patrimonio”.
En 2025 más de 25 mil personas fueron a Canadá a trabajar, siendo el EstadodeMéxico, uno de los estados que más trabajadores enviaron.