La disputa entre la actual Miss Universo y el empresario tailandés Nawat Itsaragrisil sumó un nuevo capítulo este fin de semana. Fátima Bosch reaccionó públicamente a las maniobras legales que el ejecutivo emprendió en su contra, después de que este utilizó sus redes sociales para ventilar una supuesta orden de aprehensión tramitada ante la Policía Nacional de Tailandia.
El recurso promovido por el magnate asiático acusa a la modelo mexicana de delitos vinculados a difamación, falsedad de declaraciones y divulgación de información no verídica.
Para respaldar su dicho, Itsaragrisil compartió en sus historias de Instagram imágenes de expedientes institucionales y aseveró que nadie se encuentra por encima de la ley, además de exigir el cese de lo que calificó como narrativas engañosas para dar paso a la verdad.
Ante los señalamientos del empresario tailandés, Bosch emitió un pronunciamiento formal frente a las presiones recibidas por los incidentes ocurridos durante la concentración del certamen en Bangkok.
En su mensaje, titulado "Hoy me toca a mí contar esta historia; mi deseo es que mañana ninguna mujer tenga que vivirla", Bosch expresó que resulta profundamente preocupante que en pleno siglo XXI una mujer enfrente intentos de intimidación por haber levantado la voz, fijado límites y exigido un trato con dignidad y respeto.
En el texto, la modelo sostuvo la validez de las protestas que marcaron su participación en la sede asiática y afirmó que no se arrepiente de haber defendido su lugar en aquel momento.
Aunque reconoció que el episodio mantiene repercusiones meses después, enfatizó que defender la dignidad jamás debería convertirse en motivo de miedo ni hacer retroceder la lucha por un entorno donde las mujeres hablen sin temor a represalias. Finalmente, recordó que el público atestiguó los hechos porque todo quedó grabado, por lo que concluyó que no hay nada más que agregar.
El choque entre ambas figuras comenzó durante las actividades previas a la final de Miss Universo 2025 en Tailandia. En ese entonces, Nawat Itsaragrisil, quien se desempeñaba como director de la sede local, confrontó y reprendió públicamente a la delegada de México bajo el argumento de un presunto incumplimiento en la promoción del país anfitrión y la llamó “tonta”.
La desavenencia escaló cuando el empresario intentó silenciarla, lo que motivó el rechazo de varias concursantes e impulsó a la propia Organización Miss Universo a desautorizar el actuar del ejecutivo y marcar distancia de su gestión.
Pese a la ríspida estancia en Bangkok, la representante mexicana se coronó como Miss Universo; sin embargo, las diferencias personales y administrativas con el magnate local derivaron en las recientes acciones legales en el país asiático.