Manuela C., una mujer indígena que permaneció dos años en el Cereso de Aquiles Serdán, recuperó su libertad luego de que su defensa obtuviera un amparo en su caso.
De acuerdo con la información proporcionada por su abogada, Nubia Arellanes, Manuela estuvo involucrada en un conflicto con su expareja, quien presuntamente la agredía físicamente.
La defensa señaló que la mujer intentó protegerse durante una de las agresiones y, en ese momento, golpeó a su expareja con un objeto, provocándole la muerte.
Manuela reconoció haber cometido el hecho y se entregó a las autoridades. Posteriormente fue vinculada a proceso y permaneció privada de la libertad desde 2024.
Nubia Arellanes explicó que durante el proceso Manuela no contó con un intérprete que hablara correctamente su misma lengua o variante, lo que habría dificultado la comunicación durante su defensa.
Según la abogada, esta situación también habría impedido que se incorporaran algunos testigos y otros medios de prueba que Manuela quería presentar.
Arellanes señaló que, al conocer la historia de la mujer y hablar con ella, la defensa tuvo conocimiento de que presuntamente había sufrido más de 30 años de violencia familiar continua por parte de la persona que perdió la vida.
De acuerdo con el testimonio de Manuela, durante ese periodo habría sufrido lesiones graves, pérdida de piezas dentales, una herida en el rostro que le dejó una cicatriz y fracturas en los brazos en distintas ocasiones.
La defensa sostuvo que en el hecho por el que fue procesada Manuela actuó para defenderse de su agresor.
El Centro de Derechos Humanos de Chihuahua tramitó un amparo para la mujer, el cual fue concedido. Como resultado, Manuela recuperó su libertad y deberá cubrir únicamente un pago económico por concepto de reparación del daño.