“En México el Hantavirus No Se Reporta y No Se Diagnostica”: Especialista de la UNAM
Elisa de Gortari | N+
Ana Laura Vigueras Galván, especialista en hantavirus y académica de la UNAM, explicó a N+ cómo la actividad humana influye en la aparición de estos patógenos y si está presente en México

Ana Vigueras, especialista de la UNAM, explica todo lo que debes saber del hantavirus. Foto: Reuters | Ilustrativa
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¿El hantavirus tiene presencia en México? ¿Cómo influye la actividad humana sobre el hábitat natural para que surjan brotes de enfermedades que pasan de animales a humanos? Hablamos con Ana Vigueras, especialista en hantavirus y doctora en Ciencias de la Producción y de la Salud Animal por la UNAM.
- Las infecciones zoonóticas, aquellas que van de animales a humanos, son propiciadas por la modificación del hábitat y la incidencia humana en el medio ambiente.
- Actualmente, Ana Vigueras lidera un proyecto para buscar patógenos con potencial pandémico en México y prevenir su proliferación.
- En México, especialmente en estados como Hidalgo, hay roedores que han estado en contacto con el hantavirus.
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El brote en un crucero de lujo que viaja por el Atlántico ha convertido al hantavirus en el foco de una notable atención mediática.
Pero desde mucho antes, Ana Laura Vigueras Galván ya le había dedicado una tesis para obtener el grado de doctora en Ciencias de la Producción y de la Salud Animal, por la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM. N+ conversó con la especialista sobre el virus Andes, los hantavirus y la presencia de esta clase de patógenos en México.
¿Cómo fueron descubiertos los hantavirus?
Pregunta: ¿Qué son los hantavirus y por qué han llamado tanto la atención tras el brote ocurrido en el crucero HV Hondius?
Respuesta: Los hantavirus tienen una historia muy interesante. Los primeros reportes en el mundo fueron en los años cincuenta, durante la guerra de Corea, donde hubo una epidemia de una fiebre hemorrágica con un síndrome renal. Hubo muchos soldados muertos y muchas personas muertas en la región del río Hantan. En las primeras investigaciones sobre esta epidemia identificaron un nuevo virus, que es el hantavirus y lo nombran así por la región del río Hantan.
Muchas investigaciones a través de los años en Europa y en Asia estudiaron la fiebre hemorrágica con síndrome renal, hasta los años noventa, en 1993, cuando se presenta un brote en la región de las Cuatro Esquinas en Estados Unidos en una comunidad de indígenas navajo. Era una enfermedad respiratoria fulminante y en las investigaciones se identifica un virus similar y cercano al hantavirus, pero que provoca una enfermedad diferente a la que ya se conocía.
En las investigaciones identifican al ratón ciervo, Peromyscus maniculatus, como su principal reservorio en esa región. En la ciencia, para nosotros, es como “busca y encontrarás”, entonces comienzan más investigaciones sobre la ecología de este virus y ya para el 96 en la región de los Andes, en Argentina y Chile, se presenta un brote similar al de las Cuatro Esquinas. Y al investigar quién es el patógeno responsable, identifican este hantavirus, el andesvirus, que es el que ahorita ha causado interés por el brote en el crucero.
Este virus está tiene unos patrones ecológicos muy bien marcados, asociados a a factores ecológicos, como patrones de lluvias. A más lluvias, pues hay más vegetación. Esto significa más alimento para los roedores, que aumentan sus poblaciones. Pero, con las actividades humanas, como la agricultura, con la modificación del paisaje, la fragmentación, la pérdida de hábitat, vamos teniendo más contactos con mayor frecuencia con estos roedores. Las personas entran en contacto por primera vez con este virus y sale el brote.
El papel del ser humano en la proliferación de patógenos como el hantavirus
Pregunta: ¿Y qué pasa especialmente en Argentina, donde se despoblan grandes terrenos para cultivar soya?
Respuesta: Sí, esta es una constante en la emergencia de enfermedades zoonóticas, sean virus o bacterias, siempre están asociados fuertemente a las transformaciones de los hábitats, porque estamos reduciendo los hábitats naturales de las especies que históricamente han sido reservorios de estos virus. Los hantavirus tienen una historia coevolutiva muy fascinante con sus reservorios. Estos virus se vinculan con especies específicas.
Pregunta: Que en el caso del virus Andes se trata del ratón de cola larga.
Respuesta: Justo, el Andesvirus está muy estrechamente relacionado con el roedor colilargo. Estos roedores la particularidad que tienen es que están muy estrechamente relacionados a sus hábitos y son tolerantes a las modificaciones que hacemos los humanos. Finalmente las especies se van adaptando también a los cambios tanto naturales como de mano humana.
Hay deforestación, hay transformaciones de los hábitats para producir más alimentos, tanto en la agricultura como la ganadería. Entonces sus hábitats se ven se ven reducidos. Como estas especies son tolerantes a la presencia humana, se adaptan muy bien y aumentan las posibilidades de contacto entre el humano y estos roedores. Así, evidentemente, estamos más expuestos a contraer algún patógeno que ellos estén portando.
La particularidad del andesvirus es la transmisión persona a persona. No es algo nuevo: ya a través de todos estos 30 años que emergió el virus, se habían estado reportando ciertos casos de cadenas de transmisión persona en persona, principalmente asociados a los hospitales. Las personas que estaban atendiendo a los pacientes, personas de las unidades de cuidados intensivos, es una exposición ocupacional. Pero se requiere una exposición prolongada y sostenida.
No es como el COVID o como la influenza, que se transmiten fácilmente a través de las partículas de saliva cuando hablamos, de nuestros aerosoles o el vapor de nuestra respiración. Sí puede ser así, pero es constante: tendríamos que estar expuestos durante un tiempo prolongado.
Pregunta: ¿Entonces no es como el sarampión, que se contagia muy fácilmente?
Respuesta: No. Por eso por eso las autoridades de salud de la OMS hablan de un riesgo bajo, porque su transmisión no es tan rápida.
Que además es algo que Entonces pasa especialmente en Argentina, en el sur de Argentina donde se despoblan grandes terrenos para colocar soya, este sí. Sí, esto es una constante en la emergencia de enfermedades zoonóticas.
Son factores comunes para la emergencia de esta de las enfermedades. Sea virus o bacteria, siempre están asociados fuertemente a las transformaciones de los hábitats, porque estamos reduciendo los hábitats naturales de las especies que históricamente han sido reservorios de estos virus y a su vez estos virus están estrechamente relacionados con una especie en especifica.
¿Qué pasa con el hantavirus en México?
Pregunta: Tú lideraste en 2019 un artículo de revisión que analizó la información disponible sobre el hantavirus en México. Ahí se concluyó que podría haber 16 genotipos circulando en el país y que el caso más llamativo era Hidalgo, donde el 69% de los roedores habrían tenido contacto con el hantavirus.
Respuesta: Hicimos un análisis filogenético de los hantavirus reportados en América y de las especies que los albergan. De ahí que surge esta información de podrían estar circulando al menos 16 genotipos de hantavirus, de los cuales algunos son zoonóticos, o sea, que ya son reconocidos y están asociados a enfermedad, de otros no se sabe hasta el momento.
México es un país muy diverso, donde convergen dos regiones biogeográficas, que es la neártica (norte del país) y la netropical (sur del país). Esto le confiere a nuestro país pues unas características ecológicas privilegiadas y es lo que explica la gran riqueza de especies que tiene. Lo que nosotros encontramos es que en el estado de Hidalgo hay una seroprevalencia muy alta. Es decir: hay anticuerpos contra el hantavirus en los roedores que fueron analizados. Esto nos dice que los roedores estuvieron en contacto con el virus. ¿Cuál? No sabemos.
Uno de los análisis que hice posteriormente en el doctorado es que el estado de Hidalgo, donde se muestrearon estos estos roedores, es una zona donde la diversidad de roedores es alta. Pero la mayoría de las especies que fueron muestreadas en el estado de Hidalgo son del género Peromyscus. Este género alberga uno principales reservorios de hantavirus de Estados Unidos que es Peromyscus maniculatus y Peromyscus leucopus. Son especies muy cercanas, son familia, y esto sugiere que otros roedores del género Peromyscus mantienen la circulación del hantavirus.
“En México el hantavirus no se reporta y no se diagnostica”
Pregunta: ¿Y sabemos cómo circula el hantavirus en humanos en México?
Respuesta: Falta muchísimo por investigar porque no se sabe en México cuál es el estatus epidemiológico en las poblaciones humanas. Porque no se reporta, no se diagnóstica. Por eso en el artículo nosotros hablamos de que probablemente del síndrome pulmonar por hantavirus sea una enfermedad desatendida en nuestro país, porque no se hace su vigilancia.
Las otras enfermedades que deberían llamar nuestra atención
Pregunta: Me pregunto si en México tenemos muchas otras enfermedades zoonóticas o cuyos vectores son animales que deberían preocuparnos muchísimo más. En el caso de los roedores, está la leptospirosis que tiene más de 700 casos al año, que está asociada a los desastres naturales. También están las enfermedades clásicas, como la malaria, con cientos de casos al año, y tenemos el dengue, que se cuenta por decenas de miles. ¿Deberíamos poner el foco de nuestra atención en estas enfermedades?
Respuesta: Es una una realidad del dengue es, pues, bastante aparatoso. Tenemos cuatro genotipos circulando en el país. La tasa de mortalidad es elevada, también la tasa de morbilidad.
El factor que tiene el dengue es la transmisión a través de un vector, un artrópodo. Aquí vale la pena hacer la diferenciación que un vector es un artrópodo, es decir, un mosquito, una garrapata, este tipo de de animales. Mientras que para los vertebrados hablamos de reservorios.
El dengue, y el resto de las enfermedades que podemos llamar como arbovirosis, representan un riesgo mayor, por esta rápida transmisión a través de los vectores.
En el caso del dengue, y en general las enfermedades las arbovirosis, tienen especial atención porque el cambio climático está modificando las áreas de distribución de sus vectores, se puedan adaptar a altitudes más elevadas.
Por ejemplo, decimos: "Bueno, no vamos a encontrar el vector a 3500 metros sobre el nivel del mar". Pero de pronto ya no podemos decir eso, porque el cambio climático está cambiándolo.
En el caso de la leptospirosis, al ser una enfermedad bacteriana, nos enfrentamos a otro reto, más allá de las condiciones ecológicas: la resistencia a los antimicrobianos. El uso excesivo e irresponsable de los antibióticos generan las condiciones para que estos grupos bacterianos desarrollen resistencia hasta a estos antimicrobianos. Eso hace más difícil el tratamiento de esas enfermedades. La leptospira está asociada a los roedores, pero también a otros animales con los que estamos en contacto.
Nuestro sistema de salud no tiene los recursos suficientes. Se atiende con base en la incidencia y muchas quedan descubiertas. Muchas enfermedades zoonóticas se quedan desatendidas. A veces cuando vemos los boletines epidemiológicos vemos que dicen “enfermedades bacterianas, influenza y diferentes a influenza”. ¿Y esas “diferentes a influenza” qué fueron? Ya no sabemos. Y no hay recursos para identificar qué patógeno causó esa enfermedad respiratoria.
El cambio climático está haciendo los eventos meteorológicos más fuertes. Tenemos sequías más fuertes, pero también tenemos patrones de lluvias más fuertes. Y no solo se va se propagan más rápidamente estas enfermedades como las leptospirosis, o incluso las enfermedades diarreicas, que son muy clásicas de presentarse posterior a a inundaciones.
Hablamos de prevención y muchos piensan pues vacunas, vacunas. No, no solo son las vacunas, también la conservación de nuestro ecosistema es una forma de prevenir.
Ana Vigueras Galván es coordinadora científica del proyecto PREACTS-ASAMCO, México, de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM. Además, es secretaria general de la Fundación SAFE, México (SustainAble prevention oF Emerging zoonotic and vector borne diseases).
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