El pasado 9 de marzo, en la localidad de Santiago Tlapacoya, en el municipio de Pachuca, estado de Hidalgo, se registró un derrame de crudo proveniente de ductos de Petróleos Mexicanos (PEMEX) que encendió las alertas entre los habitantes de la zona. Mientras autoridades de Protección Civil de Hidalgo señalaron que el incidente habría sido provocado por actos vandálicos, la empresa productiva del Estado no ha informado públicamente cuál fue la causa exacta del derrame.
La incertidumbre ha generado preocupación entre los vecinos, quienes aseguran que la situación pudo agravarse durante las labores de atención a la emergencia. Además, señalan que la falta de vigilancia permanente en el área donde cruzan los ductos deja abierta la posibilidad de actividades ilícitas relacionadas con el robo de combustible.
Una de las habitantes afectadas es Eunice, vecina de Santiago Tlapacoya, quien cuestionó la versión difundida sobre lo ocurrido y aseguró que el daño se incrementó durante los trabajos realizados en la zona.
“Fue una maquinaria de Pemex la que ocasionó el mayor daño al tratar de remediarlo, se rompió la tubería, no hubo un protocolo de actuación con seguridad y terminó haciéndose este derrame mucho más grande, sin embargo la versión de ellos es que es un ducto que había sido constantemente vandalizado y simplemente se rompió.”
Vecinos denuncian que los ductos permanecen sin vigilancia constante
Habitantes de la comunidad afirman que el terreno donde ocurrió el derrame carece de vigilancia regular por parte de las autoridades o de la propia empresa. Según relatan, la presencia de personal únicamente se observa cuando ya existe una emergencia o algún indicio de incidente, situación que consideran insuficiente para prevenir riesgos.
La preocupación de los vecinos aumenta debido a que la región ha enfrentado problemas relacionados con el huachicoleo, por lo que consideran indispensable reforzar los recorridos de supervisión en zonas donde operan instalaciones estratégicas.
Gonzalo, residente de la localidad, describió la situación que observan de manera cotidiana en el lugar.
“Cero vigilancia, o sea, no vemos que pase la vigilancia. A menos de que ocurra algo, siempre vas a ver a los de Pemex haciendo sus guardias o sus rondines, pero siempre y cuando ven algo que va a suceder o que sucedió. Además nada, no hay vigilancia, no hay nada”.
Estudios detectan sustancias tóxicas asociadas a graves riesgos para la salud
La preocupación de los habitantes creció aún más después de que N+FORO confirmó mediante estudios de laboratorio que la sustancia derramada contenía Benceno, Tolueno, Etilbenceno y Xileno, compuestos derivados del petróleo ampliamente conocidos por sus efectos nocivos en la salud humana.
Estas sustancias pueden contaminar suelo, agua y aire, además de representar riesgos para las personas expuestas de forma directa o prolongada. Especialistas advierten que el contacto con estos compuestos puede provocar desde irritaciones y lesiones cutáneas hasta enfermedades más severas.
Jerónimo Chavarría, especialista de la Universidad Ibero Puebla, explicó los posibles efectos que estas sustancias pueden generar en la población.
“Lo más inmediato que es removerlo, remover ya sea el suelo, remover el agua, que en algunos casos es muy difícil, pero difícilmente vamos a llegar al punto en el que, pues vamos a llegar al origen o a como estaba originalmente el suelo en este caso, como quedan residuos, pues eso puede también ser partícipe de varias consecuencias a largo plazo”.
De acuerdo con el académico, entre los posibles efectos se encuentran alergias, escoriaciones e incluso distintos tipos de cáncer asociados a la exposición prolongada a contaminantes derivados del petróleo.
Los derrames de PEMEX se dispararon 400% en menos de una década
El caso de Santiago Tlapacoya ocurre en un contexto preocupante para la infraestructura petrolera nacional. Datos oficiales de PEMEX muestran que los derrames y fugas en sus instalaciones registraron un aumento de aproximadamente 400% en nueve años.
Mientras en 2015 se contabilizaron 209 eventos, para 2024 la cifra ascendió a 1,037 incidentes, un crecimiento que ha generado cuestionamientos sobre el estado de la infraestructura, los mecanismos de mantenimiento y las estrategias de prevención de riesgos ambientales.
Estas cifras reflejan una tendencia que preocupa tanto a especialistas como a comunidades cercanas a instalaciones petroleras, debido a las posibles afectaciones ambientales y sanitarias que pueden derivarse de este tipo de accidentes.
Habitantes exigen acciones inmediatas para reducir los riesgos
A varias semanas del incidente, vecinos de Santiago Tlapacoya aseguran que continúan sin recibir información clara sobre las medidas de mitigación que se implementarán en la zona. También afirman que no han observado vigilancia constante ni acciones visibles que les permitan conocer el alcance real de la contaminación.
La incertidumbre persiste entre los habitantes, quienes señalan que durante la emergencia vivieron momentos de temor por los posibles efectos del derrame y por la falta de información oportuna.
Eunice, habitante de la comunidad afectada, aseguró que la población estuvo expuesta a una situación de riesgo que pudo haberse evitado con una respuesta más rápida y efectiva.
“La población de Santiago de Tlapacoya estuvo expuesta a un riesgo inminente, estuvimos en miedo, en incertidumbre, nunca debió pasar porque los protocolos de las autoridades se tuvieron que llevar a cabo desde el segundo uno”.