Un Casco Enganchado, Una Pelea, Una Ruta y Un Auto: Claves de la Muerte del Motociclista Roberto
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Hasta el momento la persona acusada de homicidio doloso no ha sido detenida

Claves del asesinato del motociclista Roberto. Foto: N+
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Eran las 22:00 horas del 3 de enero cuando Roberto Hernández circulaba en su motocicleta por la intersección de Periférico Oriente y Eje 6 Sur.
En ese punto fue impactado por un automóvil color azul. Tras el choque, Roberto descendió de la moto para reclamar al conductor por lo ocurrido; sin embargo, lejos de detenerse, el vehículo aceleró y embistió al motociclista en un intento por huir del lugar.
Roberto, de 52 años, se dirigía a Nezahualcóyotl, Estado de México, con la intención de recoger a su pareja al término de su jornada laboral. Durante el atropellamiento, su casco quedó enganchado debajo del automóvil, lo que provocó que fuera arrastrado por el asfalto mientras la conductora continuaba su marcha. Las manchas de sangre fueron marcando el trayecto de casi dos kilómetros que recorrió el vehículo sin detenerse.

El cuerpo de Roberto se desprendió en un tope
Pese a la gravedad de los hechos, la conductora siguió avanzando por al menos 12 calles de la colonia Unidad Habitacional Vicente Guerrero. Fue hasta que el automóvil pasó un tope, en la esquina de la calle Ingeniero Félix F. Palavicini, en la colonia Constitución de 1917, cuando el cuerpo de Roberto se desprendió, después de haber sido arrastrado aproximadamente 1.7 kilómetros, una distancia que puede recorrerse en cerca de dos minutos en auto particular.
El cuerpo del motociclista quedó tendido en el lugar durante alrededor de una hora, en espera de la llegada de la primera patrulla. Un testigo que logró alcanzar al vehículo declaró que quien conducía era una mujer, visiblemente nerviosa y llorando, aunque en ningún momento detuvo su marcha.
Localizan auto de agresor de Roberto
Un día después del accidente, el automóvil azul fue localizado en la calle Lago Saima, en la colonia Ciudad Lago. El vehículo ya no tenía placas, había sido limpiado antes de ser abandonado y presentaba un golpe en la fascia delantera, daños en el mofle y la cajuela abierta.
La presunta responsable huyó del lugar; cámaras de seguridad la captaron llegando a su domicilio y saliendo posteriormente. Hasta el momento se desconoce su paradero, aunque existe una orden de aprehensión en su contra por el delito de homicidio doloso.
En la Ciudad de México, el homicidio doloso se castiga con penas de 10 a 15 años de prisión en su tipo básico, pero puede aumentar de 20 a 50 años si se consideran circunstancias agravantes, de acuerdo con el Código Penal local. Roberto trabajó más de una década como repartidor de Lala y era padre de tres hijos.
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