Damián Alcázar Revela Cómo Fue Meterse en la Mente de El Mochaorejas sin Justificar la Violencia
Daniela Salazar N+
En El Mochaorejas, Damián Alcázar enfrenta uno de los retos más complejos de su carrera al interpretar al secuestrador que marcó a México en los años noventa. Platicamos con él sobre esta experiencia.

Damián Alcázar: El Reto de Comprender la Violencia sin Justificarla en 'El Mochaorejas'. Foto: N+
COMPARTE:
Interpretar a uno de los criminales más notorios de la historia reciente de México no es una tarea menor. En El Mochaorejas, serie inspirada en hechos reales, Damián Alcázar se enfrenta al desafío de personificar al secuestrador que marcó a toda una generación durante la década de los noventa.
Lejos del sensacionalismo, Alcázar explica que su primer acercamiento al personaje partió de la lectura de esta historia ficcionada que le permitió comprender no solo al individuo, sino al país que lo rodeaba.
“Entiendo perfectamente una época de México”, señala el actor, quien destaca que el guión de la serie evita el melodrama y apuesta por una narración reflexiva.
Cómo comprender al Mochaorejas
Para Alcázar fue importante encontrar el equilibrio entre comprender al personaje sin caer en la justificación de sus actos. El punto clave, dijo, es que la serie no hace apología del delincuente. Desde esa mirada, el actor aborda al personaje, inspirado en una persona real, como el resultado de una infancia marcada por el abuso, la ausencia de una familia amorosa y un entorno social fracturado, elementos que, subraya, ayudan a entender, pero nunca a excusar, la violencia extrema.
El cuidado emocional en el trabajo actoral
A diferencia de otros intérpretes que recurren a métodos específicos de protección emocional, Alcázar afirma que no utiliza herramientas particulares para “cuidarse” al asumir un personaje tan oscuro. Para él, el trabajo actoral es un acto voluntario y creativo que se sostiene en la experiencia acumulada a lo largo de su carrera y, sobre todo, en el trabajo colectivo.
“Eso me salva, porque no tiene nada que ver conmigo”, aclara.
Desigualdad, crisis y el México de los 90
La serie también funciona como una ventana que permite al espectador sumergirse en el contexto social y económico que atravesó México desde los años ochenta hasta mediados de los noventa. Alcázar apunta que casos como el de El Mochaorejas revelan las consecuencias de una profunda desigualdad estructural que golpeó con fuerza a la clase trabajadora, provocando casos de desintegración familiar y violencia.
Factores como la desigualdad, la ausencia de oportunidades y el abandono institucional, advierte el también protagonista de El Infierno, inciden directamente en el núcleo familiar.
“Los niños se nutren absolutamente del entorno familiar”, explica.
Aunque interpretar a El Mochaorejas no modificó su percepción sobre la violencia en México, Alcázar sí reafirma su preocupación por encontrar un punto de quiebre. A su juicio, erradicar la violencia pasa necesariamente por resolver las condiciones económicas y sociales básicas.
“Un país que tiene resueltas las necesidades de su pueblo difícilmente cae en extremos violentos”, sostiene.
Con una carrera marcada por personajes socialmente complejos, Alcázar sostiene que contar este tipo de historias implica una responsabilidad como actor. Su objetivo, dice, es participar en proyectos que no solo entretengan, sino que inviten a pensar y reflexionar sobre el entorno, la familia y la condición humana.
Damián Alcázar espera que la serie abra una conversación profunda sobre la complejidad de los seres humanos y la importancia del cuidado colectivo de las infancias. Para él, el mensaje central es claro: el amor, el respeto y el cuidado hacia la niñez funciona como “aislante” frente a la violencia que aún persiste en el país.
Historias recomendadas:
El Malilla: De Valle de Chalco al Palacio de los Deportes, una Historia de Sueños Cumplidos
Jennifer Lawrence Revela el Intenso Proceso Detrás de 'Die My Love': “Fue Casi Animal”