Del Apoyo al Peligro: Así Fallan las Guías Podotáctiles en Centro Histórico de CDMX

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Astrith Tolentino

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En el Centro Histórico de CDMX, las guías podotáctiles fallan o están bloqueadas. Personas con discapacidad visual pierden orientación y aumentan el riesgo de caídas y accidentes

Persona con discapacidad visual utiliza guía podotáctil en la banqueta

Persona con discapacidad visual utiliza guía podotáctil en la banqueta. Foto: N+FORO

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En la alcaldía Cuauhtémoc, Ciudad de México (CDMX), miles de personas con discapacidad visual enfrentan diariamente un peligro silencioso: las guías podotáctiles. Estas líneas con relieve, colocadas en el suelo para orientar su camino, no solo están mal diseñadas o mal ubicadas, sino que muchas veces están completamente bloqueadas. Esto no solo les impide avanzar con autonomía, sino que aumenta el riesgo de accidentes graves.

En una ciudad donde viven más de 200 mil personas con discapacidad visual, la infraestructura pensada para ayudarlas se ha convertido en un obstáculo más. Y mientras las autoridades ignoran el problema, quienes dependen de estas guías caminan entre el caos.

Obstáculos que provocan desorientación y accidentes

Aunque las guías podotáctiles tienen el objetivo de facilitar el desplazamiento, la realidad es que suelen estar invadidas por todo tipo de objetos: cajas, puestos ambulantes, vallas metálicas, motocicletas e incluso personas distraídas con su celular que se detienen sin darse cuenta del daño que provocan.

Cecilia, una persona con discapacidad visual e integrante de la organización ILUMINA A.C., relata las dificultades que enfrenta a diario:

Lo que tenemos que hacer es cambiar el rumbo, pedir apoyo a alguien y pues eso a veces nos provoca que perdamos nuestro punto de referencia y nos podamos perder en el camino.

Cuando una guía se interrumpe, también se rompe la independencia de quienes la utilizan. En lugar de moverse con libertad, se ven forzados a depender de extraños para llegar a su destino.

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Guías mal hechas que no cumplen con su función

Incluso en zonas peatonales icónicas, como la calle de Madero en el Centro Histórico, las guías podotáctiles están mal diseñadas. No cumplen con los estándares necesarios y pueden incluso poner en riesgo a quienes las siguen.

Martha, otra integrante de ILUMINA A.C., lo explica con claridad:

Busco una que es un intento de guía podotáctil… sin embargo no cumple con los lineamientos. Es solo una perforación en el piso que provoca que el bastón se atore. Ni siquiera puede correr por la línea.

Este tipo de errores de diseño no solo inutilizan las guías, sino que provocan caídas o desvíos peligrosos. Lo que debería ser un camino seguro, se convierte en una ruta de obstáculos.

Falta de respeto y conciencia ciudadana

El problema no termina con el mal diseño. La falta de cultura de respeto también afecta gravemente a las personas con discapacidad visual. Muchos ciudadanos, sin mala intención, se paran sobre las guías mientras esperan a alguien o revisan su celular, sin notar que están bloqueando el único punto de orientación de una persona.

Martha lo resume de forma contundente:

Personas que se paran ahí a esperar a alguien en la guía, o a estar entretenidos en su celular, también llegan a ser un obstáculo.

Esta indiferencia revela una falla de fondo: la falta de empatía y educación sobre la función de estas guías y la importancia de mantenerlas libres.

El peligro no solo está en el suelo

Además de los obstáculos a nivel del piso, existen riesgos invisibles que el bastón no puede detectar. Ventanas abiertas hacia la calle, anuncios colgantes mal colocados, medidores eléctricos expuestos o techos bajos representan un grave peligro para la cabeza y el rostro de quienes no pueden verlos venir.

Un carro mal estacionado, una motocicleta sobre la banqueta, una ventana abierta hacia afuera… ese tipo de cosas nos pueden lastimar la cabeza.

Sin guías funcionales y con obstáculos invisibles para el bastón, las calles de la ciudad se convierten en un campo minado para las personas con discapacidad visual.

¿Una ciudad para todos o solo para algunos?

La accesibilidad no es un lujo, es un derecho. Y al no garantizarla, la Ciudad de México está excluyendo activamente a una parte de su población. Lo que debería ser una herramienta de apoyo, hoy se convierte en una fuente constante de peligro.

Más de 200 mil personas con discapacidad visual viven en la CDMX y enfrentan estas condiciones todos los días. La falta de guías podotáctiles funcionales no solo afecta su movilidad, sino que les roba algo mucho más valioso: su independencia.

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