Embarazos sin Atención y Partos Esposadas: Así Viven Madres en Cárceles de México

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Astrith Tolentino

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Alrededor de 300 mujeres privadas de la libertad viven con hijos menores de seis años en cárceles de México, según datos del INEGI

Más de 300 mujeres viven con sus hijos dentro de cárceles en México

Más de 300 mujeres viven con sus hijos dentro de cárceles en México. Foto: Cuartoscuro

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En México, alrededor de 300 mujeres privadas de la libertad viven con hijos o hijas menores de seis años dentro de centros penitenciarios, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Aunque la ley reconoce los derechos de las mujeres en prisión y de sus hijos, la realidad dentro de muchas cárceles del país es distinta: embarazos sin atención médica, partos vigilados bajo sospecha y maternidades marcadas por el abandono institucional.

Especialistas y organizaciones civiles advierten que el sistema penitenciario mexicano enfrenta grandes retos para garantizar condiciones dignas a las madres reclusas y a los niños que pasan sus primeros años de vida dentro de una prisión.

Embarazos sin atención y partos bajo vigilancia

Adriana llegó embarazada a un centro de reinserción social en el Estado de México, donde asegura que durante todo su embarazo nunca recibió chequeos médicos. Tampoco después del nacimiento de su hija tuvo seguimiento médico adecuado.

Adriana pasó por el proceso de parto bajo estricta vigilancia y en condiciones que describe como humillantes. Su caso refleja lo que organizaciones civiles han identificado como una práctica recurrente dentro del sistema penitenciario mexicano.

Adriana, quien posteriormente fue absuelta tras permanecer en prisión, relató lo que vivió durante el nacimiento de su hija.

La custodia se quería meter conmigo al quirófano pensando que yo me iba a escapar. Dentro del hospital me tenía esposada de las manos a la cama.

Su testimonio evidencia la tensión constante entre los protocolos de seguridad y los derechos humanos de las mujeres privadas de la libertad, especialmente durante el embarazo y el parto.

Esposada Durante el Parto: Madres Privadas de su Libertad Denuncian Carencias y Violencia

Recuperación médica sin doctores dentro de la cárcel

Las dificultades no terminaron después del nacimiento de su hija. Adriana asegura que durante su recuperación tras la cesárea tampoco recibió atención médica adecuada dentro del penal.

En ausencia de personal médico, otras mujeres privadas de la libertad fueron quienes la ayudaron a atender su herida quirúrgica con recursos improvisados.

Las compañeras me tuvieron que ayudar a quitarme los puntos de mi cesárea con un cortaúñas porque nunca tuve atención médica. Mis vendas adentro eran unas sábanas de cama.

Organizaciones civiles que acompañan a mujeres en prisión señalan que estos casos no son aislados y que en muchos centros penitenciarios de México no existen áreas especializadas para mujeres embarazadas o para quienes viven con recién nacidos.

Lo que establece la ley para madres e hijos en prisión

En México, la Ley Nacional de Ejecución Penal establece que los centros penitenciarios deben contar con instalaciones adecuadas para garantizar la estancia digna de las mujeres que viven con sus hijos dentro de prisión.

La legislación también señala que las madres privadas de la libertad deben recibir atención médica durante el embarazo, el parto y el periodo posterior, además de contar con espacios adecuados para el desarrollo de los menores.

Sin embargo, especialistas y organizaciones que trabajan dentro del sistema penitenciario sostienen que en la práctica estas disposiciones no siempre se cumplen, principalmente por falta de infraestructura, personal médico y recursos.

La culpa que persigue a muchas madres tras salir de prisión

Para muchas mujeres privadas de la libertad que tuvieron a sus hijos dentro de prisión, la experiencia deja una profunda carga emocional incluso después de recuperar la libertad. Una de las sensaciones más recurrentes es la culpa por no haber podido ofrecer a sus hijos una experiencia de nacimiento y primeros años de vida fuera de la cárcel.

Adriana describe ese sentimiento como una mezcla de soledad, frustración y dolor por las oportunidades perdidas.

La soledad de estar dentro, de no poder hacer muchas cosas que yo hubiera querido hacer con ella afuera, porque no son las mismas cosas tenerlo dentro de la cárcel que tenerlo fuera.

Aunque Adriana fue absuelta por falta de pruebas, su salida de prisión no significó el fin de las dificultades. Como muchas personas que estuvieron privadas de la libertad, enfrentó estigmas sociales y obstáculos para conseguir empleo.

Actualmente trabaja en su proceso de reinserción social con el acompañamiento de voluntarias y organizaciones civiles.

El reto de evitar que las mujeres vuelvan a caer en el sistema penal

Diversas organizaciones advierten que el acompañamiento a mujeres que salen de prisión es clave para evitar que enfrenten condiciones de vulnerabilidad extrema.

Raquel Adriana Aguirre García, cofundadora y directora ejecutiva de la organización civil La Cana, explica que el apoyo no debe terminar cuando una mujer recupera su libertad.

Si no les damos las herramientas desde adentro y las continuamos una vez que salen, esa persona está destinada a acabar en situación de calle o incluso a reincidir.

La organización La Cana trabaja con mujeres privadas de la libertad para brindar capacitación laboral, apoyo psicológico y acompañamiento durante su proceso de reinserción.

Organismos internacionales alertan sobre la situación de las mujeres en cárceles mexicanas

La situación de las mujeres privadas de la libertad en México también ha sido señalada por organismos internacionales de derechos humanos.

En los últimos años, instancias como el Comité para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer de la ONU y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) han advertido sobre múltiples problemáticas dentro de las cárceles mexicanas.

Entre las principales preocupaciones se encuentran malos tratos, violencia sexual, falta de atención médica, condiciones inadecuadas para el embarazo y la maternidad, así como la separación familiar.

Mientras estas advertencias continúan acumulándose, cientos de mujeres siguen viviendo su maternidad dentro de los muros de una prisión, junto a hijos que pasan sus primeros años de vida entre rejas.

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