Reducen Condenas por Maltrato Animal y Desatan Protesta Frente a la SCJN en CDMX
Ruth Barrios Fuentes
Colectivos buscan reformas para evitar libertad condicional en delitos de crueldad extrema

Animalistas exigen castigos más duros por maltrato animal. Foto: Cuartoscuro
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Activistas y colectivos animalistas se manifestaron afuera de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, ubicada en la alcaldía Cuauhtémoc, Ciudad de México (CDMX), para exigir penas más severas contra el maltrato animal. La protesta estalló tras decisiones judiciales que redujeron condenas en casos emblemáticos como los de la perrita Moni y los perros rescatistas Athos y Tango. La molestia crece porque, pese a la gravedad de los hechos, los agresores podrían enfrentar sus procesos en libertad.
Sentencias reducidas que indignan: el caso de Athos y Tango reabre el debate
El caso de Athos y Tango, dos perros rescatistas de la Cruz Roja, se ha convertido en símbolo de la lucha contra el maltrato animal en México. Ocurrió en el municipio de Querétaro, en el estado de Querétaro, en 2021, cuando su vecino les dio salchichas envenenadas, provocando su muerte. Estos perros no solo eran mascotas, también participaban en labores de rescate y habían salvado vidas, lo que aumentó el impacto social del crimen.
En 2022, el responsable fue sentenciado a 10 años y seis meses de prisión, una de las penas más altas registradas por este delito en el país. Sin embargo, en 2025, un Tribunal Colegiado redujo la condena a cuatro años. Posteriormente, la Suprema Corte ratificó esta decisión, lo que abre la puerta a que el agresor enfrente el proceso en libertad. Este giro ha sido interpretado por activistas como un retroceso grave en la protección legal de los animales.
La activista Zyanya Polastri, quien ha seguido de cerca el caso, explicó el impacto de esta resolución.
“Athos y Tango fueron envenenados por su vecino y se logró una sentencia de 10 años, es histórico realmente. Ellos están tratando de que se baje a 4 con un pago de 10 mil pesos, cuando eran dos millones. Estos perros eran rescatistas, entonces salvaron vidas”.
El caso Moni: tortura, indignación y una sanción que genera rechazo
Otro de los casos que detonó la protesta es el de Moni, una perrita que fue víctima de extrema violencia en 2024. El hecho ocurrió también en México y ha generado una fuerte reacción social debido a la crueldad documentada. Moni fue retenida, torturada y asesinada, lo que provocó indignación entre ciudadanos y organizaciones defensoras de los animales.
A pesar de las pruebas presentadas, la persona acusada continuará su proceso en libertad. Como medidas, se le impuso la obligación de ofrecer una disculpa pública, pagar una multa de 200 mil pesos en parcialidades y someterse a tratamiento psiquiátrico. Para muchos colectivos, estas sanciones resultan desproporcionadas frente a la gravedad del delito.
La misma activista Zyanya Polastri también se refirió a este caso, señalando la falta de justicia efectiva.
“Moni fue asesinada cruel y despiadadamente por su vecino a quien le están haciendo pagar 200 mil pesos en pagos bimestrales y a meses sin intereses a tres años”.
Cinco años de impunidad percibida y presión para cambiar la ley
Los colectivos animalistas advierten que estos casos reflejan un problema estructural en el sistema judicial mexicano. Señalan que, aunque existen leyes contra el maltrato animal, su aplicación sigue siendo débil y las sanciones no siempre corresponden al daño causado. En México, el maltrato animal está tipificado en los códigos penales estatales, pero las penas varían significativamente entre entidades, lo que genera vacíos legales y criterios dispares.
Además, denuncian que decisiones como la reducción de condenas envían un mensaje preocupante a la sociedad. Según organizaciones civiles, la violencia contra los animales suele estar vinculada con otras formas de violencia, por lo que minimizar estos delitos podría tener consecuencias más amplias en la seguridad y convivencia social.
Ante este panorama, los manifestantes anunciaron que buscarán abrir una mesa de diálogo con diputados para impulsar reformas que endurezcan las penas. Su objetivo es que los casos de crueldad extrema no permitan beneficios como la libertad condicional y que las multas reflejen realmente el daño causado.
La protesta frente a la Suprema Corte de Justicia de la Nación no solo visibiliza casos específicos, también pone sobre la mesa una exigencia creciente: que la justicia en México trate el maltrato animal como un delito grave y no como una falta menor.
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