El papa León XIV llamó a "desarmar" a la inteligencia artificial (IA) para evitar que la tecnología domine lo humano, según lo establecido en su primera encíclica "Magnifica Humanitas", la cual fue publicada este lunes 25 de mayo.
El pontífice afirmó que "desarmar" a la IA implica romper la relación entre el poder tecnológico y el derecho a gobernar, así como impedir la imposición de lo tecnológico.
"Desarmar no significa renunciar a la tecnología, sino impedirle el dominio sobre lo humano", en el apartado 110 del documento.
El líder de la Iglesia católica sostuvo que la carrera por desarrollar "el algoritmo más eficaz" y reunir "el banco de datos más amplio" busca consolidar ventajas geopolíticas y comerciales, por lo que pidió sustraer la inteligencia artificial de los monopolios y abrirla al debate social y cultural.
León XIV consideró que el desafío de la IA ya no es únicamente ético o técnico, sino también ecológico, al asegurar que esta tecnología se ha convertido en un entorno en el que la humanidad está inmersa.
"La IA es ya un ambiente en el que estamos inmersos y un poder que debemos afrontar", llamó.
El pontífice añadió que no basta regular la inteligencia artificial y defendió la necesidad de "desarmarla y hacerla acogedora", con el objetivo de preservar la pluralidad de las culturas humanas y las distintas formas de vida.
"Significa sustraerla a los monopolios, hacerla discutible, refutable, y por tanto habitable, restableciendo en ella la pluralidad de las culturas humanas y de las formas de vida", apuntó.
¿Cuáles son los aspectos clave de la encíclica?
La encíclica del papa León XIV sobre la doctrina social de la Iglesia en la era de la inteligencia artificial es un llamado a promover la verdad, la dignidad del trabajo, la justicia social y la paz y a superar la teoría de la guerra justa y relanzar el diálogo y el multilateralismo.
El documento fue firmado por el pontífice el pasado 15 de mayo, en el 135 aniversario de la "Rerum Novarum" de León XIII y será explicada por el mismo Robert Prevost, en un inédito acto de presentación.
Dividida en cinco capítulos, más una introducción y una conclusión, "Magnifica Humanitas" no condena la tecnología, e incluso exalta su valor, pero advierte que no es neutra y puede deshumanizar. Por ello, en este documento, el papa pide "construir en el bien" y "permanecer humanos".
Estos son los temas que aborda el papa en su encíclica:
La tecnología no debe concentrarse en manos de unos pocos: Las tecnologías no se deben concentrar en manos de unos pocos, alimentando la brecha entre los incluidos y los excluidos de la revolución digital.
Se necesita un código ético compartido sobre la IA: Es necesario abordar la IA con sobriedad y vigilancia, manteniendo la claridad sobre las responsabilidades de todas sus etapas y apostando por políticas y marcos jurídicos adecuados, una supervisión independiente y la educación de los usuarios. Sobre todo, se necesita un código ético sometido a criterios de justicia social compartida, porque no sirve una IA más moral si esa moral la deciden unos pocos.
Desarmar la IA y sustraerla de la lógica competitiva: Hay que desarmar la IA para sustraerla de la lógica de la competencia militar, económica y cognitiva; para romper la equivalencia entre poder técnico y derecho a gobernar; para sustraerla de los monopolios e impedir que domine al ser humano.
El trabajo debe centrarse en la persona, no en el beneficio: En la 'cuarta revolución industrial' que representa la transición digital, el pontífice destaca la importancia de proteger la dignidad y el valor del trabajo porque las nuevas formas de trabajar no son necesariamente mejores, ya que la tecnología puede descalificar a los trabajadores.
Superar la teoría de la guerra justa: La revolución digital está modificando la gramática de los conflictos y, sin un enfoque ético, las decisiones sobre la vida y la muerte de las personas serán cada vez más impersonales, considerándose el recurso a la fuerza como una opción inmediata y viable. En la base de todo hay una cultura del poder que normaliza la guerra y la rehabilita como instrumento de política internacional, favoreciendo el rearme. Ningún algoritmo hace que la guerra sea moralmente aceptable.
Es inmoral e inaceptable eliminar o someter a una nación: La promoción del bien común no puede separarse nunca del respeto al derecho de los pueblos a existir, a custodiar su propia identidad y a contribuir con su originalidad a la familia de las naciones.
La crisis del multilateralismo: La fuerza del derecho se sustituye por el derecho del más fuerte; las lógicas del poder prevalecen sobre la construcción de la paz, relegada a un segundo plano, y las instituciones creadas para custodiar el destino común de los pueblos se encuentran ahora debilitadas, sin que se reconozca su autoridad moral. A este respecto, el papa auspicia para la ONU y para el sistema político internacional reformas profundas que superen la actual crisis de valores en favor del verdadero bien común
Proteger la dignidad humana: Pide defender el derecho a la vida, desde la concepción hasta su final natural y define el aborto provocado, el asesinato de inocentes y la eutanasia como 'decisiones gravemente ilícitas', así como pide reconocer el derechos de las minorías, con especial atención a las mujeres.
La civilización del amor: El cristiano está llamado a responder a esta cultura del poder construyendo la civilización del amor y al concluir la carta, León XIV invita a los fieles a vivir las nuevas tecnologías a la luz del Evangelio para que, incluso en la era de la IA, todos puedan dar testimonio de la belleza de una magnífica humanidad habitada por Dios.