Ameba Comecerebros: Detectan su Presencia en Estos 6 Lagos Artificiales de Mérida
Tras el hallazgo del organismo se suspendió la entrada a los cuerpos de agua y se inició el saneamiento con especialistas

Tras el hallazgo del organismo se suspendió la entrada a los cuerpos de agua y se inició el saneamiento con especialistas

Luego de la aplicación de un estudio a diversos cuerpos de agua artificiales en el municipio, las autoridades sanitarias dieron a conocer los resultados: en seis de ellos hay presencia de Naegleria fowleri, mejor conocida como “ameba comecerebos”, la cual ya cobró una vida en Mérida, Yucatán.
El titular de la Secretaría de Salud de Yucatán, Alberto Alcocer, explicó que los análisis se llevaron a cabo en 9 cuerpos de agua o lagos artificiales en total, no obstante, solo en seis de ellos detectaron el microorganismo.
“El acceso a estos seis sitios queda clausurado de manera temporal”, afirmó en un mensaje publicado en redes sociales.
En ese sentido, los lagos que están bajo investigación por la ameba comecerebros son: lago de Plaza La Isla, los lagos Oriente y Principal del complejo Cabo Norte. También se suma el lago del Zoológico del Centenario, del Gran Parque La Plancha y del Parque Ecológico del Poniente.
"Encontrar esta ameba en el ambiente no significa que exista una epidemia, ni que las personas que visitaron estos lugares estén enfermas”, puntualizó.
La decisión de cerrar estos espacios es preventiva, debido a que este parásito produce una enfermedad grave y extremadamente rara.
Se presenta cuando el agua contaminada entra por la nariz al nadar, bucear o sumergirse. Es importante resaltar que la ameba comecerebros no se contagia por tragar agua, ni se transmite de persona a persona.
Lo anterior, porque el parásito se traslada hasta el cerebro y las personas afectadas presentan rigidez en el cuello, confusión, pérdida del equilibrio, convulsiones, alucinaciones y finalmente se destruye el tejido del órgano vital.
Las personas que están expuestas a ella pueden experimentar síntomas como dolor intenso de cabeza, fiebre, náuseas y vómito, pero conforme avanza la bacteria por el nervio olfativo, la salud se agrava prácticamente en su totalidad.
Carlos, de 34 años de edad, fue la primera víctima mortal de esta enfermedad. Trabajaba como instructor de deportes acuáticos en un lago artificial ubicado en Mérida, Yucatán.
El hombre perdió la vida el 8 de septiembre y durante su hospitalización presentó deterioro neurológico y edema cerebral, requirió terapia intensiva, ventilación mecánica y tratamiento antiparasitario, antibiótico y antifúngico.
La Secretaría de Salud afirmó que se ampliará la vigilancia sanitaria con el acompañamiento científico de diversas instituciones educativas. Mientras tanto, 361 personas permanecen en vigilancia luego de estar en contacto con el agua contaminada con el microorganismo.
EPP
