En Venezuela y Colombia, en Sudamérica, tres fuertes sismos, de magnitud superior a 7, se registraron en un periodo de apenas siete semanas, una coincidencia que despertó preocupación entre habitantes de ambos países. Venezuela fue sacudida el 24 de junio de 2026 por dos terremotos de magnitudes 7.2 y 7.5, mientras que el 10 de agosto, Colombia registró otro de magnitud 7.4. La cercanía entre estos eventos plantea una inquietante pregunta: ¿existe una conexión entre ellos?
Aunque las fechas y la fuerza de los movimientos pueden hacer pensar que forman parte de un mismo fenómeno, la explicación científica apunta en otra dirección. El doctor Raymundo Plata Martínez, investigador del Instituto de Geofísica de la UNAM, señala que hasta ahora no existe evidencia sismológica que permita relacionarlos directamente.
El especialista explicó que los terremotos se originaron bajo condiciones tectónicas distintas y estuvieron relacionados con diferentes placas:
“No hay alguna evidencia sismológica que puede decir que el de Venezuela y el de Colombia estén relacionados, me parece que es muy improbable que tenga una relación directa uno con otro. De hecho, los dos ocurrieron en ambientes tectónicos muy diferentes, en placas tectónicas diferentes e incluso tuvieron fuentes bastante diferentes”.
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Venezuela registró dos fuertes terremotos con menos de un minuto de diferencia
El caso de Venezuela resulta especialmente llamativo porque el 24 de junio de 2026 se registraron dos terremotos de gran magnitud con menos de un minuto de diferencia. Los movimientos alcanzaron magnitudes de 7.2 y 7.5, respectivamente.
La UNAM describió esta secuencia como un doble evento sísmico y señaló que ocurrió en el norte de Venezuela, cerca del límite entre las placas del Caribe y Sudamericana. En esta región se produce un desplazamiento principalmente transversal entre ambas estructuras tectónicas.
Este mecanismo es diferente al registrado semanas después en Colombia. La distinción resulta fundamental para comprender por qué la proximidad temporal entre terremotos de gran magnitud no constituye, por sí sola, evidencia de que uno haya desencadenado al otro.
Colombia fue sacudida por un terremoto de magnitud 7.4: esto ocurrió bajo tierra
El 10 de agosto de 2026, Colombia registró un terremoto de magnitud 7.4 cuyo epicentro se ubicó en el occidente del país, en el departamento del Chocó, a más de 100 kilómetros de profundidad. El movimiento fue percibido en amplias zonas del territorio colombiano y también en países vecinos.
A diferencia de lo ocurrido en Venezuela, este terremoto estuvo asociado con un proceso de subducción entre la placa de Nazca y la placa Sudamericana. La subducción ocurre cuando dos placas tectónicas convergen y una de ellas se introduce debajo de la otra.
El doctor Raymundo Plata Martínez, investigador del Instituto de Geofísica de la UNAM, explicó cómo la interacción, la fricción y la deformación de las rocas pueden terminar liberando enormes cantidades de energía:
“Aquí tenemos dos placas tectónicas. Estas placas se mueven independientemente entre ellas y, en este caso, van a colisionar entre ellas. O sea, una se está moviendo en el sentido opuesto que la otra. Cuando una se mete, se crea este efecto donde empiezan a interactuar las dos placas, entre ellas hay fricción, hay deformación entre las rocas, ellas se siguen moviendo, y al momento en el que se rompen se crea una fractura, una superficie entre los dos bloques de tierra y toda esta energía se libera instantáneamente en forma de ondas sísmicas”.
Esta liberación repentina de energía es precisamente la que genera las ondas sísmicas que se propagan por el interior y la superficie terrestre y que pueden sentirse a grandes distancias.
¿Por qué hubo terremotos tan fuertes con apenas siete semanas de diferencia?
La sucesión de grandes terremotos puede resultar alarmante, especialmente cuando ocurren en países relativamente próximos y con pocas semanas de diferencia. Sin embargo, la coincidencia temporal no significa necesariamente que exista una relación de causa y efecto.
En este caso, el especialista de la UNAM destaca una diferencia clave: los eventos de Venezuela y Colombia ocurrieron en ambientes tectónicos distintos, involucraron placas diferentes y presentaron mecanismos de origen diferentes.
Por ello, con la evidencia disponible, no existe sustento sismológico para afirmar que los terremotos venezolanos del 24 de junio hayan provocado o estén directamente relacionados con el terremoto colombiano del 10 de agosto.
El Cinturón de Fuego explica por qué el Pacífico concentra tanta actividad sísmica
La superficie terrestre está dividida en placas tectónicas que permanecen en movimiento constante. Aunque estos desplazamientos son lentos, su interacción puede provocar deformaciones y acumulación de energía durante largos periodos. Cuando las rocas ya no soportan esas tensiones y se fracturan o deslizan repentinamente, parte de la energía acumulada se libera mediante ondas sísmicas.
Alrededor del océano Pacífico existen numerosas placas tectónicas en interacción y múltiples zonas de subducción. Esta configuración da origen al denominado Cinturón de Fuego del Pacífico, una extensa región conocida por su intensa actividad tectónica, sísmica y volcánica.
Raymundo Plata Martínez explicó que la distribución de estas zonas alrededor del Pacífico produce la apariencia de un gran cinturón:
“Alrededor de la placa, bueno, del océano Pacífico tenemos varias placas interactuando entre ellas. La geometría de estas placas hace que haya zonas de subducción, pareciera que alrededor del océano, que generan esto que pareciera un cinturón, un aro”.
El investigador de la UNAM también aclaró que esas zonas no constituyen una sola estructura tectónica conectada, aunque comparten procesos similares:
“Este es el Cinturón de Fuego, son distintas zonas de subducción que pareciera que estuvieran conectadas. Todas ellas tienen placas tectónicas diferentes, pero tienen procesos similares que son la subducción”.
¿Otro gran terremoto podría ocurrir pronto? La ciencia tiene un límite importante
Después de una sucesión de terremotos de magnitud superior a 7 es natural que surja la preocupación sobre la posibilidad de un nuevo movimiento de gran intensidad. Sin embargo, actualmente no existe un método científico capaz de predecir con exactitud el lugar, la fecha, la hora y la magnitud de un futuro terremoto.
Los científicos sí pueden estudiar el movimiento de las placas tectónicas, analizar antecedentes sísmicos, identificar zonas con distintos niveles de peligro y mantener redes de monitoreo. Estas herramientas permiten comprender mejor los procesos geológicos y evaluar riesgos, pero no constituyen una predicción precisa de cuándo ocurrirá el siguiente sismo.
Por esa razón, la prevención continúa siendo una de las principales herramientas para reducir riesgos. Conocer los protocolos de protección civil, identificar zonas seguras, preparar suministros para emergencias y saber cómo actuar antes, durante y después de un terremoto puede marcar una diferencia cuando se produce un movimiento fuerte.
Los terremotos de Venezuela y Colombia ocurridos con apenas siete semanas de diferencia son una coincidencia que puede resultar impactante, pero la explicación del especialista de la UNAM es clara: hasta ahora no existe evidencia sismológica de una relación directa entre ambos fenómenos.
Con información de Fernanda Sánchez Rodríguez.
Los sismos de Colombia y Venezuela superaron la magnitud 7. Foto: Archivo | Cuartoscuro
El terremoto de magnitud 7.4 sacudió el occidente de Colombia y se sintió en amplias zonas del país. Foto: Cuartoscuro