En la estación Hidalgo del Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro, ubicada en la alcaldía Cuauhtémoc, Ciudad de México (CDMX), Israel Vieyra Acosta ha construido una historia de esfuerzo que desafía las barreras que enfrentan diariamente las personas con discapacidad visual. Aunque perdió la vista cuando era apenas un niño, encontró en el Metro una oportunidad para salir adelante y sostener a su familia.
Israel recuerda que sus primeros pasos en el comercio ocurrieron dentro de los vagones, donde trabajaba en el ambulantaje informal. Sin embargo, aquella etapa estuvo marcada por momentos difíciles, ya que asegura haber enfrentado agresiones por parte de elementos policiales, incluyendo insultos y empujones. Con el tiempo decidió buscar una alternativa más estable y segura, lo que lo llevó a incorporarse al comercio formal dentro de las instalaciones del Metro.
Su historia también está ligada a la de su esposa, Erika Ortega, con quien comenzó a trabajar cuando ambos buscaban una forma de generar ingresos.
“Yo empecé trabajando con él, él vendía discos, entonces ahí nos empezamos a conocer, él me daba trabajo.”
Actualmente, Israel cuenta con un local fijo dentro de la estación Hidalgo, donde comercializa alimentos, bebidas y accesorios para teléfonos celulares. Gracias a este negocio, él y su esposa han logrado sacar adelante a sus dos hijos, demostrando que la discapacidad no es un límite para alcanzar metas personales y familiares.
El mensaje de superación que transmite a sus hijos todos los días
Más allá de su actividad comercial, Israel considera que uno de sus mayores logros ha sido convertirse en un ejemplo para sus hijos. Su experiencia le ha enseñado que los obstáculos pueden superarse con perseverancia y trabajo constante, una filosofía que intenta transmitir diariamente a su familia.
Israel Vieyra Acosta, comerciante del STC Metro, explicó cuál es la enseñanza que busca dejar a sus hijos.
“No por el hecho de tener una discapacidad, tus hijos van a ser unos mediocres. Al contrario, yo a mis hijos les meto siempre la idea que deben de salir adelante y que todo obstáculo lo deben de vencer, porque si yo lo he vencido, ¿por qué ellos no?”
Su testimonio refleja la realidad que viven miles de familias mexicanas, donde las personas con discapacidad no solo enfrentan retos relacionados con la movilidad o la inclusión, sino también prejuicios que pueden limitar sus oportunidades laborales y sociales
Las obras en la Línea 2 complican la movilidad de personas con discapacidad visual
Aunque Israel logró consolidar su negocio, actualmente enfrenta nuevas dificultades derivadas de los trabajos de modernización que se realizan en la Línea 2 del Metro. De acuerdo con su experiencia, las modificaciones constantes en los espacios y la falta de señalización adecuada representan riesgos para quienes tienen discapacidad visual.
La situación afecta no solo sus desplazamientos cotidianos, sino también el desarrollo de sus actividades laborales dentro de la estación. Según relata, los cambios en las zonas de paso suelen ocurrir sin avisos accesibles para personas con discapacidad, lo que incrementa la posibilidad de accidentes.
“Es muy difícil, porque días se escarban por aquí, días se escarban por allá, no hay señalamientos para nosotros. Aunque los policías estén a lo mejor a dos metros, no te favorece nada porque es como si no existiera. Los mismos trabajadores no te avisan que vas a chocar con una estructura.”
Su caso pone sobre la mesa la importancia de incorporar medidas de accesibilidad en los proyectos de infraestructura, especialmente en espacios con alta afluencia como el Metro de la Ciudad de México.
Más de 9.5 millones de mexicanos viven con alguna discapacidad
La experiencia de Israel forma parte de una realidad nacional. Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) indican que durante 2024 había alrededor de 9.5 millones de personas con alguna discapacidad en México. Entre quienes tienen 15 años o más, la tasa de participación económica alcanzó 40.6%.
Las cifras también muestran que el comercio es uno de los sectores con mayor participación laboral para este grupo de población. Esto convierte historias como la de Israel en ejemplos del papel que desempeñan miles de emprendedores y trabajadores que diariamente buscan generar ingresos pese a las barreras que todavía persisten en distintos ámbitos.
El sueño que va más allá de su propio éxito
Además de mantener a su familia, Israel participa en la Organización Emprendedora de Ciegos y Débiles Visuales A.C., donde trabaja junto a otras personas que buscan mejores oportunidades laborales e inclusión en distintos espacios de la ciudad.
Lejos de enfocarse únicamente en sus logros personales, asegura que su mayor deseo es que más personas con discapacidad visual puedan acceder a empleos dignos y espacios de trabajo estables.
“Creo que ahorita mi mayor sueño es que mis compañeros tengan todos lugares para poder trabajar, para poder echarle ganas, porque en cuestión de familia poco a poco ya nos estamos realizando, pero me gustaría que mis compañeros también tuvieran las mismas oportunidades.”
Su historia demuestra que, detrás de cada puesto comercial en el Metro, existe una lucha diaria por la inclusión, la independencia económica y el acceso a oportunidades que aún siguen siendo un desafío para millones de mexicanos.