Cuando cae la noche y el bullicio del Centro Histórico comienza a cambiar de ritmo, la Catedral Metropolitana se convierte en el escenario de un viaje al pasado.
Entre órganos monumentales, reliquias y leyendas de fantasmas, este templo abre sus puertas para descubrir los secretos que resguarda desde hace siglos.
Se trata de “Una Noche para recordar”, un recorrido especial de Día de Muertos que pocas veces permite al público conocer los rincones más preciados, en una experiencia llena de historia, cultura, tradiciones y misterio.
Uno de los primeros encuentros es con sus 2 órganos monumentales, cuyas fachadas de cedro alcanzan los 15 metros de altura.
La visita continúa con la ofrenda de la Catedral, donde cada elemento tiene un significado cristiano.
En la Capilla de las Reliquias, los visitantes pueden conocer más de 300 piezas que solo se aprecian en esta temporada. Entre las historias más curiosas está la de estudiantes que llevan sus títulos profesionales para encomendarse a San Vital y pedir ayuda para pasar algún examen.
Y para quienes disfrutan del misterio, el Altar de los Reyes guarda la leyenda de Sofía Ahumada, una joven que, según cuentan, murió por una decepción amorosa y cuyo fantasma todavía buscaría a su novio entre los campanarios.
El recorrido termina en la Cripta de los Arzobispos, donde descansan figuras como fray Juan de Zumárraga, primer obispo de México.
“Una Noche para recordar” se realiza del 9 de octubre al 22 de noviembre, con salidas cada media hora, de las 19:30 a las 21:30 horas y un cupo de 45 personas por turno.
Los propios trabajadores de la Catedral se convierten en actores y narradores de las historias.
Personal de intendencia, administración, organistas, sacristía, clérigos, vigilancia, comunicación e incluso el rector participan en este recorrido que lo hace aún más especial.
Los boletos se venden únicamente en la Catedral, a partir de las 18:30 horas. El calendario de presentaciones puede consultarse en sus redes sociales oficiales.
Con información de Farah Reachi.
LECQ