Lev Tahor, la Secta Judía Ultraortodoxa que Ha Buscado Esconderse en América

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Hector Guerrero

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Las autoridades de migración colombiana rescataron a 17 menores en la zona de Antioquia. Miembros de la secta los mantenían retenidos, algunos de ellos contaban con ficha de búsqueda internacional

Integrante de la secta Lev Tahor camina junto a niños

Un integran de Lev Tahor camina con niños en Ontario, Canadá, el 3 e febrero de 2014. Foto: AP

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Un grupo de personas que vestía con peot, abrigos largos y tallit gadol se instaló en un pequeño hotel de paso de la comunidad de Yarumal, Antioquia, al noroeste de Colombia. Las extrañas costumbres de aquellos hombres y mujeres que llevaban consigo un gran grupo de niños llamó la atención de las autoridades migratorias, que el pasado 23 de noviembre arribaron al hotel con un operativo que terminó con la detención de 26 personas, entre ellas, 17 menores de edad, cinco de los cuales contaban con ficha amarilla de búsqueda internacional. Gloria Arriero, de migración Colombia, informó que se revisó la situación migratoria de todos los detenidos y se están investigando las denuncias y alertas internacionales.

Video: Detienen a Líder de Secta ‘Lev Tahor’ por Abuso Sexual a Menores en Chiapas

Una historia en América

Lev Tahor, se fundó en 1988 por el rabino Shlomo Helbrans en Jerusalén, actualmente cuenta con aproximadamente 300 miembros y en la década de los noventa comenzó a enfrentar acusaciones por violencia infantil, trata de personas y embarazos forzados.

En 1990, Shlomo Helbrans, ante las primeras polémicas desatadas en su comunidad, traslada su secta a Brooklyn, Nueva York. Instala una escuela judaica y para 1993 Shlomo Helbrans es arrestado por el secuestro de uno de sus alumnos y permaneció en prisión hasta 1996. En el año 2000, el líder religioso fue deportado y solicitó asilo por persecución religiosa, asentando a la secta en Sainte-Agathe, una comunidad a poco más de 100 kilómetros de Montreal, Canadá. 

Ahí permanecieron poco más de diez años, hasta que las autoridades canadienses comenzaron a investigar a la congregación por maltrato infantil y negligencias. Y en 2013, se trasladaron a vivir en la población maya de San Juan de La Laguna, en Guatemala. Ahí fueron rechazados por la comunidad conformada principalmente por indígenas. 

"Nos sentimos intimidados por ellos en las calles. Pensamos que quieren cambiar nuestra religión y nuestras costumbres", declaró en aquellos días Miguel Vásquez Cholotio, un integrante del consejo de ancianos a la agencia de noticias Reuters.

Al ser expulsados por los indígenas, los integrantes de la secta comenzaron un peregrinar por diferentes pueblos de Guatemala, hasta que en 2016, la secta sé asentó en el pueblo de Santa Rosa, a unos 80 kilómetros de la capital guatemalteca. En 2017, su líder, Shlomo Helbrans, murió al ahogarse durante un ritual religioso en un río cercano a la frontera con México. A partir de ahí, el liderazgo de Lev Tahor quedó en manos de su hijo, Nachman Helbrans, considerado un hombre aún más extremista y radical que su padre. Esto provocó una ruptura y el rechazo de algunos miembros del grupo que finalmente terminaron por abandonar la secta.  

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Operativo "de película" para desarticular secta

En 2018, la hermana de Helbrans escapó de la comunidad con sus dos hijos a Nueva York, denunciando las prácticas y abusos por parte de su hermano y de los otros líderes.

Los dos niños fueron nuevamente raptados y devueltos a la comunidad en Guatemala. Sin embargo, dos semanas después, la policía de Israel, Estados Unidos y Guatemala rescataron a los niños. A consecuencia de esto, nueve miembros de Lev Tahor, incluido el líder, fueron arrestados, tres de ellos y Helbrans aún permanecen en prisión

Tras el escándalo guatemalteco, la secta y sus integrantes comenzaron a manejar un perfil más bajo. De forma discreta se fueron instalando en el Ejido Independencia, una zona selvática a 80 kilómetros de la frontera con Guatemala. Ahí permanecieron por al menos cuatro años, tiempo en el que se fueron acumulando una serie de denuncias por parte de exmiembros de la secta, familiares de miembros actuales con ayuda de abogados israelíes y expolicías que le habían seguido la pista desde los años ochenta.

Y el 23 de septiembre del año 2022, en un operativo similar a una película de acción, más de 80 agentes de la policía mexicana allanaron el campamento en territorio nacional. Dicho operativo contó con la participación de cuatro agentes del Mossad, quienes fungieron como asesores sobre la secta, sus ritos y los posibles riesgos que los agentes nacionales podrían enfrentar, además, personal de la embajada de Israel en México acompañó el proceso legal para la deportación de los miembros.

El principal objetivo del operativo era detener a los líderes y rescatar a un niño de tres años, hijo de Israel Amir, un joven que había sido obligado a casarse dentro de la secta a los 16 años y a tener a un hijo. A los 19 años logró escapar y volver a Israel, en donde inició una batalla legal para poder rescatar al niño. Amir aseguraba haber observado cómo los líderes golpeaban y violaban a los menores, un destino que sabía que su hijo correría si no lo rescataba a tiempo. Ese capítulo finalmente sé cerró cuando su hijo fue rescatado del campamento de Chiapas.

La secta es conocía por llevar al extremo las costumbres del jasidismo, una corriente ortodoxa y mística del judaísmo, pero también por sus abusos sexuales contra menores, obligar a los matrimonios infantiles y a los embarazos forzosos. Todas las denuncias en su contra han sido puestas por miembros que han logrado salir o escapar de la comunidad y por familiares de miembros actuales que aseguran permanecen retenidos. 

En lo últimos años, Lev Tahor y sus miembros intentaron asentarse en países de Europa del Este y los Balcanes, como Rumanía, Turquía y Macedonia, de todos fueron deportados. No se sabía sobre su rastro en Latinoamérica, hasta el domingo pasado, cuando las autoridades colombianas actuaron en su contra. La principal preocupación del Gobierno colombiano era que la secta formara un asentamiento oculto en su país. 

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