Las mujeres que trabajan en la industria textil en México enfrentan un panorama marcado por la discriminación, los bajos salarios y la falta de acceso pleno a sus derechos laborales. Así lo revela el informe Hilando el Cambio, elaborado por organizaciones defensoras de derechos humanos, el cual documenta prácticas que van desde la negativa de contratación por embarazo o apariencia física hasta esquemas laborales que limitan la seguridad social y la estabilidad en el empleo.
Discriminación comienza antes de conseguir el empleo
El informe advierte que muchas mujeres enfrentan obstáculos desde el proceso de reclutamiento. Factores como la edad, el peso, la apariencia física o el embarazo pueden convertirse en motivos para negarles una oportunidad laboral, una situación que posteriormente se traduce en desigualdad dentro de los centros de trabajo.
Mercedes Ramírez, oficial de Análisis e Incidencia de Proyecto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (ProDESC), explicó que las irregularidades abarcan distintos niveles y afectan de manera constante a las trabajadoras:
"Vemos violaciones de todo tipo, desde temas que podríamos decir menores hasta elementos muy profundos como falta de formalización, no hay contratos escritos, temas de discriminación, de hostigamiento, de acoso".
Por su parte, Sonia Ramírez, integrante de la Colectiva Mujeres Rosa Luxemburgo, señaló que la discriminación es evidente incluso antes de ingresar a una empresa:
"No me contrataron por el peso, no, no me contrataron por la apariencia, por la edad, porque estoy embarazada, entonces, sí hay un tema de discriminación desde el momento de la contratación".
Una industria donde predominan las mujeres, pero reciben los salarios más bajos
Aunque más de la mitad de las personas que trabajan en la industria textil son mujeres, ellas reciben ingresos considerablemente menores que los hombres. El informe indica que el salario promedio femenino es inferior a 6 mil pesos mensuales, mientras que los hombres superan los 10 mil pesos al mes. Esto representa una brecha salarial cercana al 40%.
La investigación señala que esta diferencia responde, en gran medida, a la distribución de los puestos de trabajo. Las mujeres suelen concentrarse en actividades de confección y armado, que reciben menor remuneración, mientras que los hombres ocupan con mayor frecuencia cargos técnicos, de supervisión y mejor pagados.
Mercedes Ramírez explicó cómo se reproduce esta desigualdad dentro de las empresas:
"Entonces, las mujeres normalmente las labores que desempeñan son las de menor retribución, las vemos ocupadas en las labores de confección, de armado, este tipo de labores menos remuneradas y, por el contrario, los hombres normalmente están en puestos más técnicos, de supervisión, mejor remunerados".
Informalidad y subregistro salarial limitan los derechos laborales
El informe también revela que el 76% de las mujeres que laboran en la industria textil lo hace en condiciones de informalidad, una cifra que refleja la falta de acceso a prestaciones, seguridad social y estabilidad laboral.
Incluso quienes cuentan con un empleo formal pueden enfrentar prácticas que reducen la protección de sus derechos. Entre ellas destacan el subregistro salarial ante el IMSS, la contratación temporal y esquemas de subcontratación que dificultan el acceso a prestaciones y afectan el cálculo de futuras pensiones o incapacidades.
Mercedes Ramírez detalló algunas de estas prácticas detectadas en el estudio:
"Hay mujeres que están contratadas, pero la empresa las reporta ante el IMSS con un salario más bajo. O que los centros laborales no cuidan una estabilidad laboral de estas mujeres trabajadoras. O esquemas, por ejemplo, de subcontratación también, que entran en un área gris de protección de derechos que en realidad está regulado y las empresas no están cumpliendo."
Especialistas piden reforzar inspecciones y garantizar el cumplimiento de la ley
Las organizaciones que elaboraron el informe sostienen que la precarización laboral en la industria textil no es un problema aislado, sino el resultado de desigualdades de género y de fallas en la supervisión del cumplimiento de la legislación laboral.
Ante este panorama, los especialistas recomiendan fortalecer las inspecciones en los centros de trabajo, garantizar que las empresas respeten las leyes laborales, combatir la discriminación y asegurar que las trabajadoras tengan acceso a contratos formales, salarios justos y todos los derechos que establece la legislación mexicana.
Con información de Natalia Begné.