Conforme comenzó a acercarse el Mundial 2026, los hoteleros y propietarios de hospedajes por aplicación hicieron lo que la expectativa sugería: subieron los precios. La lógica era simple y en apariencia, irrefutable. Un evento de esta magnitud, el primero en la historia disputado en 3 países simultáneamente, traería una demanda tan desbordante que la gente pagaría lo que fuera por estar cerca de un estadio.
En enero, una noche en un loft para 2 personas a 200 metros del estadio de los Rayados de Monterrey, costaba 879 pesos. Si en enero querías apartar una noche en ese mismo loft para junio -fecha del Mundial-, tenías que desembolsar 9,679 pesos, un incremento de más del 1,000 % respecto a lo que te costaría cualquier otro día del año.
El loft de Monterrey no era un caso único
Un análisis de 90 propiedades repartidas en las 3 sedes mexicanas muestra cómo los anfitriones subieron sus precios hasta un 1,607 % más del costo normal, esperando una demanda que nunca llegó.
Para documentar lo que pasaba con los precios de los hospedajes durante uno de los eventos deportivos más grandes del mundo, se eligió una muestra aleatoria de 30 propiedades por ciudad sede -Guadalajara, Monterrey y CDMX-. Primero se cotizaron las 90 propiedades mes a mes, de enero a agosto, para ver cómo se comportaban los precios a lo largo del año. Encontramos que los precios de enero a mayo eran prácticamente planos, y que durante junio aumentaban casi exponencialmente. Después se hizo otro corte para ver cómo iban las 90 propiedades durante mayo, y lo que encontramos fue sorprendente.
La cotización de enero para junio
Cuando en enero se cotizaron mes a mes los precios de las 90 propiedades monitoreadas, el patrón fue idéntico en las tres ciudades: enero, febrero, marzo, abril y mayo se mantenían en el mismo rango. Junio disparaba la gráfica.
En Monterrey, el precio promedio por persona se mantuvo entre 624 y 796 pesos durante los primeros cinco meses del año. Para junio, el promedio por noche por persona era de 4,743 pesos, y en julio volvía a 796. La inflación no era una tendencia de mercado, sino una apuesta puntual, quirúrgica y dirigida exactamente al mes del Mundial.
Una noche en Guadalajara pasó de 949 pesos por persona en enero a 4,668 pesos en junio, una subida del 392 %.
Ciudad de México, que partía de 1,745 pesos en enero, llegó a 6,076 pesos por noche, un incremento de 248%. Pero fue Monterrey donde la especulación fue más agresiva en términos relativos: de 624 a 4,743 pesos por persona solo por una noche, un salto del 660%.
En febrero, ir a ver a las Chivas jugar el clásico de clásicos, contra el América en el estadio Akron y hospedarte en un hotel a 5 minutos del estadio, costaba 909 pesos por persona. Ir a la misma habitación, la misma cantidad de tiempo, con las mismas facilidades pero en fechas del mundial costaba 14,176 pesos por persona.
En Monterrey, el patrón era igual de contundente. Una casa a 10 minutos del Estadio de los Rayados, que cualquier noche del año se renta por 2,507 pesos, aparecía publicada para junio a 31,442 pesos. Más cerca aún, una habitación sencilla a 200 metros del estadio, que normalmente cuesta 1,093 pesos llegaba a 18,552 para las fechas del mundial.
En Ciudad de México, el fenómeno no se limitaba a los alrededores del Azteca. En enero, una noche en una habitación en el Centro Histórico costaba 1,124 pesos, la misma habitación para dos personas durante junio estaba en 7,886 pesos. Un departamento frente al Monumento a la Revolución, pasó de 2,002 pesos en enero a 12,662 durante junio. Incluso los hospedajes que no tenían ninguna ventaja de ubicación subieron sus precios apostando a que la demanda del Mundial desbordaría la ciudad entera.
El encarecimiento afectó tanto a los hoteles como a los hospedajes por aplicación. Ni siquiera los corporativos lograron frenar la especulación. En Monterrey, los hoteles aumentaron sus precios en promedio 436%, mientras que, los hospedajes por aplicación lo hicieron en 727%. En Guadalajara el aumento fue muy parecido para ambas modalidades.
En Ciudad de México, parece que la especulación del algoritmo o de los anfitriones de las aplicaciones para hospedaje fue bastante menor que la de los hoteles. Esto puede deberse, en primer lugar, a que la oferta de hospedaje en esta metrópoli es mucho mayor que la de Monterrey y Guadalajara. Según datos de Inside Airbnb, en la CDMX hay más de 27 mil lugares activos para hospedaje por aplicación.
Pero también se explica por la cercanía de los alojamientos al estadio. Cerca del Azteca la oferta de hospedaje es menor a la del centro de la ciudad, Santa Fé, Polanco y Coyoacán. Y también, cerca del estadio, el aumento fue mucho más pronunciado: mientras que en las zonas más turísticas de la Ciudad de México el aumento fue del 240% en promedio, en los alrededores del Azteca, aumentaron en 482%.
En enero, los precios de junio pintaban un escenario en el que cualquier cuarto con techo y a una distancia relativamente decente de un estadio sede del mundial 2026 valía una fortuna. Lo que nadie había calculado todavía era si habría suficientes aficionados dispuestos a pagar esa fortuna.
La caída de mayo
En mayo revisamos nuevamente las 90 propiedades. La habitación ubicada a 200 metros del estadio de los Rayados de Monterrey, que en enero se cotizaba a 18,552 pesos por noche, apartarla en mayo para junio costaba 9,008 pesos, una reducción del 50%. El hotel cercano a la sede de las Chivas, que en enero costaba 14,176 pesos, en mayo estaba en 3,609 pesos para asistir al mundial.
La apuesta de subir los precios sin medida no funcionó. Sin compradores dispuestos a pagar lo que pedían en enero, los anfitriones y hoteleros no tuvieron más opción que recalibrar. Algunos lo hicieron a tiempo. Otros todavía no.
En Monterrey, el 100% de los hospedajes rastreados disminuyeron sus precios, con una reducción promedio del 42%, pero algunos llegaron a reducir sus expectativas monetarias en hasta el 70% con respecto a lo que pensaban ganar en enero.
Y fue precisamente Monterrey la ciudad en la que los precios bajaron con mayor intensidad.. En enero, una noche por persona durante las fechas del mundial costaba en promedio 4,743 pesos, para mayo, el precio promedio por persona en los mismos alojamientos era de 2,761. La Ciudad de México pasó de 6,076 pesos por persona a 4,094. Guadalajara no tuvo una reducción tan drástica, cayó poco más de 500 pesos por persona por noche.
Todos los propietarios esperaban una demanda que nunca llegó. De los 90 alojamientos rastreados, sólo 23 tienen reservaciones para junio. Los 67 restantes aún tienen fechas disponibles durante el Mundial, y de esos, 40 no cuentan casi con ninguna reservación.
Entre los hospedajes que ya no tienen espacio, el precio promedio por persona es de 1,815 pesos por noche. Entre los que siguen disponibles, es de 2,504. La diferencia es sugerente, pero no es concluyente: con una muestra de este tamaño no es posible afirmar que el precio fue lo que determinó quién llenó y quién no. Lo que sí es claro es que los 23 hospedajes ocupados eran, en promedio, 689 pesos más baratos por persona.
De las tres ciudades, Guadalajara fue la que menos espacio disponible tenía al momento del segundo corte. El 38% de los hospedajes rastreados en la ciudad ya no tenía fechas libres para los partidos del Mundial. Mientras que en CDMX y Monterrey, más del 75% siguen teniendo espacio.
Es difícil determinar qué explica esa diferencia entre ciudades. Puede ser la cantidad de hospedajes disponibles en cada ciudad -más de 27 mil en CDMX-; puede ser la proximidad de los hospedajes al estadio; el perfil de los aficionados que eligieron Guadalajara; o simplemente que los anfitriones tapatíos encontraron antes el precio que el mercado estaba dispuesto a pagar.
Hoy, a días del arranque del torneo, todos estamos a la expectativa de lo que pasará a partir del 11 de junio. ¿Se llenarán los hospedajes con la reducción de precios, o la oferta seguirá superando a la demanda? ¿Fue suficiente bajar a tiempo, o los aficionados ya tomaron otras decisiones? Los datos que tenemos son una fotografía de mayo. Lo que ocurra en junio escribirá el siguiente capítulo de esta historia.
Lo que sí sabemos es que éste no es un fenómeno nuevo en este tipo de eventos. Cuando París anunció los Juegos Olímpicos de 2024, los propietarios parisinos hicieron exactamente lo mismo: subieron sus precios anticipando una demanda que resultó ser menor de lo esperado.
De acuerdo con Bloomberg, los departamentos de lujo llegaron a publicarse en hasta 30,000 euros semanales. Para abril de 2024, dos tercios seguían sin reservar y los precios habían caído a la mitad.
En México, la reducción de los precios ya está ocurriendo. Los costos de mayo son la evidencia de que el mercado habló antes de que sonara el primer silbatazo. Ahora queda la pregunta que ningún dato puede responder todavía: ¿fue suficiente?
El 11 de junio, cuando el balón ruede por primera vez en el Estadio, sabremos si los anfitriones que bajaron sus precios encontraron al huésped que esperaban, o si esos cuartos verán el Mundial desde la soledad.