La desaparición de la pequeña Kamar Chawi en Sonora, una menor migrante de tres años que venía de África y que ya no se supo nada de su paradero en Navojoa, el 24 de septiembre pasado, es una muestra de todos los peligros que enfrentan las personas migrantes, en especial los niños y niñas, al cruzar por Sonora, aseguró la doctora Gloria Ciria Valdez Gardea.
La coordinadora del Seminario Niñez Migrante del Colegio de Sonora, resaltó que la población más vulnerable en este fenómeno, sin duda, son los menores de edad; ya que han entrevistado a cientos de niños, niñas y adolescentes migrantes en Nogales, Agua Prieta, Altar, San Luis Río Colorado, Sonoyta, el Sásabe, y las situaciones que platican son desgarradoras.
Los automedican, las personas que los van a cruzar, también que los instalan en habitaciones o casas de huéspedes donde presencian situaciones que no deberían de presenciar, también que llegan a los puntos de cruces, como Nogales o Altar o Agua Prieta, aquellos que van un trayecto muy largo en tren, en camión, con enfermedades gastrointestinales, ampollas en las narices, en la boquita.