Autoridades Vigilan a Más de 200 Personas por Ameba Comecerebros en Yucatán; Hay un Muerto
La primera víctima mortal, de 34 años, presentó deterioro neurológico y edema cerebral

La primera víctima mortal, de 34 años, presentó deterioro neurológico y edema cerebral

Luego de confirmarse la primera muerte por Naegleria fowleri, mejor conocida como “ameba comecerebros”, las autoridades informaron que se mantienen en vigilancia epidemiológica más de 200 personas en Mérida, Yucatán.
La Secretaría de Salud estatal señaló que, después de efectuar los análisis correspondientes, se determinó que el paciente, de 34 años de edad, perdió la vida por esta bacteria, la cual es de vida libre y prolifera en agua dulce estancada y con temperaturas que oscilan entre los 35 y 46 grados Celsius.
"El paciente fallece y cuando salen los resultados confirmatorios, tanto la muestra del paciente como las muestras de agua, coinciden en que es este tipo de ameba", explicó el secretario de Salud estatal, Miguel Alberto Alcocer.
Debido a que se trata de una enfermedad grave y extremadamente rara, como parte de los protocolos de seguridad, se determinó que 361 personas fueran puestas en observación, ya que el 4 de agosto estuvieron en contacto con el lago artificial donde la víctima mortal contrajo el parásito.
Sin embargo, luego del periodo de vigilancia, 119 de ellas no presentaron ningún síntoma ni tampoco se detectó la presencia del agente en su organismo.
Mientras tanto, las 242 personas restantes serán evaluadas y el 4 de octubre se concluirá si tienen ameba comecerebros.
La enfermedad se presenta cuando el agua contaminada entra por la nariz al nadar, bucear o sumergirse. Es importante resaltar que la ameba comecerebros no se contagia por tragar agua, ni se transmite de persona a persona.
Las personas que están expuestas a ella pueden experimentar síntomas como dolor intenso de cabeza, fiebre, náuseas y vómito, pero conforme avanza la bacteria por el nervio olfativo, todo se agrava.
Lo anterior, porque el parásito se traslada hasta el cerebro y las personas afectadas presentan rigidez en el cuello, confusión, pérdida del equilibrio, convulsiones, alucinaciones y, finalmente, se destruye el tejido del órgano vital.
Carlos, la primera víctima de esta enfermedad, trabajaba como instructor de deportes acuáticos en un lago artificial ubicado en Mérida, Yucatán. El hombre perdió la vida el 8 de septiembre y durante su hospitalización presentó deterioro neurológico y edema cerebral; requirió terapia intensiva, ventilación mecánica y tratamiento antiparasitario, antibiótico y antifúngico.
El lago artificial fue clausurado y autoridades aseguraron que el cuerpo de agua no está conectado con otros espacios recreativos ni con la red de agua potable; no obstante, mantienen la vigilancia sanitaria en todo el estado.
EPP
