"Cuetes": La Historia del Perro que Hizo Amar a Todo un Pueblo en Yajalón, Chiapas
El perro "Cuetes" se convirtió en el Hachiko de Yajalón, Chiapas. Todo un pueblo honra su memoria y llora su muerte

El perro "Cuetes" se convirtió en el Hachiko de Yajalón, Chiapas. Todo un pueblo honra su memoria y llora su muerte

La historia de Cuetes, el perro que unió a todo Yajalón, Chiapas, no debe ser olvidada. En medio de miles de reportes de maltrato animal, el animal brindó y recibió el cariño más puro. Su presencia enseñó a los habitantes a amar a los seres sintientes; ahora todo el pueblo llora su partida.
En el Día Mundial del Perro, Yajalón, una localidad mexicana situada en la región de las Montañas del Norte en el estado, no hubo fiesta. Las flores y veladoras se hicieron presentes para despedir con honor a un perro color amarillo que brindó grandes momentos de alegría.
Se sabe que para muchos animales el ruido de la pirotecnia se convierte en un martirio; la agudeza de sus oídos sufre con cada estallido. El miedo los invade con cada encendido; por eso, se hacen campañas para evitar por completo estos actos.
Sin embargo, en Yajalón, Cuetes era famoso por no tenerle miedo a los cohetes, es más, se ponía feliz cuando el cielo tronaba, ya que marcaba el inicio de días de fiesta.
“No le tenía miedo a los cohetes como normalmente los perros le tienen, él bailaba, acompañaba a todos los recorridos católicos, él también vivía la euforia de la feria”, relataron los habitantes.
La alegría de Cuetes invadía los corazones de todos aquellos que viven en la zona cafetalera y gran referente de la cultura tzeltal; por esta razón, era querido y bienvenido en cada casa, comercio o instancia del Ayuntamiento.

Hace apenas unos días, Cuetes hizo un recorrido por el pueblo como parte de las celebraciones a Santiago Apóstol. El “lomito”, caminó al ritmo de la música junto a los contingentes y carros alegóricos. Esa fue su última caminata.
Cuetes fue arrollado en las inmediaciones del parque de feria. El responsable que conducía un vehículo color rojo, presuntamente iba en estado de ebriedad, lo atropelló y huyó.
Tras darse a conocer la noticia del accidente, se corrió la voz para pedir ayuda y salvar al perro, así como lo habían hecho en otra ocasión cuando su vida corría peligro a causa de un cáncer agresivo, pero esta vez su cuerpo no resistió.
El Ayuntamiento de Yajalón y el presidente municipal, Juan Alberto, lamentaron su muerte.
“(El Ayuntamiento) Lamenta profundamente el sensible fallecimiento de nuestro querido ‘Cuetes’, un perrito que con su nobleza y cariño se convirtió en parte del corazón y patrimonio de nuestro municipio”, afirmaron en una esquela.
.jpg&w=1920&q=75)
Los restos del perro Cuetes fueron colocados en un pequeño ataúd color blanco a los pies de la imagen de la Virgen de Guadalupe, ubicada en la parroquia de Santiago Apóstol.
En este punto, el pueblo llevó flores y veladoras para despedir a su gran amigo, compañero de tristezas y alegrías.
“Él ya es un guardián desde el cielo; lloré al ver que muchas personas fueron a despedirlo como alguien especial”, refieren.
Ahora Yajalón, Chiapas, se queda sin uno de sus habitantes más importantes; no obstante, Cuetes les dejó mucho amor y enseñanza para con otros animales. Como acto de amor, piden que se le haga una estatua y mientras realizan colectas de alimento para otros perros.
EPP