En una cueva de Irak se ha hallado el esqueleto de un neandertal que fue herido por una lanza hace 75 mil años. Más importante aún: alguien tuvo que haberlo cuidado antes de que muriera.
El lenguaje, el juego y la risa. Estas son tres piezas fundamentales de la cultura. Hay un cuarto elemento que no habría sido practicado solo por nuestra especie: el cuidado.
Cuidar de otros miembros de la comunidad y dirigir recursos hacia su bienestar es una de las características que han definido la cultura. Hay una posible base biológica para este comportamiento: a diferencia de otras especies de primates, los humanos nacen indefensos y exigen la atención de todos alrededor.
Este rasgo se habría magnificado y extendido hacia los demás miembros de la comunidad: ya no se habría velado solo por la supervivencia de los jóvenes, sino de todos los indefensos. Ahora, un nuevo estudio indica que este rasgo crucial para la civilización había sido practicado también por otra especie, ajena a los Homo sapiens sapiens.
El neandertal es nuestro primo evolutivo. Sabemos que expandió su dominio por Eurasia durante la última edad de hielo, mientras el ser humano moderno aún no salía de África.
Sabemos también que ambas especies llegaron a convivir brevemente y que parte de los genes del neandertal sobreviven en nuestro ADN. No obstante, ignoramos a ciencia cierta cuál fue el papel del Homo sapiens sapiens en su extinción.
Por si fuera poco, los estudios solo reafirman el parecido con estos parientes. Ellos practicaban la caza de forma eficiente, forjaban herramientas y no se descarta que hayan desarrollado el lenguaje, pues contaban con el aparato fonológico indispensable para emitir sonidos.
Ahora, un hallazgo en la Cueva de Shanidar, en el Kurdistán iraquí, añade otra semejanza: los neandertales habrían cuidado de sus miembros necesitados, como nosotros. En la revista Scientific Reports, de la editorial Nature, se ha publicado una reveladora investigación sobre los ritos funerarios y los crímenes de la especie que desapareció hacia el final del Paleolítico.
En este cueva, descubierta en los años sesenta del siglo XX, se ha hallado el esqueleto de Shanidar A. De aproximadamente 45 años, era un hombre de edad avanzada para los estándares de su especie y época. Falleció hace 75 mil años y sus restos habrían sido depositados según rituales funerarios.
Por supuesto, la consciencia de la muerte (y su tratamiento simbólico a través de los ritos funerarios) es un rasgo crucial para el desarrollo de la cultura. Pero el esqueleto de Shanidar A tiene pistas aún más importantes.
Aquel hombre habría sufrido una herida mortal. Fue atravesado por una lanza de madera en el hombro.
Los arqueólogos coinciden en que, para sobrevivir a esta herida, Shanidar A habría tenido que recibir cuidados por un largo tiempo.
“Este hecho sugiere la existencia de cuidados por parte de otros miembros del grupo, un aspecto cuyos orígenes evolutivos son, asimismo, objeto de controversia”, señala el estudio dirigido por la científica Emma Pomeroy, de la Universidad de Cambridge.
El desarrollo de las sociedades no depende solo de las habilidades individuales, sino de la capacidad de compartirlas y fortalecerlas a través del tiempo. De ahí la importancia del lenguaje. Pero igual de importante es el sentido de comunidad, que ocurre cuando todos los miembros de un grupo son considerados importantes, como lo es un mayor al que se destinan cuidados y recursos.
Aunque el debate sobre la cultura neandertal aún sigue a debate, cada vez más pistas señalan que era, parafraseando a Baudelaire, “nuestro semejante, nuestro hermano”.