Los Niños, Chimpancés y Gorilas Ríen al Mismo Ritmo; y Esto Fue Crucial en la Evolución
Un nuevo estudio revela que los niños se ríen al mismo ritmo que los chimpancés y los gorilas; y esta es una pista importante sobre la evolución de los humanos
Niños y chimpancés ríen al mismo ritmo. Foto: Reuters
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¿Sabías que los niños, chimpancés y gorilas ríen al mismo ritmo? Un estudio sugiere que esta conexión es clave para entender nuestra evolución y el desarrollo del lenguaje.
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PorRedacción N+
Para los científicos, la risa es cosa seria: esta expresión vocal es una conducta social, pero también tiene implicaciones fisiológicas y neurológicas. Ahora, un nuevo estudio ha encontrado un vínculo entre la risa de los niños y los grandes simios: ríen al mismo ritmo. Y esta es una pista crucial sobre nuestra evolución.
La risa, reflejo de nuestra inteligencia
Muchos animales juegan, pero pocos ríen. Los humanos y todos los primates comparten este comportamiento en que se expresa el gozo de forma sonora. Los científicos creen que la risa es una variante de los sonidos que hacen los mamíferos cuando juegan para advertir que una agresión no es real.
En los humanos la risa ha derivado en ser una forma de comunicación no verbal de extrema importancia. Casi en cualquier situación, el gesto que le acompaña, la sonrisa, nos sacará de un apuro. Cuando las carcajadas aparecen en una reunión, quiere decir que todos los presentes están en sintonía.
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Chimpancés Combinan Sonidos y Ritmos: Claves de un Lenguaje Similar al Humano
Es por ello que la risa puede considerarse, además, un signo de la inteligencia, pues convierte un estímulo neurológico una reacción fisiológica: así como las cosquillas estimulan el sistema nervioso, los chistes son cosquillas para nuestro cerebro.
La evolución de la risa en los humanos y los grandes simios
Ahora, un nuevo estudio elaborado por la Universidad de Warwick, en el Reino Unido, revela que la risa de los niños humanos tiene el mismo ritmo de la de los grandes simios. Los chimpancés y los gorilas tienen una forma de carcajear muy semejante a la de los pequeños humanos.
Para llegar a esta conclusión, los investigadores liderados por la científica Chiara de Gregorio usaron el método infalible: las cosquillas. No se pusieron personalmente a provocar cosquillas, pero sí midieron qué pasaba cuando ocurrían en todos los grandes simios: orangutanes, bonobos, chimpancés, gorilas y humanos.
Según sus observaciones, los chimpancés (Pan troglodytes), los gorilas (Gorilla gorilla) y los niños reproducen ritmos similares cuando ríen por culpa de cosquillas. Los menores y los simios dejaban intervalos uniformes muy semejantes, con la única diferencia de que los niños reían más rápido.
El estudio, publicado en Communications Biology, señala que este es un indicio clave para entender cómo evolucionó el lenguaje. Esto se debe a que el habla depende de la capacidad de controlar el aparato fonador y la mejor forma de conocer cómo evolucionó nuestro dominio de ese conjunto de órganos es, precisamente, la risa.
Mientras que los niños y los simios ríen con un ritmo específico, los humanos adultos tiene una risa mucho más variable. Y esta característica habría estado presente en nuestros ancestros. Al respecto, el estudio señala:
“La risa del último ancestro común ya era isócrona, volviéndose más rápida, más variable y cada vez más sensible al contexto a lo largo de la evolución de los homínidos”.
Según explican los investigadores, la risa evolucionó junto con nuestra capacidad de dominar el aparato fonador y hablar:
“La evolución del ritmo de la risa revela un aumento progresivo de la plasticidad rítmica vocal, con los humanos siguiendo la trayectoria general hacia un mayor control vocal”.