La vida de un pequeño ajolote mexicano rosado cambió radicalmente después de ser rescatado del tráfico ilegal de fauna silvestre y trasladado al Instituto de Biología de la UNAM, en la Ciudad de México (CDMX). El ejemplar, bautizado como Ajolotín, llegó en condiciones críticas tras haber sido comercializado de manera ilegal por apenas 500 pesos. Hoy, gracias al trabajo de especialistas y estudiantes, se ha convertido en un símbolo de la lucha por conservar una de las especies más representativas y amenazadas de México.
Las estudiantes que realizan prácticas profesionales en el laboratorio han participado activamente en su recuperación. Se encargan de alimentarlo, monitorear su salud y brindarle cuidados permanentes para aumentar sus posibilidades de supervivencia. Su historia refleja una realidad preocupante: el comercio ilegal de especies protegidas continúa poniendo en riesgo a miles de animales cada año.
Rescatan a Ajolotín tras ser vendido ilegalmente en un mercado de la CDMX
Ajolotín fue adquirido el pasado 21 de mayo en el Mercado Mixhuca, ubicado en la alcaldía Iztacalco, en la Ciudad de México (CDMX). Aunque el ajolote mexicano está catalogado como una especie en peligro de extinción y su comercialización está prohibida por la legislación ambiental, todavía existen redes que lo venden de forma clandestina.
Cuando el ejemplar llegó al Instituto de Biología de la UNAM, los especialistas encontraron un panorama alarmante. El animal presentaba bajo peso, apatía, movimientos lentos y falta de apetito. Ante el riesgo de que no sobreviviera, se inició de inmediato un tratamiento médico para estabilizarlo y mejorar sus condiciones generales.
El caso es especialmente relevante porque el ajolote mexicano (Ambystoma mexicanum) es una especie endémica de México, reconocida internacionalmente por su capacidad de regenerar tejidos y extremidades. Sin embargo, su población silvestre ha disminuido drásticamente durante las últimas décadas debido a la contaminación de los cuerpos de agua, la urbanización y el comercio ilegal.
Las primeras 24 horas fueron decisivas para salvarle la vida
A pocas semanas de haber sido rescatado, Ajolotín ha mostrado una recuperación que incluso ha sorprendido a los especialistas. Sus branquias han crecido, sus ojos presentan una mejor apariencia y su comportamiento es mucho más activo. Además, ha recuperado habilidades fundamentales para su supervivencia, como la capacidad de cazar y alimentarse correctamente.
Horacio Mena, investigador del Instituto de Biología de la UNAM y especialista en ajolotes, ha seguido de cerca el proceso de rehabilitación del ejemplar.
“Ha respondido bastante bien. Fueron aproximadamente 24 horas el periodo crítico. Uno lo observa porque el animal flota, le cuesta trabajo estar en la posición que él quiere. La temperatura ayuda mucho. Al ser una temperatura estable donde él está, su metabolismo empieza a funcionar bien”.
Los avances registrados en tan poco tiempo representan una señal positiva. No obstante, los especialistas advierten que el proceso de recuperación aún no ha concluido y que el ejemplar necesita continuar bajo observación constante para garantizar su estabilidad.
La razón por la que Ajolotín permanecerá aislado durante 90 días
Como parte de su tratamiento, Ajolotín deberá permanecer en aislamiento durante 90 días. Esta medida busca reducir el riesgo de infecciones causadas por hongos y otros patógenos que suelen afectar a los anfibios, especialmente cuando han estado expuestos a condiciones inadecuadas de manejo y transporte.
Durante este periodo, el equipo de especialistas realiza evaluaciones constantes para detectar cualquier anomalía y asegurar que el ajolote continúe desarrollándose de manera saludable. El objetivo es que recupere completamente su anatomía, peso y funciones fisiológicas antes de tener contacto con otros ejemplares.
Horacio Mena explicó cuáles son las metas que deben alcanzarse antes de que Ajolotín pueda convivir con otros ajolotes.
“Es importante que él recupere su anatomía, fisiología, que tenga el peso y la talla que corresponde al ajolotito y a partir de ahí, en algún momento podemos ponerlo a socializar con ajolotes de su misma talla”.
Si la evolución continúa siendo favorable, posteriormente será trasladado a un espacio donde podrá interactuar con individuos de características similares.
Así puedes adoptar virtualmente un ajolote y apoyar su conservación
La UNAM impulsa el programa Adopta un ajolote, una iniciativa enfocada en recaudar recursos para la conservación de esta especie emblemática. A través del portal restauracionecologica.org, las personas interesadas pueden realizar aportaciones económicas destinadas al mantenimiento, alimentación y cuidado de los ejemplares que participan en programas de conservación.
Aunque la adopción es simbólica y los animales permanecen bajo la supervisión de especialistas, las contribuciones ayudan a fortalecer los esfuerzos científicos y ambientales destinados a evitar la desaparición del ajolote mexicano.
Horacio Mena destacó que incluso Ajolotín puede ser adoptado de manera virtual como parte de esta iniciativa.
“De hecho, este Ajolotín se puede adoptar de manera virtual. No se lo llevan a casa. Hay que entender que en este caso es un animalito que entra para una rehabilitación, para ayudarlo, para que esté bien, pero es de uno entre miles de ajolotes que no tienen esta opción”.
El caso de Ajolotín revela una amenaza que pone en riesgo a toda la especie
La historia de Ajolotín va mucho más allá de la recuperación de un solo animal. Su rescate expone la persistencia del tráfico ilegal de fauna silvestre en México, una actividad que continúa afectando a especies protegidas pese a las restricciones legales existentes.
El ajolote mexicano es considerado uno de los animales más emblemáticos del país y enfrenta múltiples amenazas simultáneas, entre ellas la destrucción de su hábitat natural, la contaminación de los canales donde habita y el comercio ilegal. Cada ejemplar rescatado representa una oportunidad para sensibilizar a la sociedad sobre la importancia de proteger la biodiversidad.
Gracias al trabajo conjunto de investigadores, estudiantes y programas de conservación, Ajolotín hoy tiene una segunda oportunidad. Su recuperación demuestra que la intervención oportuna puede marcar la diferencia, pero también recuerda que miles de ajolotes siguen enfrentando riesgos que podrían llevar a la desaparición de una de las especies más extraordinarias de México.