Rupert Grint anunció que retomará el papel de Ron Weasley, esta vez como una versión adulta del personaje, en la producción teatral Harry Potter and the Cursed Child (Harry Potter y el legado maldito) en Broadway.
La noticia generó críticas contra el actor por parte de sectores del activismo trans y usuarios en redes sociales.
De acuerdo con el comunicado de la producción, Grint se incorporará al elenco del Lyric Theatre de Nueva York para una temporada limitada de 17 semanas, que comenzará el 2 de febrero y se extenderá hasta el 30 de mayo de 2027.
Será la primera vez que el actor británico, hoy de 38 años, retome oficialmente al personaje desde que concluyó el rodaje de las ocho películas de la saga en 2011.
En esta nueva etapa, Ron ya no es el adolescente que Grint interpretó desde los 11 años, sino un hombre adulto, esposo y padre de familia, gracias a la trama de Cursed Child, ambientada casi dos décadas después de los sucesos principales de Harry Potter y centrada en la siguiente generación de magos, encabezada por Albus Potter y Scorpius Malfoy.
Grint expresó su entusiasmo por el proyecto en un comunicado a The Hollywood Reporter, donde señaló que Ron Weasley ha sido parte de su vida desde que tenía 11 años y que está deseando reencontrarse con el personaje en esta etapa. El actor añadió que resulta especialmente significativo volver al papel ahora que, tanto él como Ron dentro de la ficción, son padres.
El anuncio, sin embargo, no tardó en generar rechazo en redes sociales, principalmente por el historial de posicionamientos de Grint frente a J.K. Rowling, autora de la saga y figura señalada durante años por sus declaraciones sobre la comunidad transgénero.
En junio de 2020, cuando Rowling se vio envuelta en una controversia global por sus comentarios sobre mujeres trans, Grint se desmarcó públicamente de la escritora y afirmó que las mujeres trans son mujeres y los hombres trans son hombres, sumándose así a otros protagonistas de la saga, como Daniel Radcliffe y Emma Watson, que también tomaron distancia de las posturas de la autora.
Ese antecedente es, precisamente, lo que ha llevado a activistas e integrantes de la comunidad LGBT+ a acusar al actor de contradecirse al participar en un proyecto que continúa generando regalías para Rowling.
En plataformas como X, usuarios acusaron a Grint de haber sacrificado sus principios por dinero, mientras que otros comentarios en redes describieron la decisión como una traición a quienes lo consideraban un aliado de la causa trans.
Grint, por su parte, ha evitado responder directamente a las críticas y ha mantenido su mensaje enfocado en el aspecto profesional y emocional de su regreso al personaje.
La controversia sobre Grint no es un caso aislado, sino que se suma a la que ya enfrentó su excompañero Tom Felton, quien interpretó a un Draco Malfoy adulto en la misma obra con notable éxito de taquilla.
También coincide con un contexto más amplio de tensión entre el universo de Harry Potter y sectores del activismo trans, luego de que el actor Nicholas Hoult abandonara su papel en la nueva serie de HBO basada en la saga tras una campaña de presión similar.
No todas las reacciones han sido negativas: algunas voces en redes han salido en defensa de Grint, argumentando que un actor no debería cargar con la responsabilidad de las opiniones personales de la creadora de la obra que protagoniza, y que su regreso responde más al vínculo emocional con un personaje que marcó su carrera desde la infancia que a un respaldo a la postura de Rowling.