Después de semanas de críticas y especulaciones sobre los cambios en su rostro, Galilea Montijo decidió responder con firmeza en el programa "Hoy", donde pidió que la gente deje de opinar sin conocimiento de causa y aprovechó para explicar qué hay detrás de su transformación física.
"Nunca le das gusto a nadie"
Con un tono directo, Galilea señaló que las redes sociales han normalizado un nivel de crítica imposible de satisfacer. "Desde que existen las redes sociales nunca eres demasiado flaca, siempre eres demasiado gorda, nunca eres demasiado bonita", expresó, en referencia al escrutinio constante que enfrentan las mujeres en el medio.
La conductora fue más allá y lamentó que buena parte de los comentarios más agresivos provengan de otras mujeres, lo que, dijo, contradice el discurso de sororidad que circula en redes. Cuestionó por qué no se reconoce lo positivo y por qué siempre se busca señalar un defecto.
No es lo que parece
En medio del hate, Montijo aprovechó para aclarar el origen real de los cambios que motivaron las críticas. La conductora explicó que lo que enfrenta va más allá de un procedimiento estético: se trata de una afectación en un nervio facial, con síntomas similares a los de una parálisis, producto de un procedimiento previo.
Adelantó que compartirá todos los detalles en un pódcast junto con la doctora que lleva su tratamiento, donde explicará el origen del problema y el proceso médico que sigue actualmente.
Un golpe directo a los "cirujanos de redes"
Uno de los señalamientos más fuertes de Galilea fue hacia los especialistas que opinaron públicamente sobre su caso sin conocer su expediente médico. La conductora cuestionó la ética de estos cirujanos y advirtió a sus seguidores que desconfíen de quienes diagnostican a distancia con el objetivo de obtener más vistas.
Montijo no es ajena a hablar de su relación con la cirugía estética: en el pasado ya había reconocido haberse sometido a distintos procedimientos. Pero en esta ocasión insistió en que el episodio actual tiene un origen clínico distinto, ligado a la afectación del nervio, y no a una intervención cosmética reciente.
Más allá de la explicación, el llamado de Galilea apunta a algo más amplio: un freno al hábito de opinar sobre la apariencia de las demás personas, incluidas las figuras públicas.