Se llamaba Aleyda Romero, tenía 21 años y de cariño le decían "Alexis". Durante las primeras horas de cobertura del multihomicidio ocurrido el 1 de septiembre en Atizapán de Zaragoza, Estado de México, distintos reportes se refirieron a ella únicamente como "la trabajadora del hogar" o "la empleada", sin mencionar su nombre.
Fue gracias a la presión de activistas y colectivas feministas en redes sociales que su identidad finalmente se dio a conocer públicamente.
Aleyda trabajaba en el departamento de Jonathan "Honas" Meléndez, tecladista, compositor y fundador de la banda de synthpop e indie rock Camilo Séptimo, ubicado en el fraccionamiento Grand Viure, zona Esmeralda. Se encargaba de la limpieza del hogar y del cuidado de los hijos del músico.
La identidad de Aleyda trascendió finalmente después de que la propia banda Camilo Séptimo emitiera un comunicado en sus redes sociales, en el que expresó: "Comunicamos también nuestro pésame a la familia de Aleyda Romero, quien colaboraba con ellos."
Aleyda fue localizada sin vida en una habitación contigua a la recámara principal del departamento, con una herida de arma de fuego en la espalda. En el mismo ataque murieron Jonathan Meléndez, de 38 años; su esposa Ana Paula, de 35 años y con cuatro meses de embarazo; y la hija de ambos, de tres años. También fue hallado muerto el animal de compañía de la familia, una golden retriever llamada Nhala.
El hijo de seis años del matrimonio logró sobrevivir oculto en una habitación.
La tarde de este 3 de septiembre, familiares y amigos recibieron el cuerpo de Aleyda en una vivienda de San Martín Cuautlalpan, en Chalco, Estado de México, donde creció. La despidieron con globos, flores y cohetes, en medio de un ambiente de profundo dolor; su madre incluso se desvaneció por el impacto.
Vecinos y allegados la describieron como una chica amable que disfrutaba mucho su trabajo y el cuidado de los niños. Varios pequeños de la comunidad, a quienes Aleyda conocía, no dejaron de llorar durante la ceremonia. Como parte de las costumbres del lugar, las mujeres de la comunidad prepararon tacos de nopal para ofrecer a quienes acudieron a acompañar a la familia.
Aleyda era la hermana de en medio, entre dos hermanas más. Debido a que trabajaba de tiempo completo en la ciudad, solo visitaba su hogar en Chalco un día a la semana.
Su padre pidió justicia y señaló que se trata de una familia humilde que, además del dolor por la pérdida, enfrenta gastos funerarios sin haber recibido apoyo económico de alguna institución.
Familiares de la joven también exigieron justicia por su asesinato. Su tía declaró públicamente que "no era justo" que muriera de esa forma, subrayando que ella solo fue víctima de las circunstancias violentas que rodearon el ataque contra la familia Meléndez.
El caso permanece bajo investigación de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM).