Personas con teléfonos en la mano esperan su turno frente a una pequeña panadería. La mayoría conocen el lugar gracias a un video que circuló en redes sociales. No esperan por una concha o una dona, esperan por pan austriaco. Es “Franzi. Panes y Pasteles”.
Sí, por extraño que parezca, es una panadería artesanal de inspiración austriaca instalada en Nezahualcóyotl, un municipio mexiquense que durante décadas ha cargado con el estigma de ser una zona de pobreza e inseguridad.
Antes de que las redes sociales pusieran los reflectores sobre el establecimiento, Franzi producía entre 50 y 100 piezas de pan en un buen día. Después del video viral, la demanda se multiplicó.
“Estaba haciendo de 50 a 100 piezas, máximo, en un muy buen día y ahorita hacemos de 500 a 800 al día”, dijo a N+, Franzi.
El crecimiento fue tan rápido que la panadería tuvo que limitar las ventas.
La viralización convirtió el tema de la panadería en algo más amplio: ¿por qué una panadería austriaca en Neza causa tanta sorpresa? La respuesta tiene que ver con la manera en que se ha construido la imagen de este municipio.
“En Neza Solo Están las Lagartijas”
Nezahualcóyotl es una de las alcaldías más pobladas del Estado de México. El Censo de 2020 contabilizó 1 millón 77 mil habitantes. Es una ciudad construida históricamente por oleadas de migrantes de otros estados del país que llegaron ahí en busca de vivienda y oportunidades, pero en el imaginario de buena parte de la capital, Neza ha quedado reducido a otra cosa: Inseguridad y pobreza.
El propio Tomás, esposo de Franzi y originario del municipio, recuerda cómo esa imagen se instaló en la cultura popular.
“Vi una película donde salía Chabelo y decía, ‘En Neza solamente están las lagartijas’, o algo así. Desde entonces tenemos el mismo problema. Yo siempre he tenido ese problema de que te dicen que Nezahualcóyotl está feo, te asaltan o te avientan en el canal. Nezahualcóyotl no es así. Nezahualcóyotl es gente trabajadora, gente que está haciendo la ciudad”.
El estigma no significa que los problemas de seguridad sean inexistentes. La percepción de inseguridad sigue siendo un problema relevante en las periferias de la Ciudad de México. Pero una cosa es reconocer los problemas y otra convertirlos en una identidad.
La experiencia de Franzi ha sido distinta:
"Para mí Neza está súper súper bien. (...) Yo nunca he estado en ninguna situación peligrosa, nunca me han amenazado, nunca me ha pasado nada malo".
Franzi asegura que decidió emprender aquí por varios motivos, entre ellos que la renta del local es más económica, su esposo y su familia política están ahí, y sobre todo, hacer algo distinto. Ella nos cuenta: “Aquí no hay nada parecido, no hay mucha competencia y yo quería dar algo nuevo para los mexicanos y no ir a la Roma, Condesa, donde ya hay muchos extranjeros”.
La pareja presume que algunos vecinos ya están trabajando con ellos en la panadería, que es un negocio que está ayudando a la comunidad. “es del pueblo y para el pueblo”, agrega Tomás.
La Ciudad Que Se Encarece
Durante los últimos años, la Roma y la Condesa se han convertido en ejemplos de transformación urbana en la Ciudad de México.
La discusión no se limita a la llegada de extranjeros: la gentrificación implica el aumento del valor del suelo, transformación comercial y hasta el desplazamiento de quienes ya vivían en el barrio.
En ese contexto, la decisión de Franzi adquiere otro significado. “No ir a la Roma, Condesa” no es simplemente elegir una colonia más barata, es renunciar a una zona donde los productos extranjeros ya tienen un público asegurado.
Su esposo Tomás lo explica desde la lógica de un comerciante: “No quisimos nada más invertir en un local en la Condesa, donde podríamos ganar tal vez lo mismo, pero con una renta que te mata, de 30 mil o 40 mil pesos al mes que no justifica todo el trabajo”.
En otras palabras, la familia decidió que el crecimiento del negocio no dependería de una de las zonas más caras de la capital; por el contrario, encontraron una oportunidad en un lugar que durante años fue visto como poco atractivo para negocios de extranjeros.
Los panes de Franzi cuestan entre 30 y 70 pesos, dependiendo la pieza. En una panadería tradicional del municipio, el consumidor puede encontrar piezas más baratas. Por eso algunos clientes llegan conscientes de que es otro tipo de consumo.
“Pues yo diría que sí se vengan con alguito de dinero, porque ya ven que luego los panes de por aquí cuestan 10 o 15 pesos; pero estos ya son más caros. Entonces sí vénganse con algo de dinero” - dice María Fernanda, una joven que se formó en la fila por media hora.
Juan Daniel también hace cuentas: “Pues regularmente gastamos, de cuatro panes para la familia, 20 pesos. Ahorita yo creo que sí va a ser un gasto como de unos 150 pesos. Pero más que nada porque es un pan gourmet”.
La diferencia no es menor, pasar de 20 pesos a alrededor de 150 significa multiplicar varias veces el gasto de una familia. Pero los clientes saben que no sólo compran alimento, compran una experiencia que no existía en la comunidad.
Para Franzi, la respuesta de los habitantes ha sido muy favorable, dice que los clientes son muy comprensivos, que la felicitan y hasta le dan bendiciones.
Y para los clientes, esta panadería no llegó a desplazar a otro negocio, sino que llegó a ocupar un espacio que prácticamente no existía. Francisco, quien estaba en la fila, considera que ahí está precisamente la importancia de la historia: “Realmente rompe el molde de lo que ha sido en los últimos 20 años esa imagen de Ciudad Nezahualcóyotl de delincuencia, robos y demás, y que los extranjeros volteen a ver el municipio para establecer sus negocios, pues cambia totalmente la perspectiva de la ciudad”.
La Repostería de Franzi todavía tiene que demostrar si la viralidad puede convertirse en un negocio sostenible. Lo que es un hecho es la oportunidad que le dio al municipio de ser visto por algo distinto al estigma histórico. En este caso, Neza no es la periferia de la pobreza y la inseguridad, Neza es el lugar donde una extranjera decidió poner la primera panadería artesanal austriaca.