La Supuesta 'Ciudad Sumergida' Debajo de Chapultepec que Da Agua a la CDMX Desde Hace Un Siglo
Bajo las torres de Chapultepec no hay una ciudad perdida: hay una obra que ha dado agua a la capital por más de un siglo, y su acceso está prohibido por una razón que puede costar la vida
“Peligro. Prohibido el paso”. Ese letrero recibe a quien intenta acercarse a cualquiera de estas cuatro torres en medio del Bosque de Chapultepec. Aunque su arquitectura hace pensar que se trata de un museo o un antiguo monumento, en realidad resguardan una de las obras de ingeniería hidráulica más importantes de la Ciudad de México.
Hace poco, un grupo de creadores de contenido ingresó al sitio que está bajo estas torres para grabar videos. En su desconocimiento, dijeron que se trataba de una “ciudad sumergida”. La realidad es que lo que se oculta bajo esos cuatro círculos gigantes de vegetación no es una urbe olvidada, sino un sistema de bóvedas de concreto colosal que resguardan hasta 200 millones de litros de agua.
“Esto tiene candado, de hecho desde que se concibió el sistema está prohibido el paso, pero bueno, hay gente que se las ingenia para poder entrar”.
Esto es lo que comentó Ricardo Munguia, experto en infraestructura de SEGIAGUA (Secretaría de Gestión Integral del Agua), quien también advirtió que la fascinación de los intrusos ignora el peligro real: la succión que se genera en estos depósitos es tan brutal que podría absorber a cualquier persona que caiga en ellos y provocar su muerte.
El acceso está restringido porque las corrientes generadas por la operación de los Tanques de Dolores representan un riesgo de muerte: una persona que caiga al agua podría ser arrastrada por la fuerza del flujo, explica Ricardo. Foto: N+
El costo devastador
Estos son los Tanques de Dolores. Su existencia cuenta la historia de una ciudad que, hace más de un siglo, decidió sacrificar sus fuentes naturales para alimentar su crecimiento urbano. Según Diana Aguirre, maestra en Literatura Mexicana, el sistema se construyó para captar el agua que viajaba casi nueve kilómetros desde el sur de la cuenca.
Hace 126 años, los canales de Xochimilco poseían las aguas más limpias y abundantes del Valle de México. Por ello, en 1905, se inició un proyecto para extraer ese líquido y abastecer a colonias entonces nuevas, como la Juárez y la Santa María la Ribera.
El sistema era de una complejidad asombrosa: cuatro casas de bombas en Xochimilco (La Noria, Nativitas, Santa Cruz Acalpixca y San Luis Tlaxialtemalco) enviaban el agua hacia una planta en La Condesa, que finalmente la bombeaba hasta los Tanques de Dolores, según nos explica Diana Aguirre.
Testigos de la ingeniería de 1905: estas columnas trazan la ruta de casi 9 kilómetros que recorría el agua desde los cuatro manantiales de Xochimilco hasta la Casa de Bombas en la Condesa, antes de llegar a los Tanques de Dolores. Foto: N+
Este éxito de la ingeniería tuvo un costo devastador. El agua que hoy recorre los canales turísticos de Xochimilco ya no nace de la tierra; es agua de drenaje tratada que se inyecta artificialmente para mantener vivo un paisaje que alguna vez se alimentó solo.
Israel Solares, investigador del IIMAS de la UNAM, describe este fenómeno como un "ojo de agua invertido": debido a que los mantos freáticos están tan vacíos, el agua se filtra hacia el centro de la tierra a través de grietas y socavones.
"Bienvenidos al saqueo"
Este "saqueo" histórico ha dejado cicatrices visibles en la superficie. Al visitar las ruinas de la Casa de Bombas Nativitas, un grafiti recibe a los visitantes con la frase: “Bienvenidos al Saqueo”.
Esta estructura, que dejó de funcionar a mediados del siglo XX, es el símbolo de una enfermedad urbana que provoca que la Ciudad de México se hunda entre 10 y 30 centímetros por año, generando grietas masivas en zonas como Iztapalapa y la Gustavo A. Madero.
Al preguntarle si esta estructura representa el despojo histórico del agua para los habitantes originarios de Xochimilco, respondió que sí. "Claro, y hasta la fecha se siguen llevando el agua. Mucha gente piensa que toda el agua de la Ciudad de México viene del sistema Lerma-Cutzamala, pero entre el 60 y 70% todavía proviene de la propia ciudad. Este edificio es el símbolo de esa historia", afirmó Israel.
CDMX y su dependencia para abastecerse de agua
Aunque los manantiales de Xochimilco dejaron de abastecer a la ciudad hace décadas tras su sobreexplotación, la capital aún depende de fuentes externas como los sistemas Lerma y Cutzamala para cubrir parte de su demanda de agua. Si bien ambos se han recuperado gracias a las lluvias registradas en 2025 y lo que va de 2026, la crisis hídrica que enfrentó el Valle de México hace apenas dos años evidenció la vulnerabilidad de depender de estos sistemas de abastecimiento.
Hoy, el reto ya no es construir túneles más profundos o traer agua de estados vecinos. Como señala Ricardo Munguía, la prioridad debe ser la eficiencia y la reparación de la red, ya que se pierde una cantidad alarmante de agua en fugas.
La supervivencia de la ciudad depende de romper el ciclo de destrucción de sus propias fuentes y apostar por la captación de lluvia y el tratamiento biológico, tal como se ha intentado —aunque con dificultades— en proyectos como el Ecoducto del Viaducto, o con el sistema de captación de lluvia Tlaloque que es parte del manejo integral de aguas propuesto por el Gobierno de la Ciudad de México.