La Ley General de Salud establece que quienes vendan alcohol a menores de edad para su consumo, pueden recibir sanciones equiparables a la corrupción de menores, no obstante, los adolescentes siguen teniendo acceso libre a bebidas en fiestas clandestinas que se realizan cerca de planteles educativos.
Nancy de 15 años de edad, estudiante de preparatoria, afirma que asistía a eventos clandestinos dirigidos a menores desde que estudiaba la secundaria.
"En esa fiesta tú podías ir a comprar cerveza, podías encontrar a los dealers, conseguías tú la droga"
Explica cómo asistía a esa clase de fiestas:
"Yo tenía grupos de amigos o así, en chat privado en los cuales me decían que si yo quería ir a una fiesta. No ocupas ni identificación"
Recuerda haber asistido a más de diez fiestas clandestinas, hasta que se intoxicó presumiblemente con alcohol adulterado.
"Yo me llegué a sentir demasiado mal, desesperación, mucha ansiedad, mareos"