A 48 Años del Renacimiento de Coyolxauhqui: el Monolito que Confirmó el Templo Mayor en CDMX

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Roberto Santa Cruz

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En 1978, trabajadores hallaron en el Centro Histórico de CDMX el monolito de Coyolxauhqui. La pieza confirmó la ubicación del Templo Mayor y detonó su rescate arqueológico

Restauradores trabajan sobre el monolito de Coyolxauhqui tras su hallazgo en 1978, en el Centro Histórico de CDMX

Restauradores trabajan sobre el monolito de Coyolxauhqui tras su hallazgo en 1978, en el Centro Histórico de CDMX. Foto: Wikipedia

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El 21 de febrero de 1978, en la esquina de las calles República de Guatemala y República de Argentina, en la alcaldía Cuauhtémoc, Ciudad de México (CDMX), un grupo de trabajadores de la extinta compañía Luz y Fuerza del Centro realizó un descubrimiento que transformó para siempre la arqueología mexicana. Lo que parecía una jornada ordinaria terminó con el hallazgo accidental del monumental monolito de Coyolxauhqui, la diosa mexica de la Luna.

El golpe metálico de las herramientas contra una superficie inusualmente dura alertó a la cuadrilla. Al retirar la tierra, apareció una escultura circular de dimensiones colosales. Nadie imaginaba que bajo el pavimento del Centro Histórico descansaba una de las piezas más emblemáticas del mundo prehispánico, clave para confirmar la ubicación exacta del Templo Mayor.

El descubrimiento que confirmó la ubicación del Templo Mayor

El hallazgo no solo fue impresionante por el tamaño de la pieza, sino por lo que representaba históricamente. La ubicación del monolito confirmó que el Templo Mayor de los mexicas, también conocido como Huey Teocalli, se encontraba justo debajo de las estructuras coloniales del corazón de la capital. Este descubrimiento detonó uno de los proyectos de rescate arqueológico más importantes del siglo XX en México.

A partir de ese momento, el Gobierno federal puso en marcha excavaciones sistemáticas que permitieron recuperar cientos de ofrendas, esculturas y vestigios que hoy forman parte del Museo del Templo Mayor. La aparición de Coyolxauhqui marcó un antes y un después en la manera de entender la antigua Tenochtitlan.

El arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma, quien fue designado para encabezar los trabajos de rescate, explicó la magnitud del hallazgo.

El hallazgo era el de la Coyolxauhqui, es decir esta enorme escultura de la diosa hermana de Huitzilopochtli, hija de la Coatlicue, aquella que había salido casi 200 años atrás y que ahora salía en pleno corazón de la ciudad, formando parte del templo principal del Huey Teocalli mexica.

En otro momento, el especialista recordó la impresión que le causó verla por primera vez.

Pues sí, fue una impresión muy grande ver esta escultura, porque realmente es de las esculturas monumentales mexicas más impresionantes por lo que muestra. La primera impresión que te da es muy fuerte.

El monolito de Coyolxauhqui, escultura circular mexica hallada el 21 de febrero de 1978; la pieza confirmó la ubicación del Templo Mayor. Foto: Wikipedia

Una escultura monumental de 8 toneladas que narra un mito sangriento

Coyolxauhqui mide 3.5 metros en su parte más ancha, tiene 30 centímetros de espesor y pesa aproximadamente 8 toneladas. Fue tallada en piedra andesita de origen volcánico y originalmente estaba policromada con tonos amarillo ocre, rojo, blanco, negro y azul verdoso. Aunque gran parte de esos colores se perdió con el paso de los siglos, los estudios han confirmado que la escultura debió ser visualmente impactante en su época.

La pieza representa el mito del cerro de Coatepec. Según la tradición mexica, Coyolxauhqui fue derrotada y desmembrada por su hermano Huitzilopochtli, dios de la guerra y deidad principal de los mexicas. Tras vencerla, arrojó su cuerpo desde la cima del cerro. Por ello, la escultura muestra sus extremidades separadas del torso, una escena cargada de simbolismo que los mexicas colocaron en la base del Templo Mayor para representar la victoria de su dios protector.

Maqueta del recinto sagrado mexica: el Templo Mayor al fondo y el Templo de Ehécatl-Quetzalcóatl al frente
Maqueta del recinto sagrado mexica: el Templo Mayor al fondo y el Templo de Ehécatl-Quetzalcóatl al frente. Foto: worldhistory.org

Del hallazgo accidental al Museo del Templo Mayor

Ese mismo año de 1978, la escultura fue cuidadosamente retirada del sitio para garantizar su conservación. Actualmente, el monolito original se encuentra resguardado en el Museo del Templo Mayor, donde descansa sobre una base especialmente diseñada para soportar su enorme peso.

En el lugar exacto donde fue encontrada se colocó una réplica fiel, que es la que observan hoy los visitantes durante su recorrido por la zona arqueológica del Centro Histórico. La decisión permitió proteger la pieza original y, al mismo tiempo, mantener la experiencia histórica en el sitio donde estuvo colocada hace más de 500 años.

A casi medio siglo del descubrimiento, Coyolxauhqui sigue sorprendiendo a turistas nacionales y extranjeros. Muchos coinciden en que contemplarla es un viaje directo al pasado, una oportunidad para comprender la grandeza de la antigua Tenochtitlan y la compleja cosmovisión mexica.

El hallazgo no solo reveló una escultura monumental. También devolvió a la superficie una parte fundamental de la identidad histórica de México, recordando que bajo las calles de la capital late todavía el corazón de una de las civilizaciones más poderosas de Mesoamérica.

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