Al menos 101 personas han muerto por ébola menos de un mes después de que las autoridades declararon un brote de la enfermedad en el este de la República Democrática del Congo (RDC), donde los conflictos armados relantizan la atención.
Los ataques contra trabajadores de la salud por parte de residentes enfurecidos, el escepticismo entre algunos residentes y las disputas en puntos críticos siguen dificultando los esfuerzos para frenar la propagación, cuya emergencia fue declarada el 15 de mayo.
Las autoridades han confirmado 550 casos de la enfermedad hasta el domingo 7 de junio, incluidas 19 recuperaciones y el centenar de fallecidos, según el informe más reciente publicado a última hora del lunes 8 de junio.
El Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) de la RDC señaló que 35 nuevos contagios fueron confirmados en las últimas 24 horas antes de la publicación del informe.
"La tendencia semanal sigue al alza a pesar de un ligero descenso reciente, que podría estar relacionado con el retraso en la actualización de los datos de laboratorio más que con una disminución real de la transmisión", alertó.
Sin embargo, se cree que el número de contagios es mayor porque el brote se confirma con semanas de retraso, y la respuesta también ha sido complicada porque el virus no cuenta con una vacuna o tratamiento aprobados.
A la fecha, la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera "alto" el riesgo de brote en África subsahariana y "bajo" a escala global.
La emergencia y los ataques
La emergencia sanitaria se concentra en la provincia oriental de Ituri, donde se han registrado más del 90% de los casos. También se han detectado contagios en las provincias de Kivu del Norte y Kivu del Sur, y la enfermedad ya se ha extendido a través de la frontera hacia Uganda.
En este último país, se han detectado hasta ahora 19 contagios, incluyendo 14 casos que se consideran importados de la RDC y entre los que hay dos fallecimientos.
Las autoridades señalaron que el rápido aumento de los casos se debe, en parte, a la ampliación de la capacidad de diagnóstico, lo que ha permitido analizar muestras acumuladas que habían sido recolectadas previamente.
Los trabajadores de salud que están en la primera línea de atención, con poca remuneración y escaso descanso, han sido atacados en múltiples ocasiones por residentes inconformes y no han podido acceder a algunas comunidades debido a los enfrentamientos con grupos rebeldes armados.
Durante años, el este de Congo ha sido escenario de ataques perpetrados por decenas de bandos rebeldes y milicias, algunos de ellos con vínculos con países extranjeros o con el grupo extremista Estado Islámico.
El conflicto está "limitando el acceso para la respuesta sanitaria, interrumpiendo las labores de vigilancia y control, y aumentando el riesgo de transmisión no detectada", señaló el lunes la Organización Mundial de la Salud.
"Estos incidentes ponen de manifiesto los desafíos del contexto y la importancia de trabajar estrechamente con los líderes y las comunidades locales", agregó la OMS.
El problema se concentra en Djugu, Irumu y Mambasa, en la provincia de Ituri, epicentro del brote, donde sigue limitado el acceso humanitario en varias zonas de salud afectadas o en riesgo.
El brote más reciente de ébola está causado por el raro virus Bundibugyo, que no tiene una vacuna o tratamiento aprobados, a diferencia del virus Zaire, responsable de la mayoría de los 16 brotes anteriores de la enfermedad en el país.
La enfermedad se transmite por contacto directo con fluidos corporales de personas o animales infectados y causa fiebre hemorrágica grave, vómitos, diarrea y hemorragias internas.
ASJ