La segunda vuelta presidencial en Brasil no solo enfrenta a dos candidatos con proyectos distintos, sino que pone en juego el rumbo de la mayor economía de América Latina y el equilibrio político de la región.
La segunda vuelta electoral entre Luiz Inácio Lula da Silva, quien busca la reelección por el Partido de los Trabajadores, y Flávio Bolsonaro, aspirante de la derecha del Partido Liberal, está prevista para este domingo 25 de octubre de 2026.
Este proceso político se da en un contexto de avance de la derecha en distintos países de América Latina, una tendencia a la que hasta ahora habían resistido las dos principales potencias de la región: Brasil y México.
Estas son las claves para entender qué está en juego en Brasil:
1. Contienda en empate técnico
Según los resultados oficiales del Tribunal Superior Electoral de Brasil (TSE), Flávio Bolsonaro obtuvo 47.03% de los votos válidos el pasado 4 de octubre; frente al 45.16% de Lula: una diferencia de apenas 1.87 puntos porcentuales. Los dos candidatos avanzaron al balotaje sin alcanzar la mayoría absoluta.
Las encuestas publicadas antes de la votación mantienen la incertidumbre. Un sondeo de Ipespe/Abrapel, levantado del 20 al 22 de octubre, situó a Flávio con 50.5% y a Lula con 49.5% de los votos válidos, ambos dentro del margen de error de 2.6 puntos.
Estas cifras describen una contienda competitiva, incluso, cerrada, pero no un resultado anticipado.
2. Proyectos de gobierno
Lula da Silva, de 80 años, y representante del Partido de los Trabajadores (PT), defiende la continuidad de las políticas sociales y un papel activo del Estado.
Por su parte, Flávio Bolsonaro, senador de 45 años por el Partido Liberal (PL), reivindica el legado político de su padre, Jair Bolsonaro -quien se encuentra en prisión domiciliaria-. Flávio propone una orientación económica más favorable a la reducción del gasto público, además de una estrategia de seguridad más dura.
La elección contrapone distintas respuestas a preocupaciones compartidas: inflación, empleo, violencia y costo de vida. Durante el debate previo a la segunda vuelta, hubo una frase que definió las posturas.
Lula acusó a Bolsonaro de buscar imponer en Brasil un modelo similar al impuesto por Javier Milei, en Argentina. El derechista no respondió con una negativa, sino que esquivó con una pregunta de vuelta: “¿Y cuál va a ser tu modelo?”, dijo; “El de Lula”, reviró el reeleccionista.
3. La nueva composición del Congreso
La disputa no se limita a quién ocupará la Presidencia, los próximos 4 años. La nueva composición legislativa se ha desplazado hacia la derecha, lo que puede condicionar las reformas y la capacidad de negociación del próximo mandatario.
El Congreso de Brasil experimentó un histórico giro hacia la derecha y la extrema derecha, consolidando al opositor Partido Liberal como la principal fuerza en ambas cámaras parlamentarias. Los legisladores electos asumirán sus cargos en febrero de 2027.
De los 513 escaños de la Cámara de Diputados brasileña, 121 curules fueron para el PL; frente a los 78 asientos que obtuvo el partido de Lula da Silva. Mientras que otros bloques conservadores también lograron avanzar.
En el Senado, se renovaron 54 de los 81 escaños, en donde el partido de Bolsonaro obtuvo 19 y con lo que aún se encuentran en funciones, tendrá un total de 28 legisladores; frente al PT que quedó muy rezagado con apenas 9 senadores.
4. ¿Por qué esto es importante?
Brasil es un actor central de América Latina y una economía relevante para el comercio y la inversión internacionales. Su relación con Estados Unidos y China influye en discusiones sobre industria, tecnología, minerales críticos y cadenas de suministro. Reuters documentó que el acceso a las tierras raras brasileñas y las negociaciones comerciales con Washington figuran entre los asuntos estratégicos de esta elección.
Brasil elegirá a su próximo presidente, pero también definirá prioridades que repercutirán en la región.
5. ¿Por qué importa a México?
México y Brasil están estrechamente vinculados en materia de comercio y ahora en materia energética. En junio pasado, firmaron un acuerdo de entendimiento entre Petróleos Mexicanos (Pemex) y Petrobras, para impulsar la experiencia técnica y exploración en aguas profundas con la que México mantiene un rezago.
En entrevista para N+, Oscar León Islas, académico de la Facultad de Economía y del Posgrado de la Facultad de Contaduría de la UNAM, experto en temas de inversiones y comercio internacional, señaló que en caso de una eventual transición política en Brasil, la relación binacional es mucho más profunda que alguna confrontación ideológica.
“La relación México-Brasil es mucho más profunda, que tiene una base profunda que va más allá de lo energético, que sería un paso adicional, o lo que ya tenemos México y Brasil en términos del PIB conjuntamente son la primera y segunda economías de América Latina”, señaló.
El economista destacó que México y Brasil suman un 65% del PIB regional y cuentan con instrumentos de inversión en vinculación en materia aérea, integración, automotriz; además de dos Acuerdos de Complementación Económica (ACE).
ACE 53: El acuerdo otorga preferencias arancelarias fijas a un catálogo limitado de productos agrícolas e industriales (no automotores), el cual cubre el 12% del universo comercial total entre ambos países.
ACE 55: Está enfocado para el sector automotor entre México y las naciones del Mercosur. Se encarga de regular el libre comercio de vehículos ligeros, autopartes y camiones pesados entre ambos países.
TLS