Vecinos, trabajadores del gobierno y una potente máquina ferroviaria quitanieves apodada "Darth Vader" se esforzaban para despejar gran parte del noreste de Estados Unidos tras una tormenta brutal y -en algunas zonas- récord, que cubrió la región de nieve y forzó a millones de personas a resguardarse y provocó miles de cancelaciones de vuelos.
Pero, mientras las nevadas avanzaban hacia el norte y remitían en otras áreas este martes, los meteorólogos advirtieron que otra tormenta podría estar a la vuelta de la esquina.
La tormenta del lunes 23 de febrero, que los meteorólogos califican como la más fuerte en una década, dejó más de 60 centímetros de nieve en partes del noreste.
En las primeras horas de este martes, las carreteras empezaban a reabrirse, el transporte público volvía a funcionar en algunas ciudades y se había restablecido la electricidad para algunos de los cientos de miles que se quedaron sin luz en Massachusetts, Nueva Jersey, Delaware y Rhode Island.
Las autoridades declararon emergencias y la suspensión de clases -incluso en la ciudad de